Nueva York tiene un clima absurdo

3 08 2009

El domingo, cerca de la medianoche, me disponñia  a acostarme cuando noté ruido en la puerta de la habitación. Como si un perrillo estuviese arañando la puerta por abajo. Asi que me acerqué a mirar por la mirilla. Era el nuevo compañero de habitación, un tailandés llamado Cris (y si, lo pongo con hache porque no dijo Chris). El caso e suqe le expliqué un poco lo de que podía coger cualquier cosa de comer de la nevera si tenia hambre, cual era su toallero, como llegar hasta la academia al dia siguiente por la mañana y apagué el ordenador. Tardé bastante en dormirme porque no dejaba de escribir en su ordenador y cuand me levanté para mear, aprovechó para preguntarme como conectarse a internet (yo no sé que estaba escribiendo sin internet). Cuando ya le coji el sueño escuchñe ruidos con las luces apagadas y resulta que estaba haciéndose la cama, asi que me lavnté y le eché un cable para que acabara cuanto antes. A la mañana siguiente ya no estaba.

El lunes pensé en hacer la colada pero como vi que aun me quedaban calzoncillos limpio me lo tomé con calma, aun no estab en alerta naranja (tengo dos calzoncillos naranjas que están abajo del todo en la pila de calzoncillos, cuando aparece el primero significa que tengo dos días para limpiarlos o me veo en la necesidad de lavarlos o ir en plan comando) asi que me pasé la mañana a mi bola, delante del ordenador, poniéndome al dñia con Naruto y Bleach, me preparé unos bocatas por si me acercaba a Coney island por la tarde para ver a Emi y a Alicia y sali para la escuela. Que triste y solitario se me hizo el viaje sin la compañía de Breixo y Victor. Con la que estaba cayendo en la calle, Emi y Alicia cancelaron el ir a la playa y vinieron a buscarme. Al final regresamos a mi residencia a pasar la tarde, jugando a las cartas, merendando algo, jugando al billar y viendo una pelicula. A todo esto que mientras jugábamos al billar me subi al cuarto y ya que estba, le dije a Cris que se apuntara, a lo que no se negó. Creo que es por costumbre, los asiáticos son muy complacientes (no en el sentido que pensais, pervertidos) sino que no dicen que no a nada, asi que me eché dos partidillas de billar mal jugado porque ninguno teniamos ni zorra de las reglas y luego le invité a subirse al cuarto. Tras la plei cenamos una pizza en un sitio de al lado de la resi y me meti al cuarto, donde crucé mñas de cinco frases con él y me ofrció una suerte de pastelitos de piña que estaban para chuparse los dedos.

El martes el dia se pasó rápido. Por la mañana, el tailandés se levantó un poco antes que yo. Me duché y desyuné, y cuando estaba metiendo la ropa sucia en una bolsa para irme a hacer la colada, el teilendés se despidió, que se iba a clase. Hice la colada en la lavdería de Rosalba, la dependienta con la que hablé cuando bajé con Jose, Manu, Jose y Paula la semana pasada. Mientras esperaba me puse a leer uno de los muchos comics que me ha comprado. Al terminar me subi a la residencia a colocar las cosas al armario, comi algo rápido y sali con el tiempo justo a la escuela. En clase, como siempre, aunque hoy hablé más con un liechesteno y el quebequense y el checo, y vi a las nuevas alumnas de esta semana, que son todas muy mayores. Luego de clase me fui a Highline Park con Alicia, Emi y Javier y Andrea, que se quedaban una semana más. Estaba a la espera de ver qué me decían Sara y Elena sobre subir al Empire State, que quedé con ellas a la espera de confirmación. A eso de las siete me llama el hermano de Elena preguntándome que donde estaban que ellos estaban a puntito de subir, que si no habia leido los mensajes. El caso es que entre unas cosas y otras no fui al Empire, ya subiré otro día. Tras Highline Park nos fuimos a Times Square, cenamos en un Burger King (que no abundan tanto como McDonalds o Wendy’s) y nos sentamos en unos balancines de Bryan Park, donde estuvimos hablando hasta que anocheció y nos recogimos.

