Nueva York se acabó, menos mal. FIN.

17 08 2009

Bueno, pues con esto comienza el último informe de mi estancia en Nueva York. Han sido seis semanas de no parar y, afortunadamente, esta es la última, que ya le tenía ganas, caray.

El lunes a las nueve de la maána ya estaba de pie, de camino al Empire State, que como la academia tienen una sede en la planta 63 habíamos pensado entrar a ver las vistas con la excusa de que éramos estudiantes de camino a la escuela. Bien es cierto que la planta 83 no es igual que la azotea (que está en la ochenta y algo) pero aun asi las vistas merecieron la pena. Tampoco estuvimos mucho más rato, porque los ordenadores de la escuela estaban libres y nos onectamos a internet. Yo, la verdad, como no tardé nada en mirar mis cosas, lo dejé y me puse a dar una vuelta para ver cómo eran por alli las clases.Madre mía que nivelazo que gastan los de Kaplan en el Empire State: clases de diez personas, en corro en vez de filas y columnas, ventanales descomunales para ver la city (en Midtown no hay clases con ventanas), paredes acristaladas para ver la clase desde el pasillo y,ultimo pero no por ello menos importante, muchas chicas macizas, muchas más que en mi escuela. Tras aquello Emi se fue a mirar no se qué mientras yo ayudadba a Andrea a traducir lo que quería decir en una joyería para comprar regalos a su madre. Luego nos fuimos a comer y deprisa y corriendo a  la escuela donde llegué un pelin tarde. En clase cada vez hacemos menos. El canadiense que entró conmigo la primera semana y el liechesteno hemos hecho piña y nos pasamos las clases de cháchara. la profesora insite en que le recordamos a los alumnos que suele tener a lo largo del año, cuando enseña en una clase de primaria. Por la tarde, como es habitual, no sabíamos lo que hacer, asi que nos juntamos los de siempre a la salida de la academia para ver a dónde íbamos. La gente quería ir a un club de jazz, pero como era muy pronto nos fuimos al parque a sentarnos al cesped. Nos juntamos una buena panda: cuatro españoles, dos italianos, una francesa, la turca de mi clase y el canadiense, que era la primera vez desde que llegaba que salia con gente de clase. Estuvimos jugando al jungle Speed hasta las siete, que nos pusimos en marcha a una sala de jazz que le recomendó Alicia a Emi. Alli no habia ni dios y era todo de un lujo tremendo que me provocaba alergia. Salimos de alli sin saber qué hacer. De nuevo inetnté salvar la situacion sugiriendo otro club de jaz en Broadway, aunque esta vez el canadiense, la turca, una española y las compañeras de Emi que se unieron después no vinieron. mejor para i, menos gente a la que dirigir. El club de jazz, como era evidente, excedía nuestro presupuesto y como estábamos cansados nos pusimos a jugar al Jungle SPeed de nuevo en una plazoleta. Tras aquello fuimos al foot locker y me compré unas plantillas para las deportivas Levi’s que me había dado Jose, mi compañero de habitación, antes de irse y que me estaba matando de ir caminando sin amortiguación. Tras aquello nos separamos y cada cual a su casa.

El martes por la mañana me levanté relativamente temprano para encontrarme con las muchachas en el Apple Store. Como siempre, revisamos nuestro correo en los ordenadores que tienen de muestra, y luego nos fuimos a Tiffany’s que quería ver si encontraba algo por ahi para mi madre, que aunque sea una tienda cara, como entodos lados, tendrán cosas baratas. Parece ser que lo más barato eran unos pendientes de abuela por 110$, asi que me rendí. Luego otra vez a clase y a la salida, con el tiempo tan bueno que hacía, optamos por ir al Top of the Rock al atardecer, esto es, lo alto del Rockefeller Centre. Pero como aun era pronto y Andrea quería comprar ropa a su hermano en el Soho nos fuimos con ella. Y digo nos fuimos con ella porque al final nos juntamos ocho personas y, claro, asi no habia quien mirara ropa porque avanzábamos muy lento. A pesar de todo Andrea siguió ncomprando. A una hora y media de la que habíamops acrodado para ir al rascacielos nos dimos cuenta de que ninguno se había traido la cámara de fotos. Asi que se volvieron cagando leches a la residencia de Andrea, dejando al resto que nos las apñáramos. Los italianos se quedaron mirando trapos y yo me quedé con el canadiense, la turca y la francesa sin saber qué hacer. Habia hambre porlo que tuvimos que priorizar. Lo solucionamos con unas coca-colas de camino al rockefeller centre, y la turca se fue a su casa. Se suponía que encontraríamos a ANdrea, a Emi y a un ruso de mi clase en las puertas del rascacioelos, pero nada. Emi y Andrea no tardaron en aparecer y nos metimos enseguida para adentro. Lo mejor de toda la visita a la azotea fue el viaje. El resto decepcionante. Calculamos mal el tiempo, queríamos subir al atardecer para ver la puesta del sol, pero entre las tres filas que nos tuvimos que tragar el sol ya se habia puesto y lo unico que habia para consolarnos era ver el gigantesco cuadrado negro que representaba central park desde la azotea, imposible distinguir nada de noche. Queria ir al Rockefeller  tambien para comparar el edificio Chrysler y el Empire State, pero la mierda del edificio de MetLife tapaba un cacho del Chrysler asi que nada. De Times Square solo llegaban las luces reflejadas en lso edificios, como un incendio en medio de los edificios. Las Torres Trump parecían estar fusionadas y desde el otro lado del parque central, en HArlem, se podia percibir como los semáforos de Lenox Avenue se ponian todos rojos o verdes al mismo tiempo. Poco más hicimos depués de aquello. Bajamos del edificio y nos separamos. Subi hasta la residecnia acompañado por la francesa, que hasta ni le importó esperar a que me comprara la cena en un SubWay. Una vez en mi cuarto me puse a cenar viendo South PArk on-line como me recomedó el canadiense, auqneu algo le psasa a mi ordenandor que el explorador de internet se me apaga cada dos por tres y tengo que estar iniciando el programa a cada rato.

A primera hora (es decir las nueve de la mañana) sali disparado hacia la academia, que como el viernes terminaban mis clases tenia que hacer un examen de salida para ver mi “avance” en estas seis semanas. Coñazo de examen. Al menos el liechesteno también estaba y nos echamos unas risas con las preguntas WTF? que nos aparecian en el examen. Luego me fui a comer a un Sbarro, una especie de deli italiano bastante carete, conAndrea y Emi, haciendo tiempo hasta las clases. Volvimos clase y salimos de clase y, como siempre nos reunimos todos a las salida a ver cual era el plan para la noche. Cada cual se buscaría las habas por la atrde pero a las once habia que estar en mi residencia para salir marchando a un bar de copas.Se paso la tarde visitando Midtown Comics y Forbidden planet (una vez más no pude evitar que mi equipaje aumentara con comics). Y me fui a casa a pasar la tarde con calma viendo capitulos de south park en la medida que m lo permitia el ordenador. A las once me bajé a encontrarme con la gente que empezaba con el calentamiento de alcohol en los laterales de la entradilla de la residencia. Tras más de tres cuarto sde hora estabamos todos pero ninguno nos decidíamos a ponernos en marcha, hasta que, de algun modo, la policia se presentó en el lugar y tuvimos que deshacernos del alcohol porque por aqui lo de beber en la calle se lo toman muy a pecho. Asi que desalojamos y tiramos avenida abajo. El McRivers estaba pues como la semana pasada, a timbote. Por fortuna había más rubias que de costumbre, lo cual simepre es una alegría (para la vista, porque para lo demás de poco me sirve). Ahí se pasó el rato. Me encontré con una polaca que se habia cambiado al turno de mañana que estaba con sus amigas españolas, un poco mayores, una de las cuales se me pegaba mucho para hablar y no estaba yo convencido del todo de que fuese a llegar a ninguna parte con ella. Avanzada la noche conseguí armarme de valor para acercarme a bailar con una valquiria, la mujer más guapa a la que me he podido acercarme. Alta, rubia, delgada, con ojos claros, pelo liso, no muchas tetas pero bien proporcionada. Con timidez me pegué lo justo para poder ser capaz de rodear su cintura con mi mano. El mejor momento de la noche. Luego no fui capaz de leer más y cuando llegó un tio que habia tenido a su lado durante mucho rato me dio la sensacion de que perdia interés, asi que se fue. Como vino se fue. Enjuto y su interné. Y asi me quedé yo, solico y con la discoteca llena mayormente de tios. Localicé a dos españolas (creo porque hablaban castellano con soltura) que reconocí de la fiesta de la semana pasada y me puse a hablar con ellas. Con una hasta me acerqué como con la valquiria, pero no era lo mismo y notando que lo notaba me separé y, tras mantener un rato el tipo me decidí salir afuera. De Emi y ANdrea hacia rato que no sabia nada y con razón. Estaban fuera, que a Emi le habia dado un bajon (sorprendente porque no bebio mucho) el caso es que apenas llegué Andrea se la llevó a lo oscuro a devolver sin mediar palabra. Hice algo de tiempo despidiéndome de la gente, esperando que regresaran para preguntarles si me llevaba a Emi a la residecnia e impedir que regresara sola hasta Brooklin, pero como tardaban en volver me fui solo.

El jueves salia de la residencia hacia clase cuando me encontré con una española llamada Laura, que se iba con uno de los italianos y una turca, creo, a desayunar. Yo no habia tomado nada y pensaba comerme un Chicken Over Rice frente a la academia, pero me fui con ellos con la idea de tomarme un brunch con ellos. Y en una cafetería del Upper East Side que comimos, eso si, se noto que era del Upper East Side, el chicken over rice que pensaba comerme por cino dólares se convirtió en un sandwich de pollo y hortalizas con coca-cola de quince dólares. Ya llegaba tarde a clase asi que con calma me meti en el metro rumbo a la academia. SIempre podría decir que me habia quedado dormido. La clase se paso aburrida hasta que, como forma de cerrar la semana porque se iba la profesora, se sugirió que hicéramos algo parecido al karaoke de hace tres semanas. Una representacion de un debate político no es lo mismo pero mejor era que estar pendiente del libro de gramática todo el rato. No nos dio tiempo ni a acabar el guión, se acabó la clase y nos faltó tiempom para salir. Como pasaba de esperar a que la gente se decidiera en que ibana  hacer por la tarde o la noche, le dije a Emi que me avisara de lo que fuese, que me iba con el canadiense a ver la Nintendo Store (un asco, no vayais es solo pokemon, es solo para crios y que los padres vean lo inofensivos que son los juegos de la wii, que no se vea el resident evil, el red steel, el house of dead, manhunt ni otros titulos) y la MBC store donde compré unos recuerdos para las gentes que tengo en alta estima, mis allegados. Luego vagamos hasta acabar frente a la catedral de San Patricio, donde no habia entrado aun, asi que allá que nos metimos, pasando la tarde. Luego buscamos un sitio para cenar (y eso que seria las siete o asi) y nos acercamos por los alrededores de Times Square. Comiendome una hamburguesa estaba cuando Andrea me envio un mensaje diciendo que nos encotráramos en Prospect Park a las nueve (yo me hacia a la idea de que era Bryan PArk). Lo que me jodio darme cuenta de que me tenia que ir al culo de nueva york, pero bueno, era mejor que quedarme en la habitación. El canadiense me sugirió que me fuera a tomar unas cervezas a su casa y a jugar a la Xbox pero como me insitió en que me fuera con mis amigas asumí que tampoco le hacia mucha ilusión tenerme toda la tarde al lado. ASi que me despedi de el y tiré hacia el metro. Llegué muy temprano a Prospect PArk y me puse a leer hasta que llegó Emi, donde estuve contando brevemente lo que habia hecho, hasta que llegó Andrea y  volvi a ser un cero a la izquierda (sus conversaciones rara vez se alejaban de alguno de sus numerosos familiares). Caminamos cuatro calles hata entrar en un McDonalds donde tomamos algo (yo poco habida cuenta de que acabaa de tomarme un McMenu entre pecho y espalda) hasta que nos echaron porque ibana cerrar. Volvimos al metro y nos depedimos tras varios intentos y es que ANdrea no suelta hebra cuando pincha el disco. El viaje se pasó tranquilamente leyendo. Y en casa, como siempre encendi el ordenador y, tras reiniciar el navegador mogollón de veces hasta que no se colgo más, revisé mi correo, el blog de Chuse (que he visto que me ha desenlazado) y me puse a escribir el informe semanal. SOn las dos de la madrugada, asi que, si me disculpais, voy a cortar y ya sigo mañana.

La mañana del viernes se pasó sin pena ni gloria, o eso es lo que recuerdo. Fui a clase, ensayamos el debate de Obama y la salud pública, lo grabamos en video y, como no solo era mi ultimo dia, sino tambien el de la profesora, nos hicimos fotos y estuvimos jugando al Tabú. Tras aquello, yo andaba con hambre y me fui con la turca de mi clase y sus amigos turcos, el liechesteno, el ruso y el alemán a un restaurante turco de Times Square donde nos pusimos las botas por poco ya que hablaron el turco con el propietario y les hicieron un descuentillo. Desde allí me fui corriendo a la residencia, a cambiarme y a bajar hasta la calle 34 donde Andrea, Emi, sus compañeras de casa y unos italianos iban a cenar en un restaurante peruano para despedirse (y, despues de lo del turco, no tenia estómago para más). Tras aquello, les dejé con el postre porque iba justo de tiempo para regresar a la residencia, donde habia quedado con mis compañeros de clase que fueron al restaurante turco, paras alir de marcha Ni idea de adonde ir y el canadiense era menorde 21 asi que estuvimos dandole vueltas durante más de media hora para que, despues de decidirnos, el canadiense regresara a su piso tras despedirse. Yo le entiendo, su padre trabaja para una agencia gubernamental de Canda en los Estates y si a el le pillan en un bar siendo menor, a su padre se le cae el pelo. Total, que fuimos a un sitio donde un negro de Martinica que acabábamos de conocer habia quedado con sus amigos. Resulto que ése era el mismo sitio a donde ANdrea, Emi, ños italianos y elr esto querían ir, pero habia mucha cola y dos de los que venian con nostros llevaban camiseta y no les dejaban pasar. Nos atravesamos todo Manhattan a pie en buscando la zona de Pink Elephant y Marquee, por sonde sabiamos que habia clubes.Todos estaban hasta arriba y en el caso de que pudiéramos entrar habia que pagar.Estuvimos dando vueltas por ésas calles, pero solo habia entrada gratis en los sitios donde los únicos blanco seríamos los tres que íbamos, no me malinterpreteis, no tengo nada en contra d los afroamericanos pero es que no puedo evitar sentirme nervioso, como cuando me meto al agua en coney island y todos los de mi alrededor son sudamericanos. Yo ya habia tirado la toalla cuando encontramos uno llamado Glass donde pasamos sin problemas. El alemán con el que íbamos nos invitó a cerveza. Alli estuve como una buena media hora, balanceando el cuerpo sin hacer nada, porque habia más bien pocas chicas. Por fortuna llegóa un grupo donde habia una más bien bajita, morena con ojos azules a la que aproveché para acercarme cuando estaban poniendo una canción muy conocida y andaba con la guardia baja. Para ser la primera vez que entraba a una chica he de decir que no fue muy sensato ir tan rápido. Tras un poco de balanceo preliminar en el que me concentré en separarla de su grupo de amigas poniéndome en el medio, pasé las manos por su cintura, luego intenté arrimarme más mientras la otra no dejaba de sonreirme y mirarme fijamente. Como solo cabia una interpretación estiré el cuello a ver qué pasaba pero la moza utilizó la bien concida técnica de “el búho” y asi sucedió las otras tres veces que lo inenté, finalmente me ijo que no, que era muy mono pero que no, intenté seguirla el ritmo pero ya se la notaba que intentaba encaminar su baile hacia el grupo de amigas. Me interpuse un par de veces más, solo para hacerla ver que no la iba a dejar marchar tan fácilmente, aunque ya sabía que la batalla estaba perdida. Asi que me aparté y me entretuve con el muchacho ruso que estaba bailando como un negro que andaba en el patio y los dos se enajenaban el uno al otro. Luego me fijé en un rubia super escotada que estaba bailando sola y me acerqué. Otra vez lo mismo de antes, demsiado rápido. Aqui ya habia algo que no me cuadraba porque la muchacha no dejaba de alejarse sin dejar de mirarme. Como no sabía qué hacer y seguirla era un poco absurdo me detuve a ver si ella se me acercaba o algo. Pero solo se quedaba quieta mirándome. Asi que tras acercarme una última vez me di la vuelta y seguí a mi rollo. Al poco rato la vi con un negro, que debia ser su novio o algo, asi que tenía sentido que no me dejase acercarme. Poco rato más estuve después de eso. Mantuve el tipo unos minutos y me despedi del ruso y del alemán, que a las diez del sábado tenía que vaciar el cuarto. Tardé mi buena hora en llegar a la residencia porque el metro estab de reparaciones, y lo primero que hice fue calntarme unos ongelados al microondas, que si no me los tamaba entonces con el hambre que tenia ya mañana no tendría tiempo. El taiwanés ni se enteró de que estaba en el cuerto.

