Terceras crónicas 16

28 06 2009

Al principio el preso número 081087 podía crear más de ocho copias sin desfallecer mientras permanecieran quietas y observando, es decir, recibiendo datos. Pero intentar controlar a todas ellas al mismo tiempo, es decir, recibiendo datos y generando respuestas le provocaba ataques epilépticos como consecuencia de la sobrecarga de estímulos. Cuatro era el número clave donde el sujeto del experimento podía desenvolverse sin problemas mientras permaneciesen cercanos unos a otros recibiendo la misma información desde diferentes puntos. Con las pruebas de multiplicidad, el contralmirante McPherson consiguió acostumbrar la mente colmena del sujeto a controlar seis duplicados en diferentes lugares recibiendo informaciones variadas de cada sitio.

Las pruebas de multiplicidad también ayudaron a investigar los inconvenientes de dicha mente colmena. La transmisión de información entre duplicados no se limitaba únicamente al traspaso de datos, también de sensaciones. Si en alguna de las pruebas una copia recibía un daño, todas las demás se resentían aquejadas por la misma fuente de dolor a pesar de que no tenían contacto con ella. Cuando el sujeto aun no conseguía controlar cuatro copias completamente, uno de los duplicados recibió un corte en el costado que le hizo sangrar, al instante los otros tres duplicados comenzaron a notar el dolor de la herida. Esto sirvió para conocer una de las principales flaquezas de la pluralidad, la muerte de una copia implicaba la muerte del resto. Las aplicaciones prácticas con las que Phill McPherson pretendía vender la idea a la Autoridad desaparecieron por completo ya que una baja conllevaba la destrucción de todo un ejército de clones.

Cuando soltaron al preso número 081087 para que cumplir la misión de acabar con la vida de los tripulantes de la Fenris. McPherson se aseguró de proporcionar a la Autoridad una garantía del éxito entregando una copia a la División de Acción Directa para que controlara los progresos del duplicado autónomo, encargado de la localización y eliminación. El mismo duplicado que se parecía haberse escapado del mando del coronel Janos, delante de sus propias narices.

Por fortuna, y no sin ningún motivo, el contralmirante McPherson se jactaba de ser una persona precavida y calculadora.

En ninguno de los informes detalló la cantidad exacta de copias con la que el preso número 081087 podía actuar con plena efectividad, seis. Las pruebas de multiplicidad lograron acostumbrar el cerebro del sujeto a operar eficazmente con seis duplicados y, de haber dispuesto de más tiempo, seguramente podrían haber llegado a las dos cifras, pero la Autoridad presionaba exigiendo resultados y no pudieron proseguir con el entrenamiento, de modo todos los demás excepto el contralmirante pensaban que cinco era el máximo número de copias que se podía hacer.

En previsión de un momento así, Phil McPherson había recluido a una de las primeras copias del preso en una celda de aislamiento de la Isla Muir. Esto serviría para recordar al preso su libertad transitoria y la amenaza de regresar a la oscura celda en la que había permanecido confinado los últimos cinco años.

Si el vicealmirante Primero quería cargarle con una Corte Marcial tal vez el preso número 081087 podría servirle para salir ileso del proceso.

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One response

30 06 2009
chusetto

Así que tengo ese punto débil, eh… Uhm…

Y una cosa… como el rollo va sobre mi, ¿nadie comenta? Tsk!

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