El miércoles por la mañana fui al Museo Metropolitano con Alicia, Emi y otra española de La Rioja, Andrea. Estuvimos dando vueltas por aquel laberinto de galerías hasta que nos llegó al hora de comer. Tras la escuela, salí escopetado hacia Times Square, donde había quedado con Sara, Elena y Juan para ir a ver el partido de los Mets. Tras una hora de viaje hasta el estadio y aguantar un buen chaparrón en la grad nos dijeron que el partido se había pospuesto al día siguiente por la mañana, debido al mal tiempo. Nos informamos bien sobre cómo conseguir que nos cambiasen las entradas y me las quedé todas para ir a la mañana siguiente a cambiarlas. Con la tontería, después del partido Juan se volvió a su casa y nosotros regresamos a Manhattan. En una pizzería que conocía Elena, cenamos hasta ponernos como cerdos y después nos dividimos.Llegué a la residencia justo a tiempo, porque a las once había quedado con Emi, Alicia y Javi para salir de marcha. Mientras me arreglaba fueron al piso de unas italianas a beber. Cuando yo llegué aquello no me ustaba nada, un irlandés de dos metros y medio borracho, un italiano greñudo fumado, un californiano musculoso achispado… el caso es que cuando pudimos nos pusimos en marcha. AL vernos movernos el resto de la gente también se movió y, al llegar a la puerta me di cuenta de lo cansado que estaba y de que en la calle no se me abrían miucho los ojos asi que les dije que pasaran buena noche que yo me volvía a la habitación a dormir.

A pesar de haberme perdido la fiesta de la noche anterior para descansar, aquella noche hizo tanto calor después de haberse tirado cinco días lloviendo a mares que no pude dormir. Sin embargo, me levanté temprano para ir al estadio de los Mets que está a tomar por culo en Queens para cambiar las entradas para el partido del dñia siguiente (por lo que tivimos que pagar cuatro dólares más al ser un partido de liga mayor), regresé en metro a Manhatan rumbo al distrito financiero, donde quedé con Sara y Elena para ir a ver la Estatua de la Libertad. Por el camino, me encontré a mi compañero de habitación taiwanes, que iba camino de la biblioteca de Nueva York. Una vez llegué al punto de encuentro en el puerto de Downtown esperé a que llegaran las muchahcas y Juan. Juan llegaba tarde asi que tuvimos que dejar salir al ferry hacia Liberty Island y esperar una hora hasta el próximo. A los dos minutos de zarpar el barco apareció Juan y como teníamos tiempo de sobra nos fuimos a comer algo. Mientras hacíamos cola para embarcar, había dos tipos turnándose para que empezáramos a adorar a Jesús a grito pelado (lógicamente no lo decían por mi amigo Jesús sino al ídolo de los cristianos). Solo para subir al barco me registraron la mochila y me tuve que quitar todo lo metálico para pasar el detector de metales, lo que incluia el cinturón, que es lo único que evitaba que los pantalones cortos que me compré tres tallas más grandes  se me cayeran al suelo. Una vez en la isla me caia de sueño. Después de hacernos unas fotos, entre las que destaco una saludando al este, hacia donde Jesús y Armando se encontraban en esos momentos, me eché la siesta en el cesped con el sol tan bueno que hacía después de tanta tormenta. La Estaua es muy pequeña, en la peli de los cazafantasmas 2 aparece más grande. Tras aquello nos montamos en el ferry de nuevo para is a la Isla de Ellis, a donde iban los inmigrantes por primera vez antes de pisar suelo estadounidense. Alli hay un muy interesante museo de la inmigración, al que no pasamos porque, de puro cansancio, no llegamos nia bajarnos del barco. De vuelta en Manhattan, hicimos algo de tiempo por la tarde hasta que comenzase el musical de Billy Elliot. Muy bonito el musical.Llegué a la residencia sin la intenciónde salir, pero me encontré con Javi, Alicia y Emi. Ninguno tenía ni idea de a dónde ir y sugerí el East Village porque me sonaba a luagr de bares. Cual fue nuestra sorpresa tras una hora que, al llegar alli no vimos nada que se pareciese, ni por asomo a un bar. También es verdad que no llegamos a la hora adecuada, es decir, cuando quisimos salir de la residencia era la una de la madrugada y al llegar a la calle 24st E ya eran las dos, con lo cual estaba todo casi cerrado. Unos muchachos que nos acompañaban tuviueron que regresar cagando leches a la residecnia porque tenían problemas con las tarjetas-llave de sus habitaciones al habérselas dejado a otra gente para que pudieran pasar en su lugar. Total, que tal y como estab el panorama, nos tomamos unas hamburguesas en una cafetería 24h y regresamos a dormir.