A las nueve del día siguiente el chino y yo ya estábamos de pie, ultimando detalles antes de largarnos. Nos hicimos unas fotos y dejé mis maletas en la habitación de Ana, una española que me iba a dejar pasar la noche hasta el domingo. Se suponía que iríamos a Coney Island con otro amigo italiano y su compñera de cuarto francesa pero estuvimos esperando y se nos pasó la mañana. Al final a las dos nos pusimos en marcha y cuando llegamos a Coney Island lo primero que hicimos fue comer en Nathan’s (joder, que ricas están las hamburguesas de ahi). Luego buscamos un sitio en la arena y alli que nos tumbamos. El italiano se quedó frito el primero y le podias verse mover de vez en cuando como un cachorrillo que mueve las patas porque sueña que está corriendo. Tomamos el sol ni se sabe, y Ana y yo nos atrevimos a meyternos en el agua, aun a sabiendas de los fría que estaba. Luego, sobre las seis y media de la tarde, nos pusinmos a caminar por la feria, viendo los carteles de los Freak Shows y regresamos por metro hasta la residencia. Nos duchamos y nos quitamos la mugre de la playa y salimos a cenar a la pizzeria de al lado de las residencia, antes de irnos a un bar a tomar una guines y jugar a los dardos. Poca marcha llevábamos a pesar de haber estado tumbados al sol toda la tarde. A poco de pasada la medianoche nos volvimos a la residencia a dormir.

A las ocho y media del domingo ya estaba de pie mientras Ana y la francesa dormían. Bajé a la recepción y dejé la maleta para poder salir a desayunar algo, lo único que había a esas horas más cercano era un puesto de fruta asi que a pesar de que no me llenó del todo, me tomé dos plátanos y una manzana. Esperé delante de la reidencia con las maletas a la furgoneta shuttle que me llevría al aeropuerto, pero no aparecía. Regresé adentro de la residencia con la intención de ver a qué hora me decía el correo que me recogerían y, en cuanto me asomé a la puerta allí etaba la furgoneta. Asi que me subía y aquello se puso en marcha. Era el segundo que recogían. Antes que yo solo había una mujer de europa del este con una delantera que me quitaba el hipo porque cada vez que pasabamos por un bache le temblaban como si fueran flanes (suspiro). Lo demás es breve, recogieron a los otros seis pasajero y nos soltaron en el aeropuerto de NewArk. Esperé yendo al baño y comiendo en un McDonalds a que abrieran el mostrador de Lufthansa para dejar la maleta y pasé a dentro a seguir esperando. La sala de embarque empezó a llenarse de bellezas eslavas y tuve dificultades para seguir leyendo el comic de Street Fighter que tenía entre manos. Luego subimos al avión y, que faena, me tocó al lado de un judío ortodoxo. Al parecer él y los otros 23 miembros de su familia iban a una boda en Budapest y les habian tocado todos los asientos a mi alrededor. Intenté mantener el tipo, relajarme, ya sabes, porque pueden leerte la mente y lanzarte una maldición de judío si piensas en cosas impuras. El tio se puso a hablar con el azafato y, eventualmente, yo también acabe envuelto en la conversación. Como pude mantuve la conversación y, en cuanto nos interrumpió uno de sus familiares judíos, me puse a ver una película. Tres películas seguidas me vi, entre medias se congregaron delante de mi todos con sus sombreros, sus gabardinas negras y sus tirabuzones y se pusieron abalancearse (ya se sabe, las cosas del rezo son lo que tienen, pero no veas que mal rollo). Para entonces ya llegábamos a Dusseldorf y tenia que desconectar la pantalla. Como no podíamos aterrizar en alemania hasta después de las seis de la mañana, el avión aminoró y el judió volvio a darme conversación, lo tipico: la diferencias entre Nueva York y madrid, que qué estaba estudiando, que si me iba a casar (joder pues no tiene fe ni nada) y, en fin, ésas conversaciones de metomentodo de las cuales solo creía capaces a las peluqueras pero que, aparentemente, los judíos también son capaces de hacer ¡es que juegan con ventaja! ¿quien el mentiría a un judío? ¡pueden leerte la mente y maldecirte! Por lo menos no les volví a ver cuando bajé del aviuón. Eso sí, llevaba el tiempo justo para coger el vuelo de enlace a MAdrid y el hecho de que me hicieran pasar todo de nuevo por los rayos x no me ayudó mucho. llegué a la puerta de embarque apurado de tiempo, pero como lo vi todo muy calmado decidi pasar al baño. Cuando estaba punto de ponerme a la tarea me llamron por megafonía. Todavía faltábamos cinco pasajeros para embarcar. El resto del vuelo se pasó en un suspiro, aproveché todo lo que no pude dormir por el mal rollo que me daban los judíos. Cuando desperté ya estab en España.

Este viaje al nuevo mundo me ha servido para visitar todos los lugares frikis de la Gran Manzana que he visto en series, películas y comics. También he conseguido conocer a mucha gente interesante de varias partes. He intentado poner en práctica lo aprendido en Varsovia (con penosos resultados, la verdad). Y una última cosa, he podido disfrutar de una ciudad como nunca antes he hecho, sin dejar de sorprenderme de la cantidad de tias pechugonas que caminan por sus calles. El ser humano es increíble.

Bueno, esto es todo. A más ver.





Nueva York es para sudar.

11 08 2009

Con el pasar del tiempo y habiendo visitado los lugares turísticos habituales, asi como algunos de los sitios donde se grabaron muchas escenas de películas, la Gran Manzana empieza a perder su atractivo y pasa a convertirse en una Varsovia más. Un lugar que estás seguro de no conocer del todo, pero del que no te ineteresa saber más cosas. Y tras este breve inciso pasamos al informe semanal.

El lunes me levanté con calma y tranquilidad, no había pensado hacer nada por la mañana excepto visitar algunas tiendas de comics que tenía en lista, pero sonó el despertador y con la tonterí a de “media horita más” cuando me quise levantar ya eran las once y poco tiempo me daba para hacer nada. Asi que me duché y me puse con el ordenador. Hice la compra (principalmente fruta) y probé a cocinar algo con la sartén y los utensilios que había heredado. Solo lo haré una vez más para gastar la carne y los huevos que me quedan porque la verdad es que el resultado no compensa, se ensucia mucho y no merece la pena. Estuve subiendo y bajando de las sexta planta donde está la cocina hasta el séptimo donde está mi habitación porque se me olvidaba cada vez algo diferente. El taiwanes me miraba como diciendo a este tio le pasa algo raro. El caso es que después de liempiar todo mi destare culinario me fui para la academia y después de las clases nos fuimos a ver Kramer contra Kramer protagonizada por Dustin Hoffman (“¡traedme a Peter Pannnn!!!”) que la echaban gratis al aire libre en Bryant Park. Después de aquello nos recogimos.

El martes por la mañana madrugué para ir al JArdín Botánico de BRooklin que estaba cojonudo… si eres un crío, para los demás no deja de ser más que un sitio de paseo muy bonito y tal, pero con la solaera que hacía no estuvimos más de dos horas. En seguida regresamos a Manhattan y, tras revisar el correo en el Apple Store (que creo que he cogido un virus en el ordenandor que me permite iniciar elnavegador de internet solo cuando le da la gana), nos fuimos a comprar algun plato de los que venden en los carritos y a comerlo en la cefetería de la escuela. Por ser martes, venían como todos los martes, nuevos alumnos a la escuela y, esta vez, los novatos superaban en número a los veteranos. Entres las recien llegadas había una suiza rubia que destacaba por encima de las demás pero, a pesar de proporcionar buenos temas de conversación, ella no hablaba mucho. Yo creo que es la mentalidad “neutral para todo” de los suizos, quiero decir, la otra suiza que habia en clase y que ya se ha ido también era una sosa, pero no me llamaba tanto la atención. Con esta muchacha ya ha habido algo de conversación y por lo menos me he dado a conocer. Tras las clases, me he quedado charlando con el canadiense y el liechesteno, que hemos hecho piña como graciosetes de la clase al haber ya confianza suficiente en el aula tras casi cuatro semanas y que estamos todos a punto de irnos. Luego de eso, me he ido a Central Park, donde en un principio habia quedado con el hermano de Elena, Juan, para ir a dar una vuelta pero al final hemos alquilado unas bicis. Íbamos a cruzar la calle cuando a Juan se le ocurrió lo de las bicis y nos acercamos a preguntar a una muchacha, cuando al final nos decidimos la chica nos acompañó hasta el parking de bicicletas y, con la excusa de ver cómo íbamos a devolver las bicis, inicié conversación, donde le dije que por su acento era de Europa del Este. Tmabiñen conseguñi averiguar su nombre lo malo es que es ahora mismo que estoy escribiendo estas lineas cuando se me ha ocurrido que debería haberle pedido también su teléfono diciendo aquello de que como estoy de estudios, podría llamarla si me enteraba de alguna fiesta o algo por si se quería pasar. ¡Ains! Todavía me queda mucho por aprender como padawan. Nos salio carete el alquiler (15$ la hora) pero conseguimos ver la plaza donde los cacos mojados intentan atrapar a McCaulay Culkin en Solo en Casa 2, vi de nuevo Strawberry Hill (el homenaje a John Lennon), dimos un voltio al lago deonde hay barcas y regresamos con el tiempo justo de devolver las bicis. Despúes de aquello pillamos unas latas de Pepsi en un supermercado y nos sentanmos en un banco a comer unos bocatas que me habia preparado con el embutido ibérico heredado de los sevillanos. Tras aquello me compré un pack de ocho latas pequeñas de coca-cola (antojo que tenia uno) y regresé a la residencia.

El miércoles por la mañana me quedé durmiendo lo que me dio la gana. Por la noche había fiesta cerca de la residencia asi que no compensaba levantarse temprano. Hice la compra en un periquete, básicamente frutas y una lata de comida precocinada y regresé a tiempo para prepararme unos bocadillos e irme a la escuela. Por la tarde, mientras las chicas se iban a comprar, quedé con Juan para ir a tirar golpear pelotas de golf. Nos acercamos a un club en el puerto donde tenian un porción de céped artificial cubierto con una red, alquilamos 197 pelotas y un palo y nos pusimos a tirar pelotas al estilo Will Smith en Soy Leyenda. Aquello nos llevó casi toda la atrde, no contamos con que eran demasiadas pelotas. En fin, que llegué a casa con el tiempo justo para cenar la lata de comida precocinada de emergencia que me acaba de comprar esa misma mañana, me arreglé y me fui a esperar al personal en la entrada de la residencia, que es donde había quedado todo el mundo. Tras esperar lo que hay que esperar siempre a todos los que llegan tarde y los que te ven listo y deciden incorporarse a ultima hora, salimos todos marchando hacia la calle 82 donde estaba el sitio de la fiesta. Allí dentro no cabia un alfiler. Me encontré con dos compañeros de clase, uncheco y un ruso que iban a su bola y como pudimos conseguimos pasar la noche hasta que cerraron. La gente quería ir a otro lado, pero eran como 17 y yo, sabiendo que intentar a 17 personas a esas horas era algo imposible me despedi de ellos y me fui a la residencia con una francesa que había estado bailando conmigo antes. Dio la mala casualidad que, hablando de camino a la residencia, nos fuimos cruzando con gente que regresaba también y, cuando intenté realizar un único y ultimo movimiento de aproximación, se echó atrás con la maniobra del búho (si mal no recuerdo la clasificación que mi colega Aurelio hizo en Varsovia) y respondió con que ya tenía a alguien en mente allí en Francia. Bueno pues nada, finalmente llegamos a la residecnia y cada cual a su sitio.

El jueves por la mañana me levanté con unas agujetas tremendas en el brazo con el que estuve golpenado mi mitad de las 197 bolas de golf, no era muy grave, todavia podia moverlo, pero no dejaba de ser una jodienda. Al intentar prepararme los bocadillos de la merienda descubrí que todos los panecillo habían criado moho asi que no me quedó otra opción que tirarlos. Como pude intenté preparr algo rápido con lonchas de queso dobladas, doritos y un poco de salami, pero al final ni eso resultó. Asi que sali marchando a clase. Al terminar, me enteré que la gente se iba a ir a un sitio en los alto de un edificio, una especie de azotea-discoteca, pero que antes habian quedado para cenar a las ocho. Como aun era muy pronto y la gente que vivía en las afueras se iba a ir en ese instante porque si no a ellos no les daba tiempoa  ir y venir a tiempo, pasé la tarde vsitando unas tiendas de comics en las que aun no habia estado (incluyendo una que me recomendó Breixo que que pena que no me hubiese podido acompañar porque estaba de putisima madre). Llegué justito a la residencia para cambiarme y bajar a la entrada. Alli, como no, tuvimos que esperar de nuevo y, antes de que llegaran los más rezagados, nos dio tiempo hasta a cenar en una pizzeria del barrio. Esta vez éramos un grupo más numeroso, dos turcos, dos italianos, la francesa, cuatro españolas, yo, y como incoporación de última hora, otra francesa y otro italiano. Nos metimos todos en el metro hasta la calle 14 con la 9 avenida, segun me dijeron por donde quedaba la disco-azotea y, como aun era temprano, pasamos a un pub. Primera prueba de fuego para los cuatro menores de 21 años que nos acompañaban. Perfecto, todas las fotocopias funiconaron y nos metimos adentro. Allí estuvimos un buen rato, moviéndonos como pudimos en el hueco de los sofás y, cuando la gente empezó a sentarse, me sali afuera a ver a los fumadores del grupo que eran los que sabía donde estaba la azotea y reunimos al grupo para movernos. La netrada de la disco-azotea era la de un hotel, con una cola considerablemente larga, pero tras esperar nos metimos todos los que cabíamos en un ascensor y nos bajamos en el ático. ¡Menudas vistas de Nueva Jersey y el rio Hudson nos encontramos nada más se abrieron las puertas! Aquello parecía la típica fiesta snob y superpija de la series de televisión del estilo Sexo en Nueva York. Tras hacernos las fotos pertinentes cerca de la barandilla la gente se dispersó y yo me quedé con las españolas. Hubo un momento en que me fui a pedir una cerveza y, cuando regresé no las veía entre todo el grupo de tios que se les había concentrado a su alrededor. Como no quería molestar me puse cerca de los italianos, disimulando hasta que finalmente se deshicieron de ellos. La noche siguió en plan cada cual a su bola. Hasta que ya, a menos de una hora del cierre empezaron los roces. No digo que la gente discutiera sino todo lo contrario, había gente en los sofas que lo único que hacía que las muchachas que bailaban frente a ellos no parecieran strippers es que aun llevaban la ropa puesta, la francesa con la que fui a la residencia la noche anterior y uno de los italianos daban vueltas mientras se metían la lengua hasta la laringe y la francesa nueva hacía ya un buen rato que había desaparecido detrás de un tio que no había venido con nosotros. Una vez más me dije a mi mismo que tenía muchas cosas que aprender como padawan. Finalmente, a eso de las tres y media, nos bajamos de la azotea rumbo a nuestras casas. Al llegar a la parada de metro, una vez más, Andrea insistió en que la acompañáramos, cuando se me hacía más que evidente que lo justos erñia acompañar a Emi parte de su trayecto a Brooklin que nos venia uncluso mejor, pero como la gente a esas horas solo elige lo ñultimo que oye y Andrea habló después de mi, Emi se volvió sola y nosotros nos metimos en el otro tren. La nueva francesa, a la que habían tenido que interrupir del oscuro lugar donde se estuviese liando con el desconocido para venirse con nosotros, decidió volverse sola a su casa sin tener muy claro de cual era su itinerario y yo, como soy un cacho de pan de bueno, pues le di unas indicaciones para que no tuviese muchos problemas en llegar, aunque no estoy seguro de si le sirvieron. Finalmente llegamos a la residecnia a tiempo para ver como el italiano y la otra francesa llegaban en taxi. Estuvimos de cháchara mientras las dos españolas con las que venía se terminaban su cigarrillo en la calle y luego nos metimos para adentro.

