Cuidado al salir por la noche en Varsovia.

1 12 2008

Bueno, esta semana he decidido tomármela con más calma.

El lunes después de clase me fui a hacer la compra, que andaba con la nevera vacía, especialmente de cosas para desyunar, y además, compré otro flexo, que el ceble del anterior se recalentó, fundió el plástico y se deshilachó, por lo que no funcionaba. Por la tarde me acerqué a casa de Bárbara, que total, para no hacer nada en el piso, prefiero pasarlo con la gente, pero resultó que les acaban de colocar la internet y aquello parecía más un cibercafé, conmigo de salvapantallas mirando al techo. Asi que me tiré todo el rato mirando al techo hasta que sobre las ocho y media fuimos al restaurante aquel en el que sirven un filete de pechuga de pollo entera (que resulta que es checo el restaurante). Antes de salir a la calle cogí las bolsas de ropa que dejé en casa de Bñarbara el domingo, al volver del mercadillo y, en el metro, yo seguí después de que se bajaran para dejar las bolsas en mi casa mientras esperaban a que les dieran mesa. Ya de paso, cogí mi mochila con las cosas del dñia siguiente, pijama y una muda limpia, porque como seguramente despues de cenar fuéramos a algún sitio, Bárbara ya me había dicho que me quedara en su casa a dormir. Después fuimos a una discoteca, aunque la mitad de los que ibamos se recogieron para sus casas, asi que al final nos quedamos Bárbara, unos amigos suyos que habían venido a visitarla, Aurelio, un chaval de Oviedo que se llama Nacho y yo, y como llegamos relativamente pornto al sitio, pues no había mucha gente bailando, sólo una rubia delgada y alta que intentaba deshacerse de un viejo de cuarenta y pico años que nadie sabía qué hacía ahí. Luego si, luego si que se animó la cosa y cada vez se fue llenando con más gente. Había un grupo de polacas que se nos acercaban cada vez más a Nacho y a mi, pero entre que yo estaba cansado y Nacho andaba con agujetas del partido de futbol del domingo, al final no hicimos nada y las otras, tras un rato largo, se fueron a bailar detrás de una columna. Más tarde comenzaron a poner música para que se animara el personal, pero los españoles seguíamos bailando en nuestro corrillo. El cuarentón seguía dando vueltas y se puso a bailar con una gorda. A eso de la una, Nacho se fue y antes de que los demás nos recogiéramos media hora más tarde, dos rubias nos rodearon a Aurelio y a mi de una forma que nos era imposible ignorarlas, asi que me armé de valor y me acerqué a una, copiándole los movimientos que hacía, y pasado un rato la tendí la mano como hice en ocasiones anteriores, imitando lo que suele hacer Aurelio para darlas vueltas, pero la polaca no cogió la idea y dijo que no, y como para entonces ya no nos tenían acorralados, me di la vuelta a seguir bailando con Bárbara y los demás. Cuando dejamos el sitio ya eran casi las tres y en casa de Bárbara ya iban a quedarse sus amigos, asi que como mucho hueco no iba a haber para mi y a la mañana siguiente iban a tener que despertarse temprano para ir al aeropuerto, me fui a casa de Aurelio a dormir, al fin y al cabo, ya llevaba todo en la mochila.

A la mañana siguiente, la alarma del despertador me sono a las siete y media. Comí un poco de pan de molde y nocilla y me fui a la facultad con el tiempo justo para llegar a Songs in English Teaching (que es como música). Después de todo el madrugón la profesora no apareció, asi que me fui a casa y como ya estaba irremediablemente despierto, me duché y me puse a prepararme una lentejas, que me salieron malísimas, pero me supieron a gloria. El caso es que me sobraron y me las dejé para la cena. Por la tarde noche, me fui al piso de Aurelio y compañía, que parecía ser que se iban a ir de fiesta luego, y aunque yo estaba muy cansado me acerqué a decir un hola. Para cuando quisimos salir del piso ya era pasada la medianoche y el autobús ncturno se acaba de ir, com iban a cogerse un taxi para llegar a la discoteca les pedí que me llevaran a la Estación Central, para asi cogerme el autobús que me dejara en casa.

El miércoles me lo tiré en casa, poniéndome al día con Big Bang Theory, Como conocí a vuestra madre y capítulos de One Piece, que ya van por el 378 y los del fansub de redlineSP se han quedado en el 372. Tenía demasiado mono como para esperarme asi que me he cambiado de fansub. También me bajé Héroes, pero hasta el viernes no me la he visto.

El jueves en clase se me hizo eterno. Todos los porfesores nos han empezado a mandar trabajos que se noa acumulan y acumulan. Los tios saben que las Navidades están cerca y no quieren que nos distraigamos. El caso es que hasta las tres que no sali no tuve un respiro. llegué a casa con la intencion de ponerme e hacer un trabajo de Trends in Child Protection sobre el defensor del menor, pero llevaba cuatro diapositivas y ya estaba harto. Asi que en cuanto me mandó un mensaje Aurelio para ir a cenar a su casa no tuve que pensármelo mucho. Nos juntamos la mitad de los que fuimos a Berlin, y por muy en Varsovia que estuviésemos, cenamos lomo, jamón serrano, queso y vino de rioja. Bueno, a deci verdad yo no probé el rioja, porque no me gusta el sabor, y estuve todo el rato a base de fanta naranja. Se suponía que después íbamos a salir de fiesta a algun lado, pero entre que el hermano de Jaime que venia de visita se puso tan ciego de vodka que no se tenia en pie y Silvia tuvo que provocarle el lavado de estómago (o sea, meterle los dedos hasta el píloro porque el no tenía valor) y que para cuando salimos a la calle, los que seguíamos con ganas de fiesta nos acercamos a un sitio que estaba cerrado, me subi otra vez al piso de Aurelio, a hacer tiempo hasta que pasara el autobus nocturno. Sin embargo, resultó que Toñi, que se habia quedado en casa de Aurelio, se puso a ver Toy Story, asi que me quedé a ver la pelicula y se me paso la hora del autobús dos veces. Al acabar la película pusimos Toy Story 2, pero ésa ya no aguanté verla y cuando todos los del salón se quedaron dormidos, me levanté, apagué el ordenador y me fui al sofá del rinconcito a dormir.

