Terceras crónicas 20

11 11 2010

Vircof esperó un rato para asegurarse de que su capitán no mirase hacia atrás, antes de regresar sobre sus pasos, en dirección al puerto.

“¿Qué haces? Tenemos que ir hacia arriba.” Protestó Txus. “¿Es que no piensas?”

“Al contrario, gorrosa. Pienso. Y mucho más que tu.” Respondió Vircof. “Pienso en la forma de deshacernos de esos buques de la Autoridad ahora que nadie los vigila. Antes de que esto se llene de soldados voy a asegurarnos una vía de escape.”

Txus no daba crédito a lo que oía. El artillero era demasiado despreocupado como para considerar la situación en la que se encontraban. En cuanto iniciaran la secuencia de desmasificación sobre el Txus que tenían preso, el resto de sus copias experimentarían el mismo proceso y, al contrario que en la sala habilitada con dispositivos para absorber y procesar el maná resultante de la desintegración material, él, como copia, explotaría devastando toda la isla. En cambio el artillero parecía más interesado en garantizar su huida que en la misión que el capitán les había encomendado.

Llegaron a los muelles, alejándose cada vez más de las calles ascendentes en dirección a La Bóveda. Al otro lado del puerto la goleta se balanceaba precariamente al ritmo del fuerte oleaje. Los buques de la Autoridad se encontraban a unos pocos metros. El mar golpeaba el rompeolas y hacía que gruesos brazos de agua cayeran sobre ellos, frenando su avance. Sin embargo el artillero no se detuvo y se seguía adentrando hacia el final del muelle, donde el rompeolas escupía agua con más fuerza. Un golpe de agua estuvo a punto de hacerle perder el equilibrio y tirarlo dentro del puerto, pero Vircof estaba ya muy cerca del buque y consiguió agarrarse a la pasarela para subir a bordo. Era demasiado testarudo.

“Vircof, por lo que más quieras, olvídate de la ruta de escape. Tenemos una misión que cumplir.” Dijo el médico en un desesperado intento de que su compañero de equipo recobrase la razón. “¡Están a punto de ejecutarme!”

“No seas ridículo, gorrosa.” Respondió Vircof deteniéndose en mitad de la pasarela lleno de confianza en si mismo. “Nadie te va a ejecutar porque vamos a rescatarte antes.”


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2 responses

11 11 2010
Vircof

Juas!, miedo me doy… digo, miedo me da Vircof con lo que tiene en mente.

11 11 2010
fangorn87

Hombre, no te quedes solo en los planes de Vircof. La idea con esta entrada es el espíritu de camaradería. Mostrar que por mucho que se piquen el médico y el artillero, se llevan bien. De ahi la frase típica de “No te preocupes, todo va a pasar nada porque no vamos a dejar que pase. Somos colegas ¿no?”.
Por cierto, y digo esto antes de que Jesus lo saque a relucir, efectivamente, el “¡no seas ridículo, primo Larry!” suena mejor si lo lees con la voz del primo Banky.

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