El viernes por la mañana aproveché para hacer unas compras, básicmente comida enlatada que me hiciera las veces de comida de emergencia en el supermercado del Harlem Latino que me enseñaron los andaluces. Como no tenía ni tiempo ni ingredientes para prepararme algo, salí marchando hacia la facultad. A la salida de la resi iba tan rápido que no me fijé en la francesa que se lio con el italiano la noche anterior. Hablé más bien poco con ella, creo que debía llevar una hora o asi esperando al italiano que estaba más claro que le habia dejado plantada pero como tenia que priorizar sobre mi estómago le dije que se podía venir conmigo a la escuela en vez de seguir esperan pero como dijo que se quedaba me despedi rápidamente y sali hacia el metro. En la esquina de la calle de la escuela me compré un plato de pollo sobre arrroz (especialmente especiado con picante) y me subi a comerlo a la cafeteria de la tercera planta antes de que se me enfriara. Llegué un con retraso a clase mientras terminaba de comer. por fortuna el chaval Liechesteno (por favor que alguien me diga el gentilicio de ése pais tan diminuto de Europa) me vio y le dijo a la profesora que estaba ocupado. Al salir de clase, intentamos ponernos de acuerdo sobre el sitio al que ibamos a ir por la noche. Mi idea era ir al Ultra (donde gracias a Sara y Elena conoci a Ana, una promotora de la dicoteca que nos podría colar como VIPs). Entre todo el tumulto que se formó a las puertas no conseguimos aclarar nada asi que acordamos que nos encontraríamos en mi residencia a las diez y a ver quienes estábamos. Antes de que me llegara la hora intenté acercarme a ver a Juan antes de que regresara a España, que me esperaba en Highline Park, pero el tren de metro en que viajaba tuvo una avería y estuvo parado casi una hora hasta que anunciaron a la gente del ultimo vagon que se tenian que bajar en medio del tunel, en fin, un lio tremendo bajo tierra desde donde no pude avisar a Juan de que no me esperase no solo porque no hay cobertura sino porque mi teléfono movil debió de quedarse sin batería la noche anterior y no me habia dado cuenta hasta ese momento. Asi que volvi a la residencia a arreglarme como pude. Estaba viendo videos de primera a la americana, haciendo tiempo hasta las diez cuando llegó el taiwanés. Imagino que se estaría preprarndo para su viaje de fin de semana a no se donde. No me dijo nada de que se iba ni nada pero como segun escribo esto estoy solo en la habitación deduzco que el tio se ha ido sin decirme nada. En fin, que dejé al taiwanés y su risa de Goofy viendo la tele y me bajé. En la puerta de la residencia decidimos salir para el ultra Emi, su compañera de casa Lorena, Andrea y la francesa a la que, una vez más, el italiano se estaba tomando su tiempo en recoger. Confiaba en que la nueva francesita de la noche anterior apareciese pero no fua asi. Haciendo las veces de gps bajo tierra, lideré de nuevo al grupo hasta las puertas del Ultra donde pudimos entrar sin problemas. Esperando a la botella de vodka que nos correspondia como buenos VIPs entablé conversación con dos amsterdenses (necesito gentilicios ¡ya!) conocidas de Ana, con una de las cuales estuve intentando bailar a medida que descendía el nivel de vodka de la botella y aumentaba la concentración de alcohol en mi sangre. Gracias al vodka pude atreverme a sacar a Emi y a Andrea al altillo entre los sofas a donde se subia la gente a bailar cuando no cabia en la pista, tambiñen saqué a una de las de Amsterdam. No puede decirse que hiciera muchos progresos con la holandesa, pero luego me recomendaron otro movimiento para pegarse más a la tia cuando la canción no es lenta. Más tarde llegaron una turca y otra alemana, compañeras de casa de Emi. Para aquellas alturas la botella ya se habia acabado, yo me habia tomado cinco vasos del liquido con naranja y notaba como mis musculos faciales estaban como cuando se te duerme un brazo. A pesar de que la cosa ya estaba decayendo, intenté sacar a todas al altillo a bailar lo cual no acabó de funcionar y pregunté a una americana que estaba a mi espalda y que no conocia de nada si tenia miedo de las alturas. Costó bastante que me entendiera total para que me dijera que no. Ella y su amiga. A esas alturas solo nos quedaba marcharnos.

Esta es una licencia literaria que me tomo para interrumpir el discurso y añadir suspense a la historia.

Ya me veia haciendo de gps otra vez mientras discutia con la alemana la direccion a tomar en la esquina de la calle cuando nos encontramos a Ana y dos compañeros de su clase que también se iban y nos pusimos a charlar. Emi no tuvo otra opcion que volverse con sus compañeras para no tener que regresar sola más tarde. Andrea y yo nos qudamos de cháchara con ellos, que se iban a tomar lgo a otro lado. Pasamos a un bar, donde un viejo americano se puso a hablar con Ana y acabó invitándonos, ella se pidio un cóctel y yo una cerveza para no abusar. Mira que me lo dijeron en Varsovia, que no habia que mezclar y yo, intentando practicar un aterrizaje suave como Sayonara Zetsubo-sensei, es decir vodka>cerveza>agua, me tomé medio litrito de Stella creo recordar que era la marca. Estuvimos hablando en el bar de los tipicos temas insustanciales que se hablan a ésas horas y en ésos estados y finalmente nos fuimos. Los compañeros de Ana quería comer algo sólido y se pararon en un puesto de la calle, asi que aproveché y me pedi otro arroz con pollo. Nos lo estuvimos cenando entre Ana, Andrea y yo delante del carrito de comida mientras sus compañeros hablaban con el dependiente y nos echamos unas risas. Tambien dio la casualidad que nos encontramos con un puertorriqueño regordete que estaba cenando del mismo carrito y que trabajaba de promotor, como Ana, trayendo gente a discotecas. El caso es que se enzarzaron los dos a discutir la posibilidades que tenian sus jefes de echarles del trabajo hasta que finalmente se pudo cortar la conversación y nos largamos en busca de un metro. Buscando la entrada de metro que mejor les venía, a lo largo de la calle 23, me empezaron a entrar unasa ganas tremendas de mear y, aunque habíamos dejado atrás la entrada de la sexta avenida cruzando con la 23, y seguiamos avanzando hasta encontrar el ccruce con la novena, no habia ningun calejón oscuro donde poder soltar todo lo que llevaba dentro, ni siquiera habia más de dos coches juntos denode me pudiera escurrir y mear. Finalmente me armé de valor y en uno de los jardincillo que hay delante del portal número 127 me paré a marcar mi territorio mientras el grupo seguñia hacia delante. Llegamos al metro y nos metimos adntro. Ana y sus compañeros ibana Brooklin y se pasaron al otro andén. Tuvieron la suerte de que su tren pasó primero. No sé cuánto tiempo estuvimos esperando el tren Andrea y yo pero cuando paso uno resultó que era el que me venia mal, o sea, todos menos el E que me enlazaba con la linea verde rumbo a casa. Andrea tuvo el generoso gesto de esperarse conmigo al tren que me vendria mejor porque a ella todos los de la linea azul le venian al pelo. POr fortuna este otro tren no tardo mucho en llegar y nos subimos al mismo tiempo que un grupo de españoles que al dñia siguiente utilizaría ANdrea para intentar demostrarme que no iba a recordar nada después de tanto vodka. Creo que es evidente que se equivocó como vien estoyy demostrando ahora. A las pocas paradas, Andrea se bajó y yo seguí de charla con los españoles, que bromeaban con que Queens era mejor que Manhattan. En la parada de Lexington con la 53 me cambiñe a la linea verde, que iba más llena de lo habitual y me fui a sentar al aldo justo de un dominicano que estaba de cachondeo con su mujer haciendo de rabiar a unas puertoriqueñas que acaban de subirse (nota aclaratoria: como bien se puede ver en la pelñicula de West Side Story, dominicanos y opuertorriqueños no se llevan muy bien) por fortuna los comentarios del dominicano eran sin maldad y como yo era el unico del vagon ajeno a la conversacion que mantenían que se reia de sus gracias me tuve que acabar presentando como español. La conversación no duro mucho más a decir verdad, enseguida llegué a mi parada y me meti en la residencia. Con sumo cuidado me descalcé antes de pasar a la habitación donde el taiwanes dormia con el aire acondicionado y procedi con la misma rutina que todas las noches: me puse el pijama, doblé la ropa, preparé la del dia siguiente, me lavé los dientes, acabé la crema que heredé de Paula (del grupo andaluz), apagué la luz y el aire acondicionado y me tumbé sin que el taiwanes se despertara. Aquella noche dormñi nada y menos porque a las nueve ya tebia que estar de pie, que me iba a la playa.

Efectivamente, el sabado me desperté y medio zombie apañé la mochila para irme a Coney island en metro. Sabiendo lo que me esperaba, antes de meterme en el subterráneo mande un mensaje a Emi diciendo que estaba de camino yduarente el trayecto quise dormir pero el maldito aire acondicionado me lo impedía. Como la palya está en el culo de Brooklin tardé lo habitual en llegar ahtas allí, es decir, me pase veinte minutos de la hora a la que habiamos quedado y Emi comenzó a darme toques. Alli ya me estaban esperando EWmi, Andrea y lorena. Como de todos es bien sabido que la mejor forma de inicar una conversaciñon por la mañana es sacar a la luz los trapos sucios de la noche anterior, ANdrea intentó vacilarme sobre mis recuerdos de la fiesta y pasé de ella. Imagino que estos informes semanales hablan por si solos. Nos tiramos hasta la hora de comer tumbados al sol, jugando alas cartas y dandonos chapuzones ocasionales (el que más creo que fui yo con tres baños), yo me llevé algo de lectura (el nuevo tomo de la Liga de los Hombres Extraordinarios, ¡que recuerdos! el priemr comic que me elo entero en nueva york es de la misma serie que el primero que me lei en Varsovia)  y aproveché para pedirle a Emi que me hiciera la trenza antes de comer. Comimos en Nathan’s, como no y nos sentamos en un cesped cercano antes de salir a pasear por el muelle donde se ponen los chinos a pescar cangrejos. No tardamos mucho en ver eso. Enseguida volvimos al metro. Emi y Lorena iban a cenar fuera, Andrea no se qué tenia que hacer y a mi me esperaba una colada. Tras el largo camino a casa, bajé a la lavandería, mientras se hacía la colada subi al cuarto a quitarme la mierda de la playa con una buena ducha, y tras recojer la ropa y colocarla me tiré toda la tarde viendo disney channel en inglés (asi pasa que me acuerdo de escribir el informe a las dos de la mañana muerto de sueño). En fin casi que me voy al sobre que mañana tengo misa.

El domingo me levanté a rastras de la cama. Al parecer cino horas de suelo continuo son menos efectivas que ocho horas levatándote cada dos por tres. Tras desperezarme me puse en marcha para llegar a tiempo a la calle 135 donde estaba la iglesia a la que Andrea quería ir, una que salia en su guía de Lonely Planety a la que no pudo entrar la seman anterior porque llegó tarde y había mucha cola. Para llegar hasta la linea de metro que me dejase en la susodicha calle tuve que coger un autobus que cruzara manhattan de este a oeste atravesando el parque central y luego subir hasta el cruce donde habñiamos quedado. Llegué el primero, por supuesto. Afrotunadamente ellas no tardaron en llegar y en poco rato estabamos en frente de la iglesia, la cual tuvimos que rodear buscando el final de la cola de turistas que se congregaban a más de una hora de que empezase la misa. Todos tenían la guía de Lonely Planet (sigh ¬_¬). El caso es que una vez nos detuvimos en la fila, me di una vuelta buscando un sitio donde mear. Cuando regrese la cola apenas había avanzado. Nos pusimos a jugar a las cartas haciendo algo de tiempo hasta que se pasó más de una hora y vinieron a decirno que, ¡efectivamente!, ya no habia hueco para turistas en la misa. Asi que todo el mundo se dispersó y como la gente andaba indecisa y yo pasaba de proponer cosas, porque sino me tocaba ir dirigiendoa  todo el mundo, Andrea quiso acercarse a la calle del Teatro Apolo, no por ver el teatro, sino para comprarse unas deportivas que habia visto en una zapatería cercana y además, queríabajarse andando las trece calles que nos separaban. Yo ya me estaba meando otra vez asi que, al vislumbrar unos aseos publicos de un parque me colé antes de que alguien dijera nada. Llegamos a donde a la calle 125 y todas las chicas (¿he olvidado mencionar que entre la alemana, la turca, la suiza, Andrea y Emi, yo era el unico tio?) se metieron a mirar zapatos. Cuando finalmente sus impulsos consumistas se apagaron las persuadi para entrar a comer al White Castle que hacía esquina con la avenida (si señor Jesús: Héctor goes to White Castle, que en la version española seguramente traduciran como Un friki muy fumao). Lo primero, decir que White Castle es una hamburguesería para desayunar. Todo lo que tienen es de tamaño pequeño, pero te llena como las hamburguesas normales. Al acabar, y tras haber malgastado la mañana haciendo la fila para entrar en la iglesia sin resultado regresamos al centro. Las compañeras de casa de Emi se fueron a no se donde y nosotros bajamos a las tiendas turñisticas del Empire State a ver qué encontrábamos. Tras dar vueltas por alli nos acercamos a Union Square, a Forbiden Plantet de nuevo, donde los trabajadores de la tienda de comics deben estar hasta el gorro de mi. Mientras Emi buscaba unas figuritas coleccionables de Tim Burton para su amiga  Alicia (recordemos que ALicia se marchó hace una semana), yo descubrí ul primer tomo del amerimanga de Street Fighter, de los cuales tenia el tercero y el cuarto, además, me dieron la buena noticia de que habian recibido otro cargamente de camisetas de los cazafantasmas que brillan en la oscuridad y pude comprarme una. Tras aquello, Emi regreso a Brooklin y yo, que tampoco quería caminar mucho más, me despedi de Andrea y me subi hasta la residencia. Me tire toda la tarde preparando la maleta (y eso que me queda unas semana todavía) y , mientras se me descargaban unos capitulillos de One Piece, me bajé a por un bocadillo del SUbway y me lo comi en la habitación viendo por tercera vez The Breakfast Club (el club de los cinco en la version española, una pelicula ochentera que refleja la crueldad de la division de grupos en las aulas de los institutos, altamente recomendable). En estas que llego el taiwanes de su viaje por boston y me puse a habalr con el un rato. No entendi una mierda de lo que me contaba. No creo que nunca pueda entender el acento de los asiáticos en inglés.

En fin, esto es todo por ahora. Les mentendremos informados.