El viernes nos tomamos la mañana con calma asi que no hice nada excepto descansar y vaguear delante del ordenador. Tras la clase, volví corriendo a Times Square, vigilando lois nubarrones no sea que nos cancelaran de nuevo el partido. Como iba con tiempo me pasé por Midtown Comics a mirar y acabé comprando más comics. Solo estabn Sara y Elena esperandome porque Juan se habia adelantado para ver los platillos voilantes de Corona Park. A medio camino, en e metro, me doy cuanta de que no había cogido al entrada, sino el ticket de la entrada que me dieron, en la misma forma y con el mismo papel que en el que imprimen as entradas. Asi que me di media vuelta y volvia  la rsidencia deprisa y corriendo mientras las chicas seguñian hacia delante. En la resi aproveché para dejar el libro de texto y los comics y cojer unas galletas, la entrada y unos M&M’s para comer por el camino, porque tenia hambre. Llegué veinte minutos tarde y el partido aun no habia empezado, de hecho, ni Sara, Elena ni Juan estaban en sus sillas, cuando bajaba de las gradas me los encontré subiendo porque acaban de entrar. Por fortuna, los nuabrrones había soltado tpd lo que tenian que soltar a lo largo de la tarde y el partido pudo comenzar a las ocho y cuarto. ¡Joder que puto aburrimiento es el baseball! Yo pensaba que no habría nada más coñazo de ver que el golf, pero tras aquella tarde ha pasado a ocupar el segundo puesto. El baseball es infinitamente más lento, tedioso y aburrido que el golf. Una vez que se han cambiado todo los jugadores, el lanzador tira como media docena de veces la bola esperando que el pateador la pegue, pero eso nunca pasa y solo le atina a la bola cuando tu estas mirando para el otro lado. Además, que los Mets son como el ATleti de Madrid, y tosods los jugadores son o puertorriqueños o venezolanos, de modo que en los altavoces y en los videos de las pantallas gigantes solo se oía o musica salsa o reggetón y al locutor hablando en español. Aquel insoportable infierno de monotonía duró dos horas y media, total, para que los Mets acabaran perdiendo. Por el camino llgué a la conclusión de que Nueva York tiene unos equipos de mierda. Las liberties que vi en el Madison Square Garden perdieron y los Mets igual, he oido que los Yankees lo están haciendo de culo y no sé que más deportes tendrá la Gran Manzana, pero está claro que no les va mejor. Agotado tras la paliza de ir y volver a la residencia en busca de la jodida entrada del partido, acabé llegando a la residencia solo para encontrarme con el grupo de gente que se va. Muy amablemente deciden esperarme, proque solo iban a tomar unas copas a un pub cercano. Total, que me cambio y bajo. Nos tomamos unas guiness en un pub y, como el cuerpo nos pedia discoteca y Sara y Elena al final me dieron las entradas del sitio a donde poensabamos celebrar su ñultima noche pero al final no porque tenian que acabr la maleta todavía, cojimos un taxi rumbo al Ultra. A esas horas, a los tios nos tocó pagar, pero bueno ya me lo imaginaba. Aquella vez no habia tantas WOO-girls como la primera, pero aun asi estuvimos bailando un buen rato. me encontré con al amiga de Sara y Elena que nos pasó la primera vez que fui y nos dijo que nos colaría la semana siguiente, en la fiesta de cierre por vaciones del local. Lo que pasó es que a eso de las dos y media, apareció la policía en el sitio y la mitad de las tias dejaron de bailar, lo que me hizo pensar que tal vez no eran simples muchachas, sino que eran pelandruscas en busca de clientes potenciales (joder, que forma más guarra de hablar de las putas). Total que aquello se vació en cuestión de minutos y al final nos tuvimos que salir nosotros tambiñen. Estuvimos buscando una entrada de metro para volvernos cada cual a su sitio, pero resultó que Andrea quería que la acompañáramos, que tras llevar en Nueva York una seman y haber regresado sola un par de veces, quería que todo el mundo la escoltase y, como la mitad se ibana la mañana siguiente temprano y no les interesaba dormir, todo el mundo aceptó sin decir nada y yo no tuve mñas remedio que seguirles por aquello de que solo se iban a quedar Emi y Andrea durante las próximas dos semanas y sino me quedaba sin gente con la que hacer cosas. Entre unas cosas y otras llegué a la residencia a las seis de la madrugada. Casi tres horas en el metro de un lado patra otro para salir a la calle y ver que ya era de día. Me meti en el cuerto, me puse el pijama y me puse a dormir, confiando en que el taiwanés no hiciese ruido al marcharse y me despertara ni que el sol me diese de lleno en la cara.

