Diario de a bordo LXIII

24 04 2009

Partimos rumbo al norte después de desayunar. La ciudad Capital aún estaba lejos y teníamos por lo menos un par de días más hasta llegar a sus puertas. El sendero amarillo que serpenteaba entre las colinas nos evitaría tener que avanzar pesadamente por la espesa hierba alta así que, si todo se ponía bien, era incluso posible que llegáramos allí antes.

Vircof y Caos avanzaban por delante cada uno portando sus armas a la espalda. Vircof parecía haberse acostumbrado al peso de su espada claymore ya no se golpeaba la cabeza con la empuñadura al caminar como le sucedía en Fantom Town. Caos cargaba a la espalda con la gigantesca hacha de doble filo con la que defendió el puente. Unos pasos más atrás les seguíamos Txus y yo por detrás, a una distancia prudencial del filo del hacha de Caos. Para variar, la conversación entre nosotros era prácticamente nula así que prestaba atención a aquello de lo que fuera que estuviesen hablando Vircof y Caos.

“¿No avanzarías más deprisa si te volvieras grande y avanzases a pasos agigantados?” Oí a Vircof preguntarle a Caos.

“No quiero dejaros atrás. No sabríais sobrevivir.” Respondió.

“Ya, claro. Pero podrías llevarme en la espalda que estoy cansado. Ayer estuvimos caminando ni se sabe, ahora más de lo mismo y mañana será igual. Podrías, literalmente, estirarte un poco y ayudarme ¿no te parece?” Rogó.

“Me parece que lo que dices es una falta de respeto hacia tus compañeros de viaje.” Vircof no se quedó callado y comenzó a protestar y a discutir.

“Entonces, a ver si lo he entendido,” Me dijo Txus, interrumpiendo mis pensamientos. “¿Vamos a restaurar la paz de la isla iniciando una guerra?”

“No es tan sencillo como eso.” Tanto Txus como Vircof no tenían ni idea de Elbaf. La creencia popular era que la isla estaba llena de monstruos ya que aquellos que la visitaban nunca volvían. Lo cual era cierto habida cuenta de la costumbre colosa de capturar humanos y venderlos como mascotas a modo de pasatiempo. “En parte si y en parte no. Verás, la cultura de los colosos es una cultura bélica, se desarrolló en tiempos de guerra para la guerra. Ya has oído a Caos decir que los tres clanes siempre han estado peleando.” Txus asintió. “Lo que nunca te dirá un coloso es el número de derrotas que su clan ha alcanzado, su orgullo de guerrero se lo impide aunque no sea soldado. Lo cierto es que los tres clanes mantenían combates muy igualados, sus victorias y derrotas iban casi a la par. De hecho, en las últimas décadas los combates eran algo ceremonial. La guerra, al haberse convertido en una tradición más, se transformó en meros enfrentamientos rituales cuyo objetivo era simplemente demostrar cuánto se había mejorado entre una luna y otra.”

“¿Lunas?” Preguntó Txus.

“Los colosos miden el tiempo según el calendario lunar.” Aclaré. “El caso es que los combates no producían mayor perjuicio a la población que el que las soldado salieran magulladas o con algún brazo roto. Nada grave. Antes de cada pelea, los cuerpos de elite que lucharían en la batalla se encomendaban a los dioses y aceptaban el resultado final sin rencores. No había un derramamiento de sangre mayor que la que una soldado escupía tras recibir algún golpe. De haber seguido así los clanes de Elbaf habrían acabado unificándose pacíficamente, olvidando la falta de terreno y sucumbiendo ante el avance del mar o reuniendo valor para trasladarse a otro lado por el agua.”

“Ya veo.” Empezó a asentir Txus.

“Si los planes del Segundo Estamento se desarrollan como imagino, utilizarán a la población colosa como carne de cañón para futuras invasiones.” Añadí. “Si conseguimos que la creencia colosa regrese a sus orígenes bélicos y olvide las costumbre que el obispo Geth ha instaurado, la Autoridad perderá el control sobre Elbaf, las tribus colosas iniciarán sus luchas centenarias y, finalmente, se unificarán.”

Por delante de nosotros la discusión entre Vircof y Caos parecía haber llegado a un punto intermedio. No tenía muy claro de qué estuvieron hablando pero se les notaba más relajados.

“¿Y cuánto tiempo llevas alejado del resto?” Preguntó Vircof.

“…” Caos tardaba en contestar. No es que no quisiera contestar, es que siempre se tomaba su tiempo. “La próxima luna hará cuatro años.”

“Vaya, eso es mucho tiempo…” Respondió Vircof sorprendido. “A mi también me echaron de mi pueblo. Estuve tres años fuera hasta que tu amigo se presentó en mi casa buscando un artillero. ¿Tu cómo lo llevas?”

“…” Caos meditó su respuesta. “Supongo que bien. No tengo otra alternativa. Estoy solo. Ya ni tengo sitio al que regresar.”

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4 responses

24 04 2009
Vircof

Se empieza a notar el buen rollo entre el coloso y el artillero. Como se nota que son los mas “pro” de toda la historia xDD

25 04 2009
cHuSe

Estoy solo, solito, que penita que me doy…

Yo no necesito amigos… ya me tengo a mi, a mi mismo y a mis otros yo para apoyarme… 😛

26 04 2009
Xixo21

Friends for ever!! Artillero & Coloso, WIIII!!! Por cierto el medico se lo puede hacer asi mismo, no?

28 04 2009
cHuSe

¡Maldito! Ni que tú no te lo hicieras a ti mismo a todas horas… 😛

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