Nueva York tiene un clima absurdo

3 08 2009

El domingo, cerca de la medianoche, me disponñia  a acostarme cuando noté ruido en la puerta de la habitación. Como si un perrillo estuviese arañando la puerta por abajo. Asi que me acerqué a mirar por la mirilla. Era el nuevo compañero de habitación, un tailandés llamado Cris (y si, lo pongo con hache porque no dijo Chris). El caso e suqe le expliqué un poco lo de que podía coger cualquier cosa de comer de la nevera si tenia hambre, cual era su toallero, como llegar hasta la academia al dia siguiente por la mañana y apagué el ordenador. Tardé bastante en dormirme porque no dejaba de escribir en su ordenador y cuand me levanté para mear, aprovechó para preguntarme como conectarse a internet (yo no sé que estaba escribiendo sin internet). Cuando ya le coji el sueño escuchñe ruidos con las luces apagadas y resulta que estaba haciéndose la cama, asi que me lavnté y le eché un cable para que acabara cuanto antes. A la mañana siguiente ya no estaba.

El lunes pensé en hacer la colada pero como vi que aun me quedaban calzoncillos limpio me lo tomé con calma, aun no estab en alerta naranja (tengo dos calzoncillos naranjas que están abajo del todo en la pila de calzoncillos, cuando aparece el primero significa que tengo dos días para limpiarlos o me veo en la necesidad de lavarlos o ir en plan comando) asi que me pasé la mañana a mi bola, delante del ordenador, poniéndome al dñia con Naruto y Bleach, me preparé unos bocatas por si me acercaba a Coney island por la tarde para ver a Emi y a Alicia y sali para la escuela. Que triste y solitario se me hizo el viaje sin la compañía de Breixo y Victor. Con la que estaba cayendo en la calle, Emi y Alicia cancelaron el ir a la playa y vinieron a buscarme. Al final regresamos a mi residencia a pasar la tarde, jugando a las cartas, merendando algo, jugando al billar y viendo una pelicula. A todo esto que mientras jugábamos al billar me subi al cuarto y ya que estba, le dije a Cris que se apuntara, a lo que no se negó. Creo que es por costumbre, los asiáticos son muy complacientes (no en el sentido que pensais, pervertidos) sino que no dicen que no a nada, asi que me eché dos partidillas de billar mal jugado porque ninguno teniamos ni zorra de las reglas y luego le invité a subirse al cuarto. Tras la plei cenamos una pizza en un sitio de al lado de la resi y me meti al cuarto, donde crucé mñas de cinco frases con él y me ofrció una suerte de pastelitos de piña que estaban para chuparse los dedos.

El martes el dia se pasó rápido. Por la mañana, el tailandés se levantó un poco antes que yo. Me duché y desyuné, y cuando estaba metiendo la ropa sucia en una bolsa para irme a hacer la colada, el teilendés se despidió, que se iba a clase. Hice la colada en la lavdería de Rosalba, la dependienta con la que hablé cuando bajé con Jose, Manu, Jose y Paula la semana pasada. Mientras esperaba me puse a leer uno de los muchos comics que me ha comprado. Al terminar me subi a la residencia a colocar las cosas al armario, comi algo rápido y sali con el tiempo justo a la escuela. En clase, como siempre, aunque hoy hablé más con un liechesteno y el quebequense y el checo, y vi a las nuevas alumnas de esta semana, que son todas muy mayores. Luego de clase me fui a Highline Park con Alicia, Emi y Javier y Andrea, que se quedaban una semana más. Estaba a la espera de ver qué me decían Sara y Elena sobre subir al Empire State, que quedé con ellas a la espera de confirmación. A eso de las siete me llama el hermano de Elena preguntándome que donde estaban que ellos estaban a puntito de subir, que si no habia leido los mensajes. El caso es que entre unas cosas y otras no fui al Empire, ya subiré otro día. Tras Highline Park nos fuimos a Times Square, cenamos en un Burger King (que no abundan tanto como McDonalds o Wendy’s) y nos sentamos en unos balancines de Bryan Park, donde estuvimos hablando hasta que anocheció y nos recogimos.

El miércoles por la mañana fui al Museo Metropolitano con Alicia, Emi y otra española de La Rioja, Andrea. Estuvimos dando vueltas por aquel laberinto de galerías hasta que nos llegó al hora de comer. Tras la escuela, salí escopetado hacia Times Square, donde había quedado con Sara, Elena y Juan para ir a ver el partido de los Mets. Tras una hora de viaje hasta el estadio y aguantar un buen chaparrón en la grad nos dijeron que el partido se había pospuesto al día siguiente por la mañana, debido al mal tiempo. Nos informamos bien sobre cómo conseguir que nos cambiasen las entradas y me las quedé todas para ir a la mañana siguiente a cambiarlas. Con la tontería, después del partido Juan se volvió a su casa y nosotros regresamos a Manhattan. En una pizzería que conocía Elena, cenamos hasta ponernos como cerdos y después nos dividimos.Llegué a la residencia justo a tiempo, porque a las once había quedado con Emi, Alicia y Javi para salir de marcha. Mientras me arreglaba fueron al piso de unas italianas a beber. Cuando yo llegué aquello no me ustaba nada, un irlandés de dos metros y medio borracho, un italiano greñudo fumado, un californiano musculoso achispado… el caso es que cuando pudimos nos pusimos en marcha. AL vernos movernos el resto de la gente también se movió y, al llegar a la puerta me di cuenta de lo cansado que estaba y de que en la calle no se me abrían miucho los ojos asi que les dije que pasaran buena noche que yo me volvía a la habitación a dormir.

A pesar de haberme perdido la fiesta de la noche anterior para descansar, aquella noche hizo tanto calor después de haberse tirado cinco días lloviendo a mares que no pude dormir. Sin embargo, me levanté temprano para ir al estadio de los Mets que está a tomar por culo en Queens para cambiar las entradas para el partido del dñia siguiente (por lo que tivimos que pagar cuatro dólares más al ser un partido de liga mayor), regresé en metro a Manhatan rumbo al distrito financiero, donde quedé con Sara y Elena para ir a ver la Estatua de la Libertad. Por el camino, me encontré a mi compañero de habitación taiwanes, que iba camino de la biblioteca de Nueva York. Una vez llegué al punto de encuentro en el puerto de Downtown esperé a que llegaran las muchahcas y Juan. Juan llegaba tarde asi que tuvimos que dejar salir al ferry hacia Liberty Island y esperar una hora hasta el próximo. A los dos minutos de zarpar el barco apareció Juan y como teníamos tiempo de sobra nos fuimos a comer algo. Mientras hacíamos cola para embarcar, había dos tipos turnándose para que empezáramos a adorar a Jesús a grito pelado (lógicamente no lo decían por mi amigo Jesús sino al ídolo de los cristianos). Solo para subir al barco me registraron la mochila y me tuve que quitar todo lo metálico para pasar el detector de metales, lo que incluia el cinturón, que es lo único que evitaba que los pantalones cortos que me compré tres tallas más grandes  se me cayeran al suelo. Una vez en la isla me caia de sueño. Después de hacernos unas fotos, entre las que destaco una saludando al este, hacia donde Jesús y Armando se encontraban en esos momentos, me eché la siesta en el cesped con el sol tan bueno que hacía después de tanta tormenta. La Estaua es muy pequeña, en la peli de los cazafantasmas 2 aparece más grande. Tras aquello nos montamos en el ferry de nuevo para is a la Isla de Ellis, a donde iban los inmigrantes por primera vez antes de pisar suelo estadounidense. Alli hay un muy interesante museo de la inmigración, al que no pasamos porque, de puro cansancio, no llegamos nia bajarnos del barco. De vuelta en Manhattan, hicimos algo de tiempo por la tarde hasta que comenzase el musical de Billy Elliot. Muy bonito el musical.Llegué a la residencia sin la intenciónde salir, pero me encontré con Javi, Alicia y Emi. Ninguno tenía ni idea de a dónde ir y sugerí el East Village porque me sonaba a luagr de bares. Cual fue nuestra sorpresa tras una hora que, al llegar alli no vimos nada que se pareciese, ni por asomo a un bar. También es verdad que no llegamos a la hora adecuada, es decir, cuando quisimos salir de la residencia era la una de la madrugada y al llegar a la calle 24st E ya eran las dos, con lo cual estaba todo casi cerrado. Unos muchachos que nos acompañaban tuviueron que regresar cagando leches a la residecnia porque tenían problemas con las tarjetas-llave de sus habitaciones al habérselas dejado a otra gente para que pudieran pasar en su lugar. Total, que tal y como estab el panorama, nos tomamos unas hamburguesas en una cafetería 24h y regresamos a dormir.

El viernes nos tomamos la mañana con calma asi que no hice nada excepto descansar y vaguear delante del ordenador. Tras la clase, volví corriendo a Times Square, vigilando lois nubarrones no sea que nos cancelaran de nuevo el partido. Como iba con tiempo me pasé por Midtown Comics a mirar y acabé comprando más comics. Solo estabn Sara y Elena esperandome porque Juan se habia adelantado para ver los platillos voilantes de Corona Park. A medio camino, en e metro, me doy cuanta de que no había cogido al entrada, sino el ticket de la entrada que me dieron, en la misma forma y con el mismo papel que en el que imprimen as entradas. Asi que me di media vuelta y volvia  la rsidencia deprisa y corriendo mientras las chicas seguñian hacia delante. En la resi aproveché para dejar el libro de texto y los comics y cojer unas galletas, la entrada y unos M&M’s para comer por el camino, porque tenia hambre. Llegué veinte minutos tarde y el partido aun no habia empezado, de hecho, ni Sara, Elena ni Juan estaban en sus sillas, cuando bajaba de las gradas me los encontré subiendo porque acaban de entrar. Por fortuna, los nuabrrones había soltado tpd lo que tenian que soltar a lo largo de la tarde y el partido pudo comenzar a las ocho y cuarto. ¡Joder que puto aburrimiento es el baseball! Yo pensaba que no habría nada más coñazo de ver que el golf, pero tras aquella tarde ha pasado a ocupar el segundo puesto. El baseball es infinitamente más lento, tedioso y aburrido que el golf. Una vez que se han cambiado todo los jugadores, el lanzador tira como media docena de veces la bola esperando que el pateador la pegue, pero eso nunca pasa y solo le atina a la bola cuando tu estas mirando para el otro lado. Además, que los Mets son como el ATleti de Madrid, y tosods los jugadores son o puertorriqueños o venezolanos, de modo que en los altavoces y en los videos de las pantallas gigantes solo se oía o musica salsa o reggetón y al locutor hablando en español. Aquel insoportable infierno de monotonía duró dos horas y media, total, para que los Mets acabaran perdiendo. Por el camino llgué a la conclusión de que Nueva York tiene unos equipos de mierda. Las liberties que vi en el Madison Square Garden perdieron y los Mets igual, he oido que los Yankees lo están haciendo de culo y no sé que más deportes tendrá la Gran Manzana, pero está claro que no les va mejor. Agotado tras la paliza de ir y volver a la residencia en busca de la jodida entrada del partido, acabé llegando a la residencia solo para encontrarme con el grupo de gente que se va. Muy amablemente deciden esperarme, proque solo iban a tomar unas copas a un pub cercano. Total, que me cambio y bajo. Nos tomamos unas guiness en un pub y, como el cuerpo nos pedia discoteca y Sara y Elena al final me dieron las entradas del sitio a donde poensabamos celebrar su ñultima noche pero al final no porque tenian que acabr la maleta todavía, cojimos un taxi rumbo al Ultra. A esas horas, a los tios nos tocó pagar, pero bueno ya me lo imaginaba. Aquella vez no habia tantas WOO-girls como la primera, pero aun asi estuvimos bailando un buen rato. me encontré con al amiga de Sara y Elena que nos pasó la primera vez que fui y nos dijo que nos colaría la semana siguiente, en la fiesta de cierre por vaciones del local. Lo que pasó es que a eso de las dos y media, apareció la policía en el sitio y la mitad de las tias dejaron de bailar, lo que me hizo pensar que tal vez no eran simples muchachas, sino que eran pelandruscas en busca de clientes potenciales (joder, que forma más guarra de hablar de las putas). Total que aquello se vació en cuestión de minutos y al final nos tuvimos que salir nosotros tambiñen. Estuvimos buscando una entrada de metro para volvernos cada cual a su sitio, pero resultó que Andrea quería que la acompañáramos, que tras llevar en Nueva York una seman y haber regresado sola un par de veces, quería que todo el mundo la escoltase y, como la mitad se ibana la mañana siguiente temprano y no les interesaba dormir, todo el mundo aceptó sin decir nada y yo no tuve mñas remedio que seguirles por aquello de que solo se iban a quedar Emi y Andrea durante las próximas dos semanas y sino me quedaba sin gente con la que hacer cosas. Entre unas cosas y otras llegué a la residencia a las seis de la madrugada. Casi tres horas en el metro de un lado patra otro para salir a la calle y ver que ya era de día. Me meti en el cuerto, me puse el pijama y me puse a dormir, confiando en que el taiwanés no hiciese ruido al marcharse y me despertara ni que el sol me diese de lleno en la cara.

El sañbado me despertó un mensaje de Elena, que ibana venir a mi residencia sobre la una para dejar las maletas y no ir cargadas todo el dñia con ellas hasta que se fueran al aeropuerto. Total, que me tuve que poner en marcha, ducharme, vestirme, etc y al final, cuando ya estoy sentadito, a la espera de que dieran un toque para ir a buscarlas a la parada del metro, me llega otro mensaje diciendo que al final no vienen y que me acerque a una cruce de calles donde estaban con las maletas, para irme a tomar el brunch (a estas alturas muchos sabemos lo que es un brucnh pero por si ascaso os lo definiré como ésa primera ingesta de alimentos que se hace los fines de semana por la mañana, cuando te levantas muy tarde para desayunar y es aun muy pronto para comer pero aun tienes hambre). la idea no me desagradaba, lo que desgardaba era tener que bajar más de la mitad de la ciudad para estar con ellas tres míseros cuartos de hora y luego regresar sobre mis pasos al sitio donde habñia quedado con la gente que quedaba (es decir Emi y Andrea) para ir al teleférico del puente de QUeens. El sitio donde tomamos el brunch, he de reconocer, estaba de putísima madre y lamenté no haberlo descubierto con Breixo y Victor, los galegiños con los que me tiré las primeras tres semanas haciendo turismo. En fin que tras el brunch, cojimos el metro y nos depedimos de ellas. llegamos al punto de encuentro y echams a caminar rumbo al teleférico. para quellos que desconocían de la existencia del un teleférico en Nueva York les remito a la primera película de Spidermán, donde un estresado Peter Parker debe salvar una de las cabinas del teleférico donde se encuentra su amada Kirsten Dunst (ella no le llega a MaryJane a la suela del zapato) mientras pelas al mismo tiempo contra Norman Osbporn disfrazado como el Duende Verde, ¿me seguis? l teleférico solo llega hasta Roosevelt island, una isla práctoicamente incomunicada en el río Este, donde primeramete se contruyó un manicomio y que ahora, además de tener mogollón de urbanizaciones alrededor, se utiliza como alguna especie de centro para gente discapacitada mentalmente que va en silla de ruedas. Tras tirarnos media tarde sentados en las escaleras del antiguo puerto de la isal, regresamos hasta Manhattan buscando un sitio donde mear y comer. meamos en un McDonalds de camino a FAO Schwartz, de nuevo, la juguetería del piano gigante de la pelicula de BIG protagonizada por un jovencísimo Tom Hanks, luego entramos al Apple Store, desde cuyos ordenadores reservamos una aluiler de bicilcetas para el dia siguiente  y salimos de alli buscando un puesto de comida donde comparar algo que cenar en central Park. Debe ser que los carritos de comida solo funcionan los fines de semana porque no encontramos ni uno y acabamos cenando en unWendys a las ocho de la tarde, antes de despedirnos y regresar a nuestras respectivas residencias.

El domingo me levant’e a las ocho y, cuando estasba saliendo d la ducha, me llego un sms de Emi diciendo que como estaba lloviemndo que ella no iba a los de las bicis. Yo pense que tampoco seria una lluvia tan grave hasta que levant’e la cortina y vi la que estaba cayendo, entonces llame a Juan para decirle que suspendiamos lo del paseo en bici, pero el ya estaba de camino en el autobus asi que el se fue solo y quedamos en que me llamar’ia si se le ocurria algo para por la tarde. Entre tanto, yo me meti de nuevo en la cama y ahi estuve hasta pasada la una. Estaba viendo una de mis series en el ordenador (porque no se que le pasa que ninguno de los exploradores que tengo me deja navegar por internet bajo amenaza de virus) cuando me llamo de nuevo juan como habiamos planeado. Y es que resulta que cerca de lo de las bicis habia una bolera asi que me apunte y, ya de paso, avise al resto de las chicas. Reconozco que llegu’e tarde, pero es que los transportes publicos en domingo son una mierda da igual donde estes. Por lo menos no fui el unicoen llegar tarde y, si habiamos quedado a las cuatro y media, a las seis ya estabamos todos y nos pusimos a jugar. para ser lo que es una partida de bolos, nos salio caro, nunca mas jugare a los bolos en America. Despues de aquello, y aprovechando que estabamos en la calle 42, caminamos hacia el este, hacia Times Square, buscando algun sitio donde cenar. Me compre un cheesesteak y una hambirguesa que ya tenia hambre y nos las comimos sentados en las escaleras de salida de un tteatrro (joder, como no me va la internet en mi ordenador estoy usando uno de los de la recepcion y no atino con las teclas). Luego las chicas edBRooklin se recogieron, y Andrea, uan y yo nos dimos una vuelta para ver el noerte de Times Square por donde yo no hbia estado antes y despues de aquello nos volvimos cada cual a su casa.

Esta semana ha sido algo sosa en comparacion con las demas. La lluvia no nos ha djado hacer nada y me jodio el partido de baseball del miercoles, ademas, casi toda la gente se ha ido ya y ya no estan viniendo tantos espanioles como al principio. Que se le va a hacer, esto es lo que hay. No cambies de canal, la proxima semana, mas.





Nueva York ya no me resulta extraña

27 07 2009

Tras pegarme el fin de semana en la carretera porque, admitámoslo, por poca Filadelfia, poco Washington, y muchas Catarastas del Niágara que haya visto, de lo que más ha habidoe n este viaje han sido kilómetros de asfalto, el lunes decidi tomármelo de relax. Asi que me laventé relativamente tarde con repecto a lo que lo vengo haciendocon la intención de hacer la colada. Resultó que tanto Jose, como su amigo Manu y sus compañeros de la escuela en el Empire State, Jose y Paula, también tenían que hacerlo, asi que nos bajamos los cinco poco después a la lavandería de los mejicanos. Mientras se hacía la colada, fui con Paula y Jose a hacer la compra a un supermercado baratísimo, que aunque está ya acercándose al Harlem latino tienen muchas cosas por poco. Después de aquello, recogí la ropa, comí algo rápido y me fui con Breixo y Victor, los gallegos a la escuela. Tras las clases nos juntamos con Emi, Alicia y el resto de sus compañeras y nos fuimos a hacer un tour de series. Empezamos visitando el cuartel de los Cazafantasmas, subimos hacia el piso de Friends y, cuando nos acercamos a ver la casa de la protagonista de Sexo en Nueva York, nos encontramos con que no odíamos pasar, había un set de rodaje y estaban filmando. Desde allí nos acercamos a Washington Park y nos dimos cuenta de que en uno de los pisos al lado del arco de Washington es donde vivía Will Smith en la película de Soy leyenda. Luegos las alemanas, compañeras de casa de Emi y ALicia se largaron, y aprovechamos y nos acercamos a Union Square, a la tienda de Forbidden Plantet donde me pillé un par de cosas muy interesantes. Tra aquello Emi y Alicia se recogieron también. Como para nosotros se nos hacía muy pronto para ir a lla residencia y muy tarde para ir a cualquier lado, decidimos acercarnos a localizar otra tienda, Time Machine, a la que no llegamos a subir porque, a pesar de que estaba cerrada, tenía pinta de contener ejemplares muy antiguos de comics y por tanto caros. Asi que nos volvimos a la residencia.

El martes nos acercamos de nuevo a Century 21, la tienda de ropa con precios baratos al lado de la zona cero. Menudo pastón me dejé. Imbuido por un arrebato comnsumista me ompré dos pares de deportivas y unos zapatos que me estan tan grandes como un payaso, también me compré otra corbata de las raras para mi peculiar colección. Desde ahi nos acercamos a Chameleon comics, donde tengo que acercarme para pillarme una figurita de Roscharch (o algo asi) de la película de Watchmen. Tras aquello subimos escopetados hacia la residencia, a oltar las bolsas porque llegábamos con el tiempo justo a clase. Tras la academia me fui a ver Harry Potter 6 con sara, Elena y Juan, que se me hizo un poco larga y después me volví a cruzar Manhattan para encontrarme con la checa, que estaba a ver si repetia yo lo de Higline Park. Desafortunadamente, apareció con un viajo amigo suyo, asi que no pude hacer nada, nos tomamos unas cervezas en el Fridays de cerca del Madison Square Garden y tras aquello nos recogimos. Lo peor de todo es que el amigo ése que me chafó el plan también vive en mi residencia asi que tuve que hacerme el viaje de vuelta con éñ.

Para el miércoles por la mañana no tenía ningun plan, asi que me quedé en el cuarto, de relajo, y luego me fui con breixo a la academia. Victor se adelantó porque su profesora, que es una enrollada, se lo iba a llevar al zoo del Bronx. tras las clases, Breixo y yo perreamos por la 5ª Avenida y pasamos a Tiffanny&Co donde flipamos en colores. Había empleados con guantes y cristasol que se dedicaban a erradicar cualquier mancha de las numerosas vitrinas y otros que estaban todo el rato parados delante de las puertas giratorias, te daban los buenos dias al enytrar y, al salir, le daban un empujón a la puerta para que tu no tuvieras que esforzarte en hacerla girar. Aquella noche habñia fiesta de la acdemia de Midtown donde estudiamos asi que nos arreglamos y salimos para allá. Aunque al principio nadie bailaba, luego en seguida se animó la cosa y no cabía ni un alfiler. Hubo un momento, con la mñusica de Benny Hill, que grité “¡se tercia una conga!” y Breixo y Emi se pusieron delante mía y empezamos a caminar. A los dos pasos ya estaba la conga hecha, lo que pasaba es que el sitio era tan pequeño que solo podíamos girar en torno a un sofá y pronto la conga se cerró y se transfromó en un corro en el que nadie avanzaba de lo apretados que estábamos. Menuda noche la de aquel día, valga la referencia, aunque la checa no apareció. A las tres tras seis horas de no parar caimos rendidos, asi que salimos a cenar/desayunar en un McDonalds y nos volvimos cada cual a su casa. Hugo, Breixo, Victor y yo, que íbamos al mismo lado, dábamos tumbos por los andenes del metro de puro cansancio y teníamos que andar despertando a Hugo que, cad vez que se sentaba se dormía. Nos confundimos de tren y tuvimos que regresar sobre nuestros pasos, yo con los zapatos gigantes que me estaban destrozando el pie por dentro. A las cinco de la madrugada llegamos a la sidencia, yo pensndo que despertaría a Jose, mi compañero de habitación, y resulta que acababa de llegar con Manu, que entre los dos se habían abrigado una botella de ron.

Tras pasar la mañana durmiendo, a las doce, que ya había recuperado las horas de sueño, me puse en marcha y pasé a la una a buscar a los gallegos para ir a clase. Allí la checa se disculpó por no haber podido ir a la fiesta (que le dolía la cabecita a la pobre ¬_¬) y me preguntó por una tarjeta que le dejó a la alemana, compañera de casa de Emi y Alicia. Como yo no tenia ni idea de nada, le pregunté a Victor y me dijo que la alemana, de la que llebaba encima, en vez de dejarle la tarjeta de la checa, le habia dejado su pasaporte, en fin, todo un lío. Yo por la tarde había quedado con Sara y Eena para ver una pelicula al aire libre que iban aproyectar en Brooklin, lo que pasa es que tuvimos que cancelar el plan por la lluvia, en lugar de eso nos fuimos a la casa en la que viven en Brooklin para comer algo y ver una peli, pero como no escuchábamos nada de nada porque los altavoces no son muy potentes, acabamos viendo el capitulo de Nueva York d Planeta Finito presentado por Florentino que nos partíamos de la risa cad vez que hablaban en inglés. Llegué a la resi y, en vez de irme directo a mi cuerto pasé por el de los gallegos, que se estaban arreglando para ir de fiesta, asi que me uni. Ibamos a ir a tomar unas cervezas en plan tranquilo por la zona de Canal St. Luegose juntó más gente y, como no sabía por qué estaba muy cansado, cuando dijeron que se ibana otro lado yo me fui a la residencia. Luego fue una pena no haberme quedado hasta el final, porque la cosa se animó y, como tenian previsto, aguantaron toda la noche despiertos para empalmar con el concierto gratuito de Kety Perry en el Rockefeller Centre, donde se armó la groda cuando a Victor le dio una bajada de azúcar y se desmayó. En fin, el caso es que cuando llegué al cuarto, para mi sopresa, Jose ya estaba acostado y me dijo que le firmara una bandera de los estates que se habia comprado como recuerdo.

A la mañana siguiente, cuando me levanté Jose no estaba, pero se notaba que estaba haciendo las maletas porque lo tenia todo tirado por la cama y el escritorio. A mediodía parecieron Jose y Manu, Manu me dijo que le firmara también su bandera y tras aquello, antes de pasar a buscar a Breixo y Victor para ir a la academia, Jose me preguntó a su novia y a la hermana de su novia que habían bajado desde Toronto, donde estaban veraneando, para verle en Nueva York. Tras aquello, me despedía ya definitivamente de Jose y manu y me fui con los gallegos a clase. Vaya casecita que me tocó. La profesora se empeñó en que hicéramos un playback con una canción de los sesenta y nos dividimos en grupos para hacer el playback. La lástima es que la alemana rubia maciza de pelo rubio largo y liso faltó (luego me la encontré de camin a la habitación de los gallegos y es que resulta que estaba pasando el dia con una amiga que habia venidoa visitarla) lo bueno es que la checa si vino y pude verla bailar lo que no pude durante la fiesta. Tengo un video de mi grupo para partirse de risa. Tras las clases, hice un hueco para tomarme un café con Yailin, la española que se venia co nosotros a Staten Island y el Century 21, y la checa para despedirme. Una pena lo de la checa, al final no llegué a buen puerto, pero por lo menos espero haber cogido práctica para la que venga después. Tras el café en Starbucks (como no) sali escopetado hacia la residencia, para arreglarme, no por la cena de despedida, sino porque luego me iba de fiesta con Sara y Elena al sitio de la primera vez. Jose ya se había ido, su lado del cuarto estaba desoladoramente despoblado de cosas desordenadas. Creía que seríampos más en la cena de despedida, pero no. Quedamos frente al puente de Brooklin y lo cruzamos para ir a una pizzería muy conocida donde tuvimos que hacer cola durante más de una hora para que nos atendieran. Ya pensaba que no me daba tiempo a llegar a la discoteca con Sara y Elena, pero no les importó retrasar la hora, asi que pude cenar tranquilo. Tras aquello nos acercamos ala cosat del río Este para ver la panorámica nocturna del Distrito Financiero de Manhattan con el puente de Brooklin al lado. No hay palabras para describirlo. La putada es que en un sitio asi de bonito tuvimos que despedirnos. Victor, Breixo y otro frances que se iban al día siguiente, decidieron cruzar el puente para disfrutar del paisaje, Alicia y yo cogimos el metro. Lo cierto es que ya estaba muy cansado como para irme de fiesta, pero ya que Sara y Elena se habian tomado la molestia de retrasar la hora de quedar me iba a poner rumbo a la discoteca. Al salir a la superficie para hacer un transbordo me llamó Elena, que no iban a salir porque había problemas con el ordenador de Sara y no estaba el horno para bollos, asi que me despedí de Alicia cuando llegó a su parada y me fui a la residencia. Es una pena que no me hubieran avisado antes, sino si que me habría gustado cruzar el puente de noche y disfrutar un poco más con los gallegos.

Al llegar la mañana del sábado me quedé en un duerme-vela en la cama. No tenía a dónde ir ni con quien ir. Me pareció que llamaban a la puerta. Me puse una camiseta y miré por la mirilla de la puerta pensando que sería la señora de la limpieza. No había nadie. Ya despierto pensé en hacer la colada y comprar algo pero la pereza me pudo y me volvñi a tumbar. Luego llamaron otra vez. Era Jose, compañero de clase en el EMpire State de mi compañero de cuarto Jose, que se fue la tarde anterior. Venía a entregarme todas las cosas de comida, vasos, platos, cubiertos que les sobraba. Al abrirle la puerta me dio una bolsa que se encintró en el suelo frente a ella. Una bolsa firmada por los gallegos Breixo y Victor, con una oreos que ya no se ibana comer porque se iban. Bajé al cuarto de Pula y Jose, donde me dieron fruta, un lavaplatos, una sartén, pan y todo el embutido ibérico que se habñian traido en las maletas pero que no se iban a comer ya, y me despedí de ellos. Subi cargado al cuarto y coloqué las cosas. Se suponía que por la mañana Sra y Elena vendrían a la residencia para conectarse al ordenador, que el portátil de Sra estaba roto y tenían que ajustar unas cosillas en su correo. Al final no pasaron, quedamos en Central Park para comer y me dijeron que me llevase el portatil para conectarnos a la Wi-Fi del parque. Luego se vinieron el hermano de Elena y Eric, un amigo de la clase de Juan (el hermano de Elena). A las tres había quedado con Alicia en la Apple Store para pasar la tarde de compras. Como tenñiamos que ir al Madison Square Garden para sacar unas entradas, bajamos todos hasta la calle 34 y tras cojer los tickets, decidimos ir a coney island, Alicia se quedó comprando regalos en Macy’s. En Coney island, la verdad no vi nada nuevo con respectoa cuando fui con Victor y Breixo. Intentamos subir a la montaña rusa pero eran ocho dólares el viaje, buscamos una cabinas para batear pero ya no estaban. Conseguí convencerles para comer en Nathan’s y pedirse unas patatas fritas con queso fundido que no pudimos acabarnos. Tras aquello, regresamos al centro a tomar algo. Juan se habia ido a s casa en Queens desde Coney Island, pero Eric nos acompañó porque vivia en Manhattan, sin ebargo, en el primer sitio que pasamos le echaron para atrás porque, efectivamente, parecía muy pequeño, asi que se retiró. Tras aquello Sara, Elena y yo buscamos otro bar, nos pedimos tres cócteles diferentes y después nos volvimos cada cual a su casa.

Para la mañana del domingo habñia quedado con juan y Eric en ver el zoo del Bronx, sin embargo, a pesar de que sono el despertador, me quedé dormido tras apagarlo y cuando abrí el ojo ya era muy tarde para ponerme en marcha, asi que les mandé un mensaje diciendo que ya no llegaba. Hice un brunch con la comida que me habñia heredado y me vestí para ir al MAdison Square Garden, a ver un partido de baloncesto. Me compré la típica mano de gomaespuma con el dedo indice levantado y unos nachos con queso mientras apoyaba a las New York Liberties contra las Phoenix Mercuries, que vale, las Liberties acabron perdiendo. Vale que es baloncesto femenino y no es tan espectacular como un partido de la NBA masculina, pero con eso vi el Madison por dentro y, por cierto no es tan grande como parece cuando Godzilla pone allí sus huevos. Al salir estaba lloviendo a mares. Compré unos comics en una libreria haciendo tiempo hasta que amainara y, en cuanto paró, nos separamos. Juan y Eric se iban por su cuenta y las chicas y yo nos íbamos a cenar celebrando que una de sus amigas ecuatorianas ya habia acabado la carrera. Tras aquello la idea era seguir de fiesta, pero por el diluvio nos acabamos por recoger. A aquellas alturas de la tarde yo ya me pensaba que mi nuevo compañero de habitación había llegado, pero al abrir la puerta me lo encontré todo como estaba asi que no sé ¿será que no tendré compañero esta semana?

Un ultimo consejo para el viajero. El tiempo en nueva York da asco. Tan pronto amanece soleado como a las cuatro se pone a llver. Cambia sin previo aviso y, aunque a veces sea una carga muerta, un paraguas te puede salvar el día cuando empiece a llover sin aviso.





