Diario de a bordo LXXX

21 12 2009

“Menudo imbécil.” Dijo Vircof desesperado. “Quita de ahí. Hay que joderse.” Y empujó al médico para que se hiciera un lado.

Vircof estaba de espaldas y no pudo ver cómo me llevaba las manos a la cabeza desesperado. Ya era raro que la soldado no notara que tenía a Txus al lado metiéndole la mano en la entrepierna, pero como ahora se subiera Vircof seguro que se despertaba.

“No, no. No empujes.” Protestó el médico. “Vas a hacer que se levante.”

Caos se agachó a los pies de la cama y cogió la esquina de una sábana que había en el suelo. Con un gesto delicado la acercó a los pies descubiertos de la soldado y lo deslizó suavemente por la planta de uno de sus pies.

La soldado se agitó. Levantó su rodilla para retirar el pie del molesto roce de cualquier insecto que estuviera reptando por su pie, bostezó y se dio la vuelta. El hueco de la sábana se agrandó lo bastante como para que Txus agarrase su sombrero y Vircof tiró de él para alejarse de la soldado, llevándose la sábana con ellos. Ambos se  cayeron de la cama con tan mala suerte que la espada claymore de Vircof y todos los cachivaches que llevaba colgados del cinturón fueron los primeros en caer y, aunque el sonido fue amortiguado en parte por la sábana que arrastraron en medio del silencio que imperaba en toda la tienda creo que hasta provocó eco.

“¿Cuálesh shon las órdenesh?” Gritó la soldado a la que acabábamos de quitar el sombrero.

Seguía sentada en la cama y saludaba en posición firme pero con los ojos entrecerrados y legañosos. Al ver que se levantaba nos tiramos todos al suelo confiando en que no notara nuestra presencia. Otra vez tirados boca abajo.

“Callate ya, K’asharri.” Respondió alguien desde otra parte y le arrojó una almohada.

K’asharri paró el cojín con la cara sin verlo venir y se desplomó hacia atrás. Con el impulso que llevaba pareció que el camastro iba a ceder, aplastando a Vircof y a Txus, que se habían refugiado debajo.

De nuevo esperamos en el suelo unos minutos hasta que estuvimos seguros de que ya no habría nadie despierto y nos levantamos otra vez y nos pusimos en marcha. A estas alturas ya daba igual a dónde fuéramos, lo único que nos interesaba era alejarnos de aquella tienda de campaña cuanto antes. En unos cuantos pasos alcanzamos la entrada de la tienda. Me asomé rápidamente para asegurarme de que no había ninguna guardia rondando por los alrededores y, viendo que no había nadie, salimos.

De alguna manera debieron darse cuenta de que habíamos entrado en la fortaleza porque en cuanto pusimos un pie fuera de la tienda se escucharon gritos de alarma y los cuernos tronaron avisando de la alerta para despertar a todas las soldados y se prepararan para el ataque.

Anuncios

Acciones

Information

3 responses

21 12 2009
Jesús T. "chusetto"

[Modo HdP ON (Como Héctor)]: Jo, tío, esto es relleno y no lo de Naruto… [Modo HdP OFF]

xD

21 12 2009
Vircof

La culpa es tuya, por querer recuperar el puñetero sombrero. Si te hubieras conformado con otro del todo a 100, no habria tenido que escribir todo esto xD.

21 12 2009
Kaos

Maldita sea! mi personaje favorito no ha vuelto ha hablar en este capi, y la verdad es que no ha sido un gran capitulo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: