Diario de a bordo LXII

19 04 2009

Aprovechando que estábamos todos despiertos, le propuse de nuevo a Caos el unirse a mi tripulación. Tampoco tenía muy claro si podría permanecer mucho tiempo en Elbaf con un brazo menos y confiaba en que él dijera que si a pesar del pavor que los colosos tienen al agua salada del mar.

Los colosos son supersticiosos por naturaleza, por eso adoran a tantos dioses. Prácticamente cualquier aspecto de la vida se relaciona con un dios. Sin embargo no tienen ningún dios para el mar, pues lo consideraban enemigo irreconciliable desde hacía mucho tiempo. A mi entender, el origen de semejante creencia podría remontarse a la etapa en que el istmo que unía la gran península de Elbaf con el Continente se derrumbó. Semejante cataclismo truncó el desarrollo de una de la hasta entonces mayor civilización del mundo, la colosa, y convirtiendo a Elbaf en una gigantesca isla. Dicha isla se encontraba asentada sobre un enorme pilar submarino que se inclinaba cada vez más hacia el este, alejándose del continente y sumergiendo poco a poco la isla en el Octavo Mar.

Al mismo tiempo, la creciente pérdida de terreno de Elbaf bajo las aguas fue el detonante de la guerra entre los clanes. La lucha por la supremacía de la isla se desató ante la falta de tierra. La antaño extensa y descomunal península de Elbaf se había convertido ahora en una isla diminuta, a pesar de su gran tamaño con respecto a las demás islas del mar y el mundo.

No. Los colosos no tenían un dios para el mar. Y si así fuera, sin duda sería el dios de toda la confusión, la destrucción y la muerte. Que curioso, todas entidades femeninas. Siempre me había preguntado si la sociedad matriarcal de los colosos se debía a peculiaridades como ésa.

Caos no se inmutó después de mi sugerencia, para variar. Pasados unos largos segundos se decidió a hablar. No le hacía gracia echarse a la mar sin haber zanjado su deuda con la elegida. Esto cambiaba las cosas desde una rotunda negativa a una remota posibilidad de aceptar unirse a la tripulación. Nada de lo que dijera le haría cambiar de opinión, así que la mejor opción sería actuar junto a él, solucionar su problema lo más pronto posible y regresar a la mar para recuperar mi brazo.

“Entonces, ¿cuál sería la respuesta para resolver la situación actual de Elbaf?” Le dije a Caos, dándole a entender que le ayudaríamos. Vircof y Txus no reaccionaron por lo que sobrentendí que daban su aprobación. Cuando no protestaban era porque les interesaba de verdad.

“Eliminar a la elegida del poder y hacer que los clanes peleen de nuevo como lo hacían antaño. Conseguir que Elbaf recupere la cultura que la vio nacer.” Sentenció Caos con total seguridad en su voz.

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One response

22 04 2009
cHuSe

Siguen a mujeres… conclusión: “Los colosos son una panda de calzonazos” 😄

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