Nueva York es un sitio donde siempre hay algo que hacer.

21 07 2009

El lunes quedamos con una muchachas de Madrid, Alicia y Emi, en la puerta de la biblioteca de Nueva York (otra vez, la de los cazafantasmas). Como ellas tenían que legar más tarde porque venian de Brooklin, Breixo Victor y yo nos decidimos a buscar la editorial Marvel, que según Breixo estaba por ahi cerca. Siguiendo las instrucciones de Breixo acabamos cerca del edificio pero no conseguíamos verlo. Finalmente pasamos cerca de una librería con una segunda planta para comics. Imaginaos nuestra sorpresa cuando descubrimos que ésa segund planta no era solo de comics, sino que la mayoría eran tomos manga en japonés. Un segundo vistazo a las dependientas me hizo comprender el motivo, y es que eran todas japonesas. ¡Menudo lío con las reverencias a la hora de pagar! Cada vez que decía gracias e inclinaba un poco la cabeza, la cajera me daba también las gracias y se volvia a inclinar. Antes de salir de la tienda, encontramos un tomo de Spiderman y,como buen aficionado a los comics, miré detrás de la portada, buscando una dirección para la editorial. ¡Bingo! Segun la dirección, la editorial no se encontraba lejos y aun teniamos tiempo de acercarnos. Asi que nos pusimos en marcha y entramos. Subimos al ascensor y nos bajamos en la undécima planta. A través de las puertas de cristal pudimos ver estanterías con figuras coleccionables en lo alto, posters de las películas de superhéroes, una sala de espera con un revistero llegon de comics y demás parafernalia. Y eso es todo lo que vimos. Cuando quisimos preguntar si nos dejarían echar un vistazo como turistas nos dijeron que los lunes no habia visitas asi que nos fuimos. En la biblioteca nos encontramos con Emi, Alicia y su compañera de casa alemana (que comparten familia). Pasamos adentro de la biblioteca y nos dimos una vuelta haciendo fotos. Luego bajamos hacia el Edificio Flatiron (again) parando por las tiendas de recuerdos que hay alrededor del Empire State. Comimos en Wendy’s, un restaurante de comida rápida que le da mil vueltas a Burger King o McDonalds. Aprovechando que Alicia estaba comprando su comida en un puesto ambulante, Emi decidió que nos pusiéramos a conspirar para comprarle un regalo de cumpleaños. Asi que a la tarde, tras salir de la cademia, Breixo se la llevó a la tienda de la NBA con la excusa de mirar ropa para su familia, mientras Victor, Emi y yo íbamos cagando leches hasta Harlem, donde Alicia encontró unos zapatos que le gustaban, y luego bajamos hasta cerca del museo Mteropolitano para buscar una lámina enmarcada con una perspectiva de Central Park. Teníamos que encontrarnos de nuevo una hora y media más tarde en el Rockefeller Centre y llegábamos tarde. Por fortuna Breixo la entretuvo más de la cuenta y no se notó. Tras aquello, las chicas se retirron a su casa, que tardarían en llegar y Breixo, Victor y yo nos acercamos a Times Square (again) para que pudiera hacerme otra vez fotos frikis. Tras aquello nos acercamos a Midtown Comics, un tienda de, pues eso, comics donde empezamos a salivar y estuvimos dando vueltas hasta que avisaron de que ibana  echar el cierre y teniamos que irnos.

El martes pensamos en visitar el Guggenheim, pero tras aguantar la cola, vimos que había que pagar 18$, asi que nos fuimos a ver la Reverva, el gran lago de Central Park. Rodeamos el lago por encima y a la mtad nos dimos la vuelta para coger el eutobus. Nos equivocamos de autobus y terminamos al otro lado de Central PArk. Bajamos hasta la glorieta de Colón, nos compramos la comida en un puesto ambulante y nos lo tomamos en una plazoleta entre rascacielos. Tambien aproveche para preguntar en cada relojería para ver si me podían reparar la correa de mi reloj, pero sin resultado. Al llegar a clase me encontre con que las hermanas francesas no estaban, se habian trasladado al turno de mañana, y la verdad es que la clase se desarollo más tranquilamente. Por la tarde bajamos al distrito financiero, cerca de la zona cero, para ir  a un centro comercial donde todo estaba baratísimo. Me compré un reloj en previsión de que no se me pudiera reparar el que traia yo. después de aquello subimos a ver si llegabamos al concierto de la filarmónica de nueva york en Central PArk, pero habia tanta gente queno pudo ser, asi que nos volvimos a casa.

En estos momentos no recuerdo lo que hice el miñercoles por la mañana, pero por la tarde quedé con Sara y Elena para ver el concierto de la filarmónica en Prospect Park, en Brooklin, además asi aprovechaba para darles los tickets del béisbol y del musical. El caso es que andaba muy justo de tiempo, porque al salir de la residencia no tenia los billetes y tuve que volver a la resi en tiempo record para recogerlos. Todo sea dicho, también aproveché para comprar una coca-cola y algo de picar para el picnic que hiciéramos en el cesped, prepararme un par de sandwiches y desalojar líquidos en el baño. Y con todo eso salir al metro hasta prospect park. por fortuna, Breixo, Victor, Emi y Alicia habían decidido unirse y ay estaban esperándome e la salida del metro asi que esperamos señales de SAra y Elena, que estaban en la otra salida. Una vez nos encontramos pasamos al parque y comenzamos a caminar siguiendo al personal que nos llevara hasta el escenario, donde todo estaba cubierto de gente haciuendo picnic. El concienrto no estuvo mal, aunque apenas le presté atención de todo lo que hablábamos y al final hubo fuegos artificiales.

Tal y como acordé en clase, a la mañana del jueves quedé con Zuzana, la checa de mi clase, que creo que hay un ten con ten que no acabo de sacar del punto muerto, en parte por mi incapacidad en parte por mi ignorancia. Como medida de precaución fui solo, de modo que la presión me hiciese reaccionar. La llevé a High-line park, donde estuve el primer domingo, y estuvimos de chácahra todo el rato. Hubo momentos en los que perdí por completo el propósito de ésa, llamemosle, cita y, por tanto, dejé pasar oportunidades que, de volver a verme en situaciones asi me habrían hecho mercerme un buen par de collejas. El caso es que al final no paso nada de lo que esperaba que pasara y nos fuimos a un deli, cerca de su residencia en Madison Square Garden, y comimos en las escalinatas de la oficina de correos, donde decia ella que solia comer habitualmente. Tras aquello nos fuimos a clase. Al salir de la academia, la gente planeaba salir de fiesta a un club llamado Pink Elephant, pero nadie sabia nada de nada, asi que nos dispersamos y el grupo de la residencia nos pusimos a buscar datos del club para ver donde estaba y como podiamos pasar. Quedamos en los alrededores Breixo, Victor, Hugo y yo con Emi, Alicia y  sus compañeras de familia Lidia, una coreana y dos alemanas. ANtes de pasar al club y como era muy pronto, nos paramos en un pub llamado Bongo donde cada cual se pidio un cóctel diferentes (y ya os advierto que el Mahattan es una mezcla que se parece más a desinfectante que a otra cosa, asi que no os lo pidais). Al intentar meternos en el club nos dijeron que sin reserva no podíamos pasar, mientras decidíamos que hacer aparecieron más chicas españolas de la academia, a las que tampoco dejaron pasar, asi que nos movimos todos, caminado en busca de un club donde alguien habia oido mencionar una fiesta de Kaplan, la compañía de la academia. El caso es que yo no me quedé, me recogí temprano porque al día siguiente me iba de viaje.

El viernes me levanté a las seis y media para ducharme y salir marchando a Chinatown, desde donde me dijeron Sara y Elena que salía el autobus que nos llevaría a Filadelfia, Washington y las cataratas del Niágara. Lo cierto es que el fin de semana se ha pasado volando, bueno, como todos, solo que con la diferencia de que esta vez no conseguí cerrar el ojo en el autobus para descansar. Pero me estoy precipitando. La primera parada del tour fue Fuladelfia y solo vimos la plazoleta que hay frente a la casa donde firmaron la Declaracion de Independencia, con una estatua de George Washington a la que unos guardias nos prohibieron acercarnos, la Campana de la Independencia que se rajó y la tienen en un altar desde entonces y unos baños públicos donde han meado muchas celebridades que no me suenan ni de lejos, excepto Bush. En esta primera parada del tour sufrimos el primer retraso, porque yo y el hermano de Elena, Juan, nos tuvimos que esperar a que nos hicieran un bocadillo de cheese-steak que estaba para chuparse los dedos y que supuso la comida más sólida que tuvimos en todo el día. Tras aquello nos fuimos a Washington. No pude subirlas escaleras del Capitolio proque estaba vallado, en frente de la casa blanca me hice una foto sosteniendo un billete de cinco dólares aguantando un chaparrón tremendo que nos cayó justo encima, vimos el obelisco desde muy lejos y compré una camiseta de Obama para compensar a mi hermano por no llevarle galletas obamitas, nos pateamos el Jefferson Memorial donde no habia nada destacable, fuimos al Lincoln Memorial donde nos explicaron todos los recordatorios y los homenajes de la guerra y vimos el obelisco desde  lejísimo, y donde por desahogarme, me grabé subiendo las escaleras al estilo Rocky. Debo decir que, la estatua de Lincoln es muy pequeña, no tiene cara de mono como en la pelicula de Tim Burton y, contrario a la serie Padre Made in USA, entre sus piernas no se abre una puerta hacia las catacumbas donde se esconde la fórmula de la mantequilla de cacahuete. Después nos llevaron a un restuarante chino (asi queda todo entre chinos) de buffet libre con comida más o menos digeribles donde me pude poner las botas y no solo amorticé los 15$ que me costó, sino los 15$ que pagaron Sara, Elena y Juan a su vez, además, por primera vez en mucho tiempo, me inflé a fruta. El motel de carretera estaba superchulo, eran dos camas de matrimonio y, por fortuna, a Elena ya Juan no les importaba dormir juntos, asi que me quedé con la cama de matrimonio de colchón y colchoncillo de Ikea, cuatro almohadas y ultramullida para mi solo. Dormi de puta madre, para qué engañaros, y a la mañana siguiente me levanté, me duché, me vestí, me guardé los dos rollos de papel higiénico que había y una toalla de cara y cogimos el autobus.

Las paradas de trayecto que hicimos el sábado se limitaban a entretenernos hasta las cataratas del Niágara. La primera fue una fábrica de cristal soplado a donde no entramos para evitar pagar la entrada y comimos mientras el resto de los pasajeros (es decir, chinos e hindúes) se entretenian viendo lo que fuese que les estuvieran mostrando. Luego, la siguiente parada fue la fábrica de chocolate Hersey’s, que era como un parque de atracciones al estilo Willy Wonka de Charlie y la fábrica de chocolate. Para mi, la mejor parada de todas. La siguiente y última parada fue la de los Finger Lakes, unos lagos de agua salada enormes pero diminutos comparados con los Grandes Lagos que se ecnontraban a medio camino hasta las cataratas. Finalmente, llegamos a la frontera con Canadá, las cataratas del Niágara y nos hubimos bajado cuando el chino-guía nos puso de camino a las taquillas para coger los tickets hasta la Maid of the Mist, es decir,el barco que pasa hasta el pie mismo de las cataratas. Armados con nuestros impermeables-bolsasdeplásticoazules navegamos a contracorriente aguantando el chaparrón de agua y bruma que levantaban al caer. Luego convencí a todos para subir por unas escaleras, lo que no sabía yo es que las escaleras no llegaban hasta arriba del todo de las catartas, sino que se acaban hacia la mitad, obligándote a dar la vuelta y subir por el ascensor, tras haberte empapado mucho más que con el barquito. Luego cenamos en un restaurante de alli cerca y regresamos a la parte de arriba de las catratas para ver cómo se iluminaban con unos focos desde la frontera de Canadá. El motel a donde nos llevaron no era tan impresionante como el de la noche anterior, pero aun asi volví a  dormir solo y a la mañana siguiente me volvia llevar no solo el papel higiénico sino también el jabón de manos.

Finalmente el domingo regresamos de nuevo a las cataratas, porque en el tour se planeaba una pelicula sobre “las maravillas y peripecias de gente en las catratas a lo largo de la Historia” o algo asi se titulaba, que pasamos de ver, y estuvimos desayunando y haciéndonos fotos aprovechando que había más luz. Después de auello, emprendimos el largo caminos de vuelta, donde los chinos no paraban de ponernos películas en el autocar, películas que ya estaban empezadas y solo se veia la segunda mitad. Además, en frnete de la pobre Sara había un niño chino gigantón que no paraba queito en su sitio, y echaba el brazo para atrás cada dos por tres sin dejarla dormir. Este fue el peor viaje de todos los de autobús, a pesar de intentar dormirme parecía que no llegábamos nunca y yo me meaba cada vez más. Paramos a dos horas de Nueva York para mear. El chino-guía nos dijo que teniamos quince minutos y la cola en el baño de las tias era casi de media hora, asi que más de una se volvió sin poder vaciar la vejiga. Llegamos a Nueva York sobre las ocho y a eso de la nueve ya estaba en la residencia. Cené lo poco que encontré en la nevera, respondí algunos mails y me meti en la cama.





Nueva York no es tan grande como parece

15 07 2009

El lunes dormí fatal. Acostumbrado a la blandez del colchón del hostal, el de la residencia estaba demasiado nuevo y duro asi que no pegué ojo. A eso de las siete y media, Jose se fue con su amigo a su academia, que son los que van a la Empire State, y como la noche anterior el compañero de Manu, Marc de Barcelona, me dijo que había quedado con otra gente en salir para la escuela de Midtown a las ocho pues quede con el. En el rellano nos juntamos ciento y la madre, todos con una cara de peridos que no nos la aguantábamos nadie. Por mantener la compostura intenté conversar con Marc, pero algo le debia pasar al chaval porque era como hablar con una piedra. El caso es que a las ocho en punto el tio se dio cuenta de que le vendría mejor ir a la escuela con una mochila, asi que se subió arriba corriendo justo cuando la guia de la escuela decía que salíamos. No volví  verle en todo el día. En cambio si que conoci a mucha gente. Entre la gente del grupo en que me separaron habia un español de Galicia, Breixo, que se defendía bastante en inglés y en nuestra mesa había un coreano (que se para para saludarme siempre que me ve), un turco (que más o menos lo mismo), una suiza (que al final ha acabado en mi clase) y una rusa (que que ojazos tenía la rusa). El caso es que nos puesieron ahablar entre nosotros y un tipo midió la soltura con la que lo hacíamos, luego nos hicieron un examen escrito tipo test con pruebas de audición y de lectura y nos dieron las notas y los horarios de las clases segun el nivel. Asi que ahora voy a clase de 13:30 a 17:30, lo que haría que por la mañana me lo tomase con calma, durmiendo o viendo la ciudad y por la tarde organizándome con la gente de la escuela para hacer algo. El primer día, como no teniamos nadie ni idea de nada y nos daba palo hablar, aproveché que tenía más confianza con Breixo después de estar hablando en el grupo por la mañana y me fui con el y su amigo Victor a  Times Square y por alli estuvimos, viendo el Rockefeller Centre, Grand Central Station y la biblioteca hasta que nos dieron horas de regresar y compramos algo en un supermercado. Yo aproveché para comprarme cosas de desayunar, que lo que compré con Jose y manu la noche anterior ya se estaba acabando. Quedamos en que a la mañana siguiente veríamos el distrito financiero.