El sañbado me despertó un mensaje de Elena, que ibana venir a mi residencia sobre la una para dejar las maletas y no ir cargadas todo el dñia con ellas hasta que se fueran al aeropuerto. Total, que me tuve que poner en marcha, ducharme, vestirme, etc y al final, cuando ya estoy sentadito, a la espera de que dieran un toque para ir a buscarlas a la parada del metro, me llega otro mensaje diciendo que al final no vienen y que me acerque a una cruce de calles donde estaban con las maletas, para irme a tomar el brunch (a estas alturas muchos sabemos lo que es un brucnh pero por si ascaso os lo definiré como ésa primera ingesta de alimentos que se hace los fines de semana por la mañana, cuando te levantas muy tarde para desayunar y es aun muy pronto para comer pero aun tienes hambre). la idea no me desagradaba, lo que desgardaba era tener que bajar más de la mitad de la ciudad para estar con ellas tres míseros cuartos de hora y luego regresar sobre mis pasos al sitio donde habñia quedado con la gente que quedaba (es decir Emi y Andrea) para ir al teleférico del puente de QUeens. El sitio donde tomamos el brunch, he de reconocer, estaba de putísima madre y lamenté no haberlo descubierto con Breixo y Victor, los galegiños con los que me tiré las primeras tres semanas haciendo turismo. En fin que tras el brunch, cojimos el metro y nos depedimos de ellas. llegamos al punto de encuentro y echams a caminar rumbo al teleférico. para quellos que desconocían de la existencia del un teleférico en Nueva York les remito a la primera película de Spidermán, donde un estresado Peter Parker debe salvar una de las cabinas del teleférico donde se encuentra su amada Kirsten Dunst (ella no le llega a MaryJane a la suela del zapato) mientras pelas al mismo tiempo contra Norman Osbporn disfrazado como el Duende Verde, ¿me seguis? l teleférico solo llega hasta Roosevelt island, una isla práctoicamente incomunicada en el río Este, donde primeramete se contruyó un manicomio y que ahora, además de tener mogollón de urbanizaciones alrededor, se utiliza como alguna especie de centro para gente discapacitada mentalmente que va en silla de ruedas. Tras tirarnos media tarde sentados en las escaleras del antiguo puerto de la isal, regresamos hasta Manhattan buscando un sitio donde mear y comer. meamos en un McDonalds de camino a FAO Schwartz, de nuevo, la juguetería del piano gigante de la pelicula de BIG protagonizada por un jovencísimo Tom Hanks, luego entramos al Apple Store, desde cuyos ordenadores reservamos una aluiler de bicilcetas para el dia siguiente  y salimos de alli buscando un puesto de comida donde comparar algo que cenar en central Park. Debe ser que los carritos de comida solo funcionan los fines de semana porque no encontramos ni uno y acabamos cenando en unWendys a las ocho de la tarde, antes de despedirnos y regresar a nuestras respectivas residencias.

El domingo me levant’e a las ocho y, cuando estasba saliendo d la ducha, me llego un sms de Emi diciendo que como estaba lloviemndo que ella no iba a los de las bicis. Yo pense que tampoco seria una lluvia tan grave hasta que levant’e la cortina y vi la que estaba cayendo, entonces llame a Juan para decirle que suspendiamos lo del paseo en bici, pero el ya estaba de camino en el autobus asi que el se fue solo y quedamos en que me llamar’ia si se le ocurria algo para por la tarde. Entre tanto, yo me meti de nuevo en la cama y ahi estuve hasta pasada la una. Estaba viendo una de mis series en el ordenador (porque no se que le pasa que ninguno de los exploradores que tengo me deja navegar por internet bajo amenaza de virus) cuando me llamo de nuevo juan como habiamos planeado. Y es que resulta que cerca de lo de las bicis habia una bolera asi que me apunte y, ya de paso, avise al resto de las chicas. Reconozco que llegu’e tarde, pero es que los transportes publicos en domingo son una mierda da igual donde estes. Por lo menos no fui el unicoen llegar tarde y, si habiamos quedado a las cuatro y media, a las seis ya estabamos todos y nos pusimos a jugar. para ser lo que es una partida de bolos, nos salio caro, nunca mas jugare a los bolos en America. Despues de aquello, y aprovechando que estabamos en la calle 42, caminamos hacia el este, hacia Times Square, buscando algun sitio donde cenar. Me compre un cheesesteak y una hambirguesa que ya tenia hambre y nos las comimos sentados en las escaleras de salida de un tteatrro (joder, como no me va la internet en mi ordenador estoy usando uno de los de la recepcion y no atino con las teclas). Luego las chicas edBRooklin se recogieron, y Andrea, uan y yo nos dimos una vuelta para ver el noerte de Times Square por donde yo no hbia estado antes y despues de aquello nos volvimos cada cual a su casa.

Esta semana ha sido algo sosa en comparacion con las demas. La lluvia no nos ha djado hacer nada y me jodio el partido de baseball del miercoles, ademas, casi toda la gente se ha ido ya y ya no estan viniendo tantos espanioles como al principio. Que se le va a hacer, esto es lo que hay. No cambies de canal, la proxima semana, mas.

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One response

3 08 2009
chusetto

Los deportes no son lo tuyo, Héctor. Si quieres ver beisbol rápido, leete el manga de Cross Game… xD

Por cierto, recibí tu saludo desde ultramar… 😛

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