Diario de a bordo LXXXVIII

8 03 2010


Debía llevarlo sujeto a la espalda porque hasta ése momento ninguno nos habíamos fijado en la gigantesca maza que Oo’kina’h empuñaba. No debía ser muy pesada, ya que parecía manejarla con bastante destreza sujetándola con una sola mano, pero seguro que era muy contundente. En cuanto Vircof llegó a su altura, Oo’kina’h le barrió de un golpe arrojándolo al aire y resbalando unos pocos metros por el suelo al caer. Por un momento temí que mi artillero no se volviera a levantar, aquél golpe no parecía tan calculado como los que Caos repartió al proteger el puente. Sin embargo, en cuanto dejó de resbalar por el suelo, Vircof se reincorporó y se acercó de nuevo a la pelea. Una vez más parecía haberse salvado gracias a la armadura de las Revoluciones.

Vircof regresó al lado de Txus para asistirle. A pesar de sus rápidos movimientos, el médico no había podido impedir que la colosa repeliera su ataque desde el suelo mientras un segundo duplicado le trepaba por detrás y ahora Oo’kina’h intentaba agarrar al de su espalda. Aprovechando que la guerrera estaba distraída, Vircof cogió impulso para golpearla en las rodillas, pero le resultó inútil, acababa de darse cuenta de que su espada claymore había quedado inservible tras el primer golpe.

Fa’adiya era la más alta de las dos colosas en la sala lo que dejaba a Caos en desventaja. La guerrera colosa se avalanzaba sobre él y lo iba arrinconando cada vez más contra las columnas por las que estaba pasando yo. En unos instantes, las piernas de Caos me cerraron el paso. Fa’adiya le empujaba cada vez más contra el muro tras las columnas para inmovilizarle. Sin pensármelo dos veces, extraje por fuera de mis dedos los pequeños trozos de metal y las navajas que sustituían mis huesos del brazo derecho y me deslicé hasta la pantorrilla de la colosa para asestarla un tajo en su pierna descubierta.

La reacción no se hizo esperar. Fa’adiya dejó de empujar a Caos y se echó hacia atrás, acuciada por el dolor de la herida que acababa de hacer. Caos aprovechó el momento para deshacerse de Fa’adiya y propinarla un buen golpe en los hombros. La guerrera colosa cayó de espaldas sobre mis piernas. No es que fuese un gran problema pero su peso rompió la mayoría de las ramas y maderas que me servían para sostenerme en pie.

En medio de la pelea, la colosa no notó para nada mi presencia y enseguida se puso en guardia. Caos se lanzó hacia ella para inmovilizarla contra el suelo, pero ella lo vio venir y desde el suelo le cogió de los brazos, clavó la planta de su pie en el abdomen de Caos y lo arrojó por encima de su cabeza aprovechando el impulso que llevaba su rival. Caos cayó al suelo confuso, mientras Fa’adiya se levantaba y echaba mano a otra de las hachas que llevaba al cinto.

Con mis piernas libres, sustituí las ramas rotas por algunos palos y el mango de la alabarda que guardaba en mi interior y proseguí mi avance entre las sombras.

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3 responses

8 03 2010
Jesús T. "chusetto"

Yo, siempre manoseando a las féminas… a cuatro manos… xD

8 03 2010
Kaos

Eh! hay un dibujito que guay, eso me ha distraído de leer la historia, nice!

8 03 2010
Vircof

Mi pobre claymoricta u.u
Mola el dibujo, aunque se me hace raro ver a Kaos más grande que nosotros xDD.

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