Y menudos nos juntamos, Manu, Jose, Breixo, Victor y dos más, asi que cojimos el metro los siete hasta Wall street y nos pusimos a caminar alrededor de la zona cero (que no tiene nada más destacable que las obras de los nuevos edificios que estan contruyendo. Luego cruzamos las pasarelas hasta los rascacielos cercanos y bajamos Battery Park hasta el museo de la herencia judío (o algo asi, que no estoy seguro de la traducción). Llegamos a un parquecillo donde la cola para subir al ferry de la Estatua de la libertad duraba lo menos una hora y media. También había ardillas por allí, o más bien ratas pelirrojas, que ya estaban hasta domesticadas, si te agachabas y extendías la mano las ardillas se acercaban a ver qué les estabas ofreciendo. El caso es que después de eso, regresamos al metro y todos los que iban a la escuela del Empire State se retiraron porque tenían que ir a clase. Como a Victor, Breixo y yo entrábamos después nos metimos en un SubWay a comer un bocadillo ¡y en buena hora nos metimos! A tres minutos de las doce del mediodía nos sentamos a comer los bocadillos y a las doce y cuatro minutos ya había una cola de siete personas esperando para pedir que crecía a ratos. Como ya andabamos con el tiempo justo, nos guardamos los vasos (que en la residencia no hay absolutamente de nada) y nos metimos a clase. En mi clase estaba la suiza del grupo del examen y una muchacha española. Después de aquello, como no teniamos nada que hacer y la escuela había organizado una excursión a Hoboken (Nueva Jersey para los que, como yo, no tenemos ni zorra de geografía estadounidense) y había que ir en tren. Desde que llegué a los Estates me estuve preguntando el motivo por el cual la red de metro de Nueva York se extiende desde Manhattan hasta el Bornks por el norte y hacia el este hacia Queens y Brooklin, y la respuesta era tan sencilla como que cruzando el rio Hudson se entra en un nuevo estado, Nueva Jersey. Si, toda una obviedad en la que no habíamos pensado nadie. Nos bajamos del tren y la monitora nos llevó por la costa para llegar a un parquecillo con unas vistas cojonudas de la gran ciudad, con todos los rascacielos recortando el horizonte, donde destacaba la altura del Emnpire State y el gran hueco de la Torres Gemelas, un panorama espectacular que no tendré ocasion de mostraros por motivos posteriores relacionados con mi tarjeta de memoria. Durante la caminata conoci a mogollón de gente, la mayoría eran españolas, que son las unicas que se reían con los comentarios que les hacía a Breixo y a Victor. También nos adentramos por dentro, para ver la calle de Frank Sinatra (no por la casa donde nació, que no se donde fue, sino porque la calle se llama asi). Caminando calle abajo en direccion a la entrada del tren pudimos echar un vistazo al vecindario, cuyas casas se daban un aire a la de las Embrujadas, aunque no sea San Francisco, seguían teniendo una escalinata para subir y dos pisos con buhardilla. Luego de eso nos recogimos para regresar a Manhattan y nos fuimos a la residencia, donde volvía ver a Manu y a Jose, que habían recibido mis mensajes de que se vinieran a Hoboken con cuatro horas de retraso. Cogimos las cosas que compramos y nos subimos a cenar al piso doce, donde está la cocina de la residencia. ¡Dichosa residencia! Con lo que cuesta la condenada y no hay ni platos, ni vasos, ni cubiertos, ni cacharros para cocinar. Y la lavandería cuesta una pasta. Asi que todo lo que me pude preparar de cena es un sandwich aprovechando el pan de molde, el queso y el embutido que compré, y los Doritos triturados que suelen quedar siempre en el fondo de la bolsa cuando está a punto de acabarse. Después de aquello nos recogimos, cada cual a su cuarto y nos fuimos a dormir.

Como acordé con Breixo y Victor la tarde anterior, además vino Yeilin, la barcelonesa de mi clase, me esperaron para ir a ver el edificio Flatiron. Bajé un poco antes para preguntar al de recepción como iba el tema de la lavanadería, el teléfono de las habitaciones y como diablos se limpian las habitaciones, pero a las nueve y media de la mañana era demasiado pronto y no habia llegado. Cogimos el metro hasta la biblioteca de Nueva York, que ya estuvimos alli el lunes por la tarde pero estaba cerrada, e intentamos verla por dentro, pero fuimos demasiado pronto y abría a las once, asi que, como divisamos el edificio Chrysler desde una esquina nos acercamos a ver el recibidor, violviendo a pasar por delante de Grand Central Station. Regresamos sobre nuestros pasos y cogimos un autobus en direccion sur hasta el edificio Flatiron (que es realmente plano). Desde allí subimos a un bus en dirección Madison Square Garden y dimos vueltas por alrededor viendo los baldosines con nombres de deoportistas que habían estado allí. Como en frente estaba la oficina de correos, nos acercamos a comprar sellos para cuando tuviésemos postales y luego buscamos un sitio de comer. Cerca de allí había un restaurancillo de esos pequeños que llaman Deli de ambientación italiana y me pedí un plato de espaguetis con una albondiga tocha. Luego nos pusimos rumbo a la acdemia donde llegamos con el tiempo justo. Para por la tarde yo había llamado a Sara y Elena para que me enseñaran el Soho y poder ir avistando tiendas de ropa, pero la cosa se troció y, cuando me quise dar cuenta, se habían acoplado siete personas y claro, era imposible pararse  a ver nada. Jose y manu se separaron para ir a su ritmo y Sara y Elena, viendo que tanta gente junta no iba a llegar a ninguna parte se recogieron también. El caso es que, de los que iban, el que parecia tener las cosas más claras era yo y como no sabía qué hacer decidí caminar hasta Chinatown. El alemán que iba en el grupo comenzó a tener hambre a eso de las siete asi que nos paramos a buscar resturantes por Little Italy, que está antes de llegar a Chinatown, como era muy pronto, Victor, Breixo y Yeilin decidieron seguir adelante, hacia el barrio chino y cenar más tarde. Yo me quedé con el alemán, Philip, su compañero de habitación español, Hugo, y una checa guapísima de mi clase (está claro que me quedé por ella). Pasamos a un resturante italiano atendido por sudamericanos, vasos y cubiertos de plástico, y hablamos un rato hasta que nos sirvieron la comida. Yo no me la acabé toda y pedi que me la metieran en un taper para llevar. El servicio era tan malo que ni se molestaron en darme un cubierto para que yo mismo me echara la comida en el taper y encima luego tuvimos que dejar propina, que como aqui es obligatorio, el alemán Philip se empeñó en que dejáramos a pesar de que ya estaba incluida en la factura ¡malditos alemanes y su rectitud! Antes de salir marchando hacia la residencia dimos una vuelta por Chinatown, que a esa hora estaba irreconocible, todo lo contrario a cuando me acerqué con el alemán Félix del hostal, calles por las que se podía más de dos metros en linea recta sin esquivar a nadie, un parque sin musicos chinos, y ningun puesto de venta ambulante en la calle. Tras eso nos volvimos a la residencia. Estaba cenando, viendo la séptima temporada de Scrubs cuando aparecieron Jose y Manu de regreso. Que tras su viaje por el Soho habían comprado, entre otras cosas, dos cinturones muy chulos. Y en el cuarto que se quedaron de charla hasta que nos dieron casi la una y Manu se fue ya a su habitación para acostarse. Al día siguiente me tenía que levantar para ir a la isla donde se encuentra la Estatua de la Libertad, que hablamos con unas de la escuela en coger el ferry temprano por la mañana por las colas que se forman después y había que estar a las nueve y media de la mañana en el puerto del sur. Esta semana estoy durmiendo muy muy poco, la verdad.

A la mañana siguiente habíamos quedado para ir a Liberty Island, la isla de la Estatua de la Libertad con unas chicas de la academia, pero solo llegamos a concretar la hora y una idea aproximada del sitio (el puerto) cuando llegamos a alli lo hicimos muy justo y solo encontramos un sitio similar a donde vimos la cola de la gente cuando fuimos a Battery Park. Total, que ya nos pasábamos de la hora y como no teniamos ni idea de donde estaban las muchachas, decidimos coger el ferry a Staten Island, que nos salia gratis con el abono trasnportes. Asi que al barco que nos subimos los cuatro, Yeilin, Breixo, Victor y yo, y nos hicimos fotos al pasar rodeando Liberty Island con la Estatua de la Libertad. Al llegar a la isla no teniamos ni zorra de lo que había allí para verse y como no teniamos mapa, decidimos montarnos en un autobus y, cuando viésemos, darnos la vuelta en sentido contrario y regresar en el próximo ferry. Agarramos el primer bus que encontramos, el 44, y tiramos todo para adelante, pasados diez minutos de trayecto decidimos bajarnos y esperarlo en snetido contrario. Mientras buscábamos la para de autobus pudimos pasear por el vecindario ¡igualito a las peliculas americanas! Casas de dos pisos con entrada de garaje y el jardín de delante cortado al milímetro respetando el límite con la acera. Flipando en colores. Cuando llegó el autobus nos subimos todos de nuevo rumbo al puerto y, una señora muy amable del autobus nos recomendó que nos bajáramos en un parque para evr una casa muy conocida. Aunque no estábamos muy convenciomos nos bajamos porque tampoco teníamos nada que hacer el toda la mañana asi que en el parque que nos metimos. Al final resultó buena idea, a lo primero estaba lleno de arbustos y pude mear y luego bajamos por un sendero que rodeaba un estanque. Muy bonito todo. El caso es que se nos pasó volando la amañana en el parque y salimos por el otro lado, buscando siempre una parada de autobus que nos llevase al puerto de nuevo. Tras aquello lleganmos apuradísimos de tiempo a la academia, tan apurado que me paré a comer un perrito caliente antes de entrar en un puesto de delante de la academia, porque no quería que la checa escuchara rugir mis tripas si se sentaba a mi lado en clase. Después del curso, la checa me dijo que si tenia algun plan para aquella noche y yo le respondí que quería comprarme ropa por dodne estuvimos paseando ciento y la madre la tarde anterior. Sugirió que Yeilin se viniera con nosotros pero ella ya dijo que estaba muy cansada de tanto caminar y hacer el bobo por el parque de Staten Island y se quería ir a la residencia. A pesar de todo, al acabar las clases, se vino con la checa y conmigo a hacer sus compras. Empezamos buscando en la avenida Lexington pero como vimos que todo lo de alli se excedía de nuestro presupuesto nos fuimos al Soho, y alli empezamos a mirar ropa. Yo buscaba pantalones vaqueros, que no hace falta lavarlos a menudo, y estuvimos mirando en tiendas. Hasta me entré a probar pantalones en una. Fue en ese momento, cuandoe staba en el probador que oía Yeilin diciendo que em esperaban fuera, sin emabrgo, para cuando pagué y sali de allí, la checa ya se había ido y Yeilin me dijo que porbáramos en la tienda del otro lado de la calle. Allí encontré más pantalones y unos boxer que me sustituyeran el pijama que me traje y que tenía desde que repetí el bachillerato. Tanto para Yeilin como para mi fue un día provechoso, los dos encontramos la ropa que necesitábamos, aunque me jodió que la checa se largara sin despedirse. Una vez en la residencia, recoloqué todo lo que tenía en el armario y me puse a ver Scrubs (en lugar de hacer el informe que, una vez más, llega con retraso). Mucho más tarde llegaron Jose, mi compañero de cuarto, y Manu, que venían de pasear por la quinta avenida, donde Jose se había pillado unas deportivas Nike a mitad de precio (aunque aún eran caras). Eso me hizo pensar en el fin de semana y en que no tenia deportivas/zapatos decentes para salir de fiesta en el caso de que Elena y Sara me llamasen, tan solo tenía las deportivas natanjas de Quechua del decathlon.

Como habían hablado Breixo y Victor con las chicas que en principio iban a venirse con nostros a Liberty Island, a las diez y media de la mañana las esperamos frente al Apple Store para dar una vuelta por el Prque del Centro. Aproveché para meterme dentro de la tienda y hacerme fotos comiéndome un ordenador como si fuera una manzana (ya sé que no es ése apple a lo que te refería, Jesus, pero es que para entonces no tenia manzanas). Al salir de alli, las chicas le enviaron un mensaje a Breixo diciendo que llegarían un poco más tarde asi que nos armamos de paciencia. Contemplando la salida acristalada da la tienda de Apple me fijé en un toldo rojo que había detrás: F.A.O Schwartz, o lo que es lo mismo, la juguetería donde se encuentra… avisé a Breixo y a Victor para que lo vieran y pasamos. Nunca antes había prestado tanta atención a lo que había en una juguetería, ni siquera tras ver la noria del Toys r’us de Times Square. Caminamos por los pasillos y subimos por las escaleras mecánicas viendo los juguetes más estrafalarios que os podais imaginar hasta que, doblando una esquina, eschucé sonidos discordantes de piano. Retrocediendo a mi infancia me encontré cara a cara con el piano luminoso gigante de la película de Big, protagonizada por un jovencísimo Tom Hanks. Sin dudarlo, me descalcé y me puse a caminar por allí. Intenté tocar la melodía de Evangelion, pero aun no me la sabía de memoria, lo de encontrar la juguetería me había pillado por sorpresa y no había memorizado la partitura. Aun así, como aquello estaba hasta arriba de niños corriendo piano arriba piano abajo nadie notó que no me salia la musica. Luego regresamos para encontrarnos con estas chicas y caminamos por Central Park viendo el carrusel, Strawberry Field (donde está el mosaico de Imagine en homenaje a John Lennon), vimos la fachada del museo Metropolitano, la estatua de Alicia en el Pais de las Maravillas y la ribera sur de la reerva, el lago más grande de todo el parque. Luego, otra vez, se nos hechó la hora encima y tuvimos que regresar a la academia. Me confundí de autobus y acabamos al otro lado del parque, cerca de la glorieta de Colón, y desde ahi fuimos andando. Como volvñiamos a llegar tarde y aun no habia comidao, me paré en McDonals a pedir un menu para llevar. En clase, al amyoría de la gente miraba el emenú con ojos golosos y es que casi todos habian llegado sin comer. Por fortuna, las hamburguesas permanecieron intactas dentro de la bolsa y me las pude comer durantete el recreo, aunque pensaba acercarme en ése tiempo a sacar las entradas del musical de Billy Elliot y del partido de los Mets contra los Rockies para finales de julio. La segund ahora de clas estuvo más entretenida. La profesora nos trajo grabadoras de casete y discos con efectos sonoros para que grabáramos un anuncio animando a donar sangre. Nos quedó un guión bastante chulo, pero el brsileño que tenia que poner la voz en off se estaba quedando dormido y, tras muchos intentos, nos quedó como el culo pero bueno, al menos no lo evaluará hasta el lunes. Al acabar las clases les pedi al grupo que me esperaran para ir a Moma, que tenia que sacar las entradas. Tras casi veinte minutos esperando hasta que la que me tenia que dar las entradas colgó el teléfono, salimos marchandp hacia el museo. Nada más entrar, acordamos un punto de encuentro y nos dividimo, cada cual se fue a ver lo que le interesaba más. Sin ninguna preferencia en particular, subi con Breixo a la planta cuarta, donde se encontraba el pop-art y los autores contemporáneos, similares a las mierdas artísticas del Centro Pompidou en París. En una hora y media ya estábamos en el punto de encuentro todos, habiendo visto de pasada las cosas más significativas. después de aquello me separé para comprar unos zapatos que vi cuando fui con Yeilin y la checa de compras por Lexington y me fui a la residencia, donde cené temprano y me arreglé porque Sara y Elena me habían invitado a salir con ellas. Tras buscar la esquina que me dijeron solo enmedio de la noche neoyorquina y esperarlas durante más de media hora, aparecieron y nos fuimos a un sitio donde trabja una española que hace el curso con ellas para que nos pasara gratis como VIPs. En el siio no habia nadie cuando llegamos y asi siguió un uen rato, hasta que se animó la cosa cuando un grupo de atractivas estadounidenses (sin duda celebrando la despedida de soltera) entró al círculo de sofases VIP al lado nuestro y comenzaron a gritar WOOHH!!! y a balancearse peligrosamente cada vez que se subían al moviliario. EWstuvimos dentro un buen rato y a eso de las tres de la madrugada nos salimos. Regresé a la habitación procurando no hacer ruido para no despertar a Jose, pero el no estaba, asi que me calenté en el microondas un poco de arroz que me sobró de un deli y me tumbé a dormir, que al dia siguiente me despertaba temprano.

Lo de que me levantaba tempano es relativo. Quedé con Breixo y Victor a las once para salir hacia Coney Island. Tardamos como una hora y media en llegar porque aquello está a tomar por saco, al sur de Brooklin por la parte del barrio ruso. Una mujer que nos vió en el vagón, se pudo a hablar con nostros en español y nos recomendó que viéramos la playa de Brighton, asi que en lugar de bajarnos en le ultima parada, la del parque de atracciones, nos bajamos en la antepenultima y subimos andando el paseo marítimo. La playa era enorme y habia muchísima gente, desde familias enteras que iban allí a pasar el día hasta rubias despampanantes jugando al voleybol (como me acordé del Dead or Alive: Extreme Volley Playa), subimos todo el paseo hasta los muelles, y nos volvimos. Por el camino, Breixo nos invitó a unas hamburguesas en Nathan’s (una hamburguesería muy conocida en la zona) y subimos al metro justo cuando el día empezaba a nublarse. Al bajarnos en nuestra parada del metro compré detergente para hacerme la colada y los gallegos se apuntaron. Buscamos una lavandería cercana (porque la de la residecnia sale muy cara) y preguntamos cómo funcionaba para acercarnos luego. Llegamos a la residencia justo cuando todas las chicas de mi clase que viven en la residencia salían de marcha al piso de las hermanas francesas. Dejamos las cosas, embolsamos la ropa sucia y nos fuimos a la lavandería al más puro estilo americano, a esperar media hora a que la lavadora terminase y luego otra media hora a que la secdora terminase. Nos echamos unas risas esperando, doblamos la ropa y nos subimos. Como todavía era muy pronto, decidimos acercarnos a ver la ribera del río Este y subimos a cruzar un puente peatonal que lo conectaba con una islilla entre Manhatan y Queens. Por alli nos dimos una vuelta y regresamos antes de que cerraran el puente peatonal. Una vez en la residencia, cené viendo One Piece en lugar de redactar esto y me fui a dormir, que al dia siguiente tenía misa.

Finalmente el domingo me levanté deprisa para bajar a buscar a toda la gente al rellano y nos pusimos en marcha a Harlem. En el metro nos comentaron de una iglesia y decidimos ir a esa tras acercarnos al Teatro APolo donde habíamos quedado con unas españolas que tenias que venir de Brooklin. Como tardaron mucho regresamos sobre nuestros pasos buscando la iglesia de la que nos hablaron y, al encontrarla y ver que era muy chiquitita y no se parecía a lo que andábamos buscando, nos dimos la vuelta. Yo ya pensaba en llevarles a la que fui la semana pasada, pero nos metimos en una donde no nos pusieron pegas y nos sentamos. Mientras esperbamos les mandé un mensaje a las que se suponía que nos ibamos a encontrar frente al teatro para quedar por la tarde. AL contrario que la otra vez, en esta iglesia no habia instrumento y un proyector de diapositivas mostarba las letras de los cantos o del pasaje biblico en el caso de que no lo tuvieras tu. hubo un momento, después de los cantos y el análisis del pasaje correspondiente, en que el cura hizo mención a la gente que había ése domingo en la iglesia de diferentes partes del mundo y nos hizo ponernos en pie y decir algunas palabras. Hablaron una coreana, unos candienses, dos familias de otros estados y una familia española. Cuando nos llegó el turno todos habían decidido dejarme a mi el marrón de decir ésas palabras, asi que les dije que éramos muchos para ir presentándonos uno a uno y que diría solo que éramos de España y que estábamos muy contentos de que nos hubieran dejado pasar la mañana con ellos, casusando una muy buena impresion entre los feligreses. Luego el cura siguió hablando, pero al cabo de un rato largo nos salimos porque ya pasaban de la una y aun no habíamos comido nada. Nos metimos en un McDonalds, comimos algo rápido y nos fuimos a ver el estadio de los Yankees en ele Bronx, que luego solo pudimos ver la tienda. Desde ahí, los gallegos y yo, bajamos a la Apple Store para encontrarnos con las muchachas que no llegaron a la misa y nos fuimos a Corona Park en Queens a ver la uniesfera y los platillos volantes de Men In Black. En el cesped pasamos tod ala tarde haciendo fotos raras (que me dejarían agujetas al dia siguiente) y jugando al jungle speed, hasta quie empezóa a atardecer y nos recogimos.

La verdad es que ha sido una semana provechosa y ya he visto todo lo que había por ver en Nueva York. Imagino que la próxima semana será más tranquila pero nunca se sabe.por lo menos espero salir más por la noche. Seguriemos informando.





Nueva York da miedo

8 07 2009

Bueno gente,viendo el éxito de los informes semanales que subi durante mi experiencia erasmus he decidido abrir una nueva categoría con los informes de las aventuras transatlánticas en la metrópolis de Nueva York. Si todo sale como lo tengo previsto cada lunes habrá nuevo informe lo que significa que el primero ya llega tarde. Preparaos que han sido solo dos días pero hay un huevo que contar.

Ya me hacía a la idea de que me tendría que buscar la vida cuando mis amigas Sara y Elena me mandaron un mail el jueves 2 de Julio de que al dia siguiente por la noche se ibana ir a cenar con sus compañeras del curso de Nueva York. Para que os hagais una idea ellas ya llevaban dos semanas en la ciudad cuando yo llegara y habia pensado que me podrían enseñar algunas cosas, trucos para defenderme con el trasnporte y tal, etc… Bueno pues no, aunque mi avión llegó una hora antes de lo previsto y les mandé un mensaje al movil para ver si se acercaban rápido, no pudo ser porque se estaban arreglando. Mi trabajo de investigación anterior me recomendaba coger el metro hasta el hostal en Chelsea donde hice una reserva, sin embargo, me entró el pánico nada más bajar del avión. Busqué mi malet en la cinta transportadora, me acerqué a una fila donde una señora me miró el pasaporte y la tarjeta de embarque, bajé al recibidor de inmigrantes, donde tuve que hacer una serpenteante cola como si de una atracción de la feria se tratara antes de que un oficial me llamara y me hiciese poner los dedos y mis pulgares en una pantalla verde mientras me preguntaba por que iba a los Estados Unidos, si conocía a alguien aqui, si tenía alojamiento y me hacía una foto en la que debia salir con cara ojerosa. Luego se me abrieron las puertas a los Estados Unidos. Sabía que debía buscar el transbordador del aeropuerto que me conectase con la red de metro de Nueva York, pero como ya dije me entró el pánico y hice cola para pillar un taxi. Con una tarifa de 50$ que me anunció la ayudanta del aeropuerto, me meti en el taxi y le di la direccion del Chelsea International Hostel escrita en un papel al conductor hindú.

El taxista, imagino que siguiendo el itinerario establecido, subió por la autopista en dirección al aeropuerto de la Guardia, al norte de Queens, vi las torres con los resturantes giratorio de la exposición internacional que en la película de Men in Black decían que eran dos platillos volantes y bajó hasta el puente, eso, de Queens. Luego callejeó por Manhattan hasta detenerse en el hostal de Chelsea. Como no tenía ni puta idea de como coño iba el tema de las propinas excepto que son obligatorias, le di cinco dólares y no rechistó. Para cuando llegué allí eran las nueve de la noche (cinco de la madrugada hora española, asi que mal que me pesara les mandé una mensaje a Sara ya Elena diciendo que no podría salir con ellas. Me meti en mi cuarto, me instalé lo justo para ponerme el pijama y dormir. Aquella noche me desperté tres veces. A las tres porque ya no tenía sueño, a las cinco para ver si ya era de día y a las siete para ponerme en marcha, ducharme y buscar el desyuno.

El sábado fue cuando conocí a Felix, una lemás que estaba a punto de empezar la universidad y que estaba en Nueva York para cuatro días. La primera frase que le dije fue “¿Es aqui para lo del desyuno?” porque andaba tan perdido en el hostal como yo. Luego nos enteramos de que el desayuno era a partir de las ocho asi que salimos a dar una vuelta por la manzana y me saqué la metrocard de un mes, el abono trasnportes de aqui, por 81$. Luego regresamos al hostal hablando y fue cuando me enteré de que Chelsea y el Greenwich Village es conocido por su gran población gay. Tras aquello, como no tenia yo ni idea de nada, Felix sugirió de acercarnos el Upper West Side, limitando con Harlem que había yo que sé que cosa por alli, asi que cojimos el bus y atravesamos la Cocina del Infierno. Al abajarnos empezamos a caminar en dirección este, buscando el Parque del Centro (Central Park para los ingleses). Yo creo que debimos entrar por la zona más silvestre del parque porque las hojas de los árbvoles nos tapaban de los edificios. Una vez dentro pude hacer gala de mis inutiles conocimientos adquiridos en las jornadas de Parqueología de Conocimiento del medio durante la carrera explicándole al alemásn que todo (hasta las rocas gigantes) era artificial, traido de fuera). Aparecimos cerca de unos campos de beisbol donde unos chavales andaban jugando lo mismo que juegan al futbitol en España. Seguimos caminando hasta atravesar el circuito de footing que estaba en hora punta, y salimos a la calle 97 donde estaría mi residencia, al lado del Hospital Metropolitano (dato importante para el informe de la próxima semana) y segimos hasta ver la ribera del río Este. Luego cojimos un bus hasta el puente de Queens, y pasamos por debajo para descubir el teleférico que te deja en la isla de Roosevelt. Continuamos bajando hasta las Naciones Unidas, que no pudimos pasar al tour porque no habia tickets ya asi que nos conformamos con ver el recibidor y las esculturas de fuera. y luego bajamos al metro para ir a ChinaTown, donde dimos un par de vueltas y pasamos a Little Italy. AL final decidimos comer en un resturante chino-vegetariano de Chinatown. Y de ahi salimos con prisas porque había quedado en que nos encontraríamos con Sara y Elena para ver los fuegos artificiales del cuatro de julio.

Por la atrde nos encontramos con ellas y esperamos a su amiga Valeria, de Ecuador, y salimos marchando a ver si encontrábamos hueco en la costa del río Hudson, que este año los fuegos los lanzaban desde Nueva Jersey. Yo nunca había visto mayor seguridad en la zona de los espectadores para ver unos petardos al aire libre. El tramo de carretera que cortaron estaba vallado por sectores regulados por policias y menos mal que llegamos pronto, que para las nueve ya no habia hueco y la gente se quedaba de pie al otro lado de las dos filas de verjas que habían puesto. A la nueve y veinte empezó el espectáculo. Cohetes que no había visto en la vida: caras sonrientes al estilo smiley, en forma de doble-cono o diávolo, emulando ramas de sauce llorón, bolas de puntos con hexaedros en su interior, y mi favorito, una explosión de chispas que serpenteaban al perder impulso. Los fuegos artificiales más largos que haya visto, media hora de petardazos. Luego salimos de alli buscando un bar que conocían para tomarnos algo medio sonámbulos y regresamos al hostal.

El domingo por la mañana, sin noticias de Elena y Sara, Felix y yo madrugamos para ir a ver una misa gospell en Harlem, al lado del teatro Apolo. En las iglesias que encontramos había dos colas, una para los feligreses y otra para los turistas, que en miuchos casos superaban a los feligreses. Todos los afroamericanos arregladitos, las señoras con sombrero, los hombres con traje y hablando entre ellos con ese acento tan característico. Llegamos a las nueve y media, asi que nos perdimos el servicio de las nueve y aprovechamos para callejear y ver el teatro Apolo. Luego hicimos cola en la Primera Iglesia Algoescritoenelmedio de Harlem para el servicio de las once. Cincuenta minutos esperando al sol para pasar adentro.La iglesia era en realidad un teatro rehabilitado, los feligreses en el patio de butacas, los turistas en el palco y el escenario para el coro, la orquesta y el predicador. ¿Cómo decirlo? Lo has visto en series, lo has visto en películas pero no hay nada como verlo para hacerte a la idea de lo que es. Ir escuchando lo que dice el cura y que se oiga “¡aaamén! cada dos por tres. Cuando se quedaban pillados o mencionaban el nombre de alguien de la Biblia decia el que leyera “aaamén” y una que leyó un nosequé sobre Abrahan y su hijo y comentaba las conclusiones que sacaba del texto decia “amen” cada vez que buscaba el renglón donde se había quedado en vez de decir “eehh…” que es lo que dicen las personas humanas. Me gustó la misa, yo creo que es la unica vez que he ido a misa de forma voluntaria y encima haber hecho cola para entrar a una iglesia. Había mucha marcha dentro y me gustó la forma de que cada cual leyese e interpretase las escrituras crsitianas como le diera la gana, no como lo dijese el obispo o el cura, o el que este a cargo. daba mucha libertad y la musica ayudaba a enfatizar el sentido de comunidad y de alegria y esperanza que debe dar la religion, en vez de la vergüenza, la culpa y todas esas milongas de los pecados de lo que se hablaba en las misas a las dos ´ñunicas misas que me llevó mi abuela cuando veraneaba en el pueblo.

Tras eso regresé al hostal, que debia hacer el check out. Felix me acompañó y, aunque pensaba comer algo cerca de la residecnia, le convencí para que nos quedásemos en un bar cubano. Luego nos separamos y le dije que había quedado con Elena y Sara para ver Highland Park. Coji un taxi a la residencia, me acerqué a recepción, hice el check in y me hicieron el carné magnñetico para pasar adentro. En mi habitación empecé a deshacer la maleta cuando llegó mi compañero de piso, José de alguna parte de Andalucía (es que luego me presentó a su amigo Manu y dijeron Huelva y Sevilla y no me fijé de donde era cada cual). Al parecer habían venido juntos el sabado y habian dormido en el aeropuerto, acaban de llegar y  no tenian mucha idea de la ciudad asi que les dije que se vinieran a ver el parque en las vías ferroviarias. Ahi fue cuando fuimos a buscar a su amigo Manu y me contaron que la agencia les habia hecho todo el lio ponéndoles a cada uno en habitaciones separadas. Bueno el caso es que nos pusimos en marcha y llegamos los primeros al cruce donde quedé con estas muchachas. Ebseguida llegó Felix y mientras le pregunatba sobre lo que había hecho después de comer aparecieron Sara y Elena y nos pusimos a seguir a la experta (o sea, a Elena) hasta que llegamos a la entrada del parquecillo. No estaba mal, los pasos elevados del viejo metro habían sido cubiertos con arena y habían dejado pequeñas jardineras  a nivel del piso con arbustillos y arboles jovenes que se secaban rápido debido a que no tenian suelo lo bastante profundo como para echar raiz. La verdad es que estaba muy bien, pero las jardineras deberían ser más altas para contener más tierra para los ñarboles. Luego del eso cojimos el metro hasta el east Side, donde las chicas nos enseñaron una tienda de yogurlado donde tenían una mezcla que era tarta de queso, sabia tanto a una tarta de queso sólida que parecía que habian cogido la tarta la habían triturado en una batidora y la habian congelado para hacer el helado. Luego fuimos al East Park, donde vimos a las gente de las VPO haciendo sus barbacoas y sus actividades como los sudamericanos en el Parque Pradolongo y bajamos bordeando la costa del rio Este hasta el Puente de Brooklin. Atravesamos el Puente de Brooklin por completo (no encontré ningun bucle espacio-temporal que me transportase a principios del siglo veinte) y una vez en el metro de Brooklin nos eparamo, las chicas se fueron hacia el sur y Jose, Manu, Felix y yo hasta Union Square. Antes de bajarnos, me despedí de Felix, porque ya no le volvía a ver. Cojimos el metro express hasta la calle 86 y subimos la avenida Lexington buscando algun sitio donde cenar. Encontramos una diminuta pizzeria y encargamos una pizza para llevar. Seguimos subiendo y vimos un supermercado a punto de cerrar asi que Jose y yo pasamos a buscar algo de desayunar. Después subimos hasta la residencia, al cuarto de Manu, donde ya estaba su compañero de piso, un catalán un tanto parado que rechazó nuestra oferta de cenar y nos fuimos nuestra habitación. Después a dormir que al día siguiente tocaba presentación en la cademia.

Fin de semana completito, como veis. No cambieis de canal, la proxima semana más.