A eso de las diez y media Maire salió del cuarto de Bea (y es que ahora comparten habitación), nos vió en los sofases y nos hizo levantarnos para ir a dormir a su cama, que total el ya no iba a cerrar el ojo. Y a mediodía me laventé, justo cuando estaban planeando de hacer una paella para comer. Asi que Maire y yo bajamos a por los ingredientes y luego en casa, los cuatro tíos que estábamos nos pusimos a cocinar. Aunque no salio una paella para tirar cohetes, nadie hablaba durante la comida. Despues de la comida, la gente iba hacer tiempo hasta la noche jugando al Pro Evolution Soccer en el ordenandor de Maire y yo, como tenia asuntos que atender con una presentacion de Trends in Child Protection me fui para casa. Dijeron que me avisarían si salian de fiesta pero, en cualquier caso, creo que no pensaba salir desde un primer momento. Me puse a cenar un poco de arroz que me sobró y salchicas con ketchup mientras veia la Historia Inerminable, pero no sé qué le pasaba a la página web que en la segunda parte del video, el audio se ralentizaba, asi que cerrá la ventana y me puse a ver lo que me quedaba de la segunda temporada de Scrubs. Para cuando me quise dar cuenta ya eran las tres de la madrugada.

El sábado estuve todo el rato sin salir de mi cuarto, perreando en la cama, haciendo las dichosas diapositivas de Trends in Child Protection, un ensayo sobre la crisis de ideas en Hollywood… y asi estuve hasta que Bárbara me llamó por el móvil diciéndome que me fuera para su casa, porque la mentora de uno de los españoles de Berlín, Jaime, había organizado una fiesta en su casa para que los españoles y polacos que jugamos el partido de la semana pasada diéramos buena cuenta de las botella de vodka. Se suponía que habíamos quedado todos los españoles para ir junto hacia alli, pero como siempre, acabamos yendo en grupos, porque algunos todavía no estaban listos, el caso es que estuvimos esperando al segundo grupo en frente de la parada del autobus que teníamos que coger solo para al cabo de un rato lamarles para preguntar donde estaban y respondernos que ya estaban en el autobus. Asi que cogimos el autobus siguiente y en media hora llegamos al sitio, que estaba a tomar por saco. Y cuando llegamos los españoles acabamos porquedarnos en el salon y los polacos en la cocina. Al cabo de un rato los grupos empezaron a dividirse, supongo que a medida que disminuia el vodka en las botellas y es en ése momento deonde me temo que mi memoria vuelve a fallarme porque de nuevo bebí más de la cuenta. En una de mis visitas a la coina, descubrí una botella de Martini sobre la mesa, y con la imagen del James Bond de Daniel Craig en Casino Royale decidí probar un Martini con vodka, mezclado no agitado (ya sé que es al revés pero es que no habñia coctelera en ésa casa) y como aquello desprendía un olor más semejante a la lejía que a una bebida, le eché zumo de limón, aunque no sirvió de mucho ya que me resultó imposible terminar siquiera medio vaso. En algun punto entre las once y doce y media de la noche se me empezó a nublar un poco la vista y tenerme en pie ya no me resultaba tan fácil como antes. Los españoles estaban muy animados, cada cual en su corrillo de gente, hablando de cosas y los polacos con los que me crucé, o bien hablaban en polaco entre ellos o también formaban parte de un corrillo y bromeaban con los españoles. Llegó un punto donde no sé a santo de qué una española rubia y bajita me dio un bigote de pega como regalo y decidi ponerme a hacer el tonto con el bigote, como se me caia del labio me lo pegué en una de las patillas de la oreja hasta que dejé de notarlo, de modo que mucho me temo que el bigote estuvo todo el rato en mi cara cuando me puse a hablar con unas polacas y un polcao que estaban sentados en otra habitacion y me parece que fue en ésa habitación donde le pedí a una de las polacas una coca-cola que llebaba en el bolso y, después de cogerla, me senté en una silla de madera que cedió un poco y es que resulta que le rompí uno de los travesaños cuando me dejé caer. Luego, no sé a qué hora, los españoles decidieron salir de fiesta, pero somo la casa de la mentora estaba en el culo del mundo, pues tuvimos que ir a esperar a la parada del autobus nocturno. Por el camino cada cual iba hablando con alguien o estaba dentro de un grupo y yo revoloteaba dando tumbos de un lado a otro sin enterarme de ninguna conversación y, con todo el frio, me entraron ganas de mear asi que me escondí detrás de unos matorrales a atender la llamada de la naturaleza. Cuando terminé con aquello sali corriendo a ver si daba alcance al grupo que tampoco os penseis que noto mi ausencia. Como me aburría me puse a seguir a Silvia, una de las de Cuenca que vienen a clase conmigo, que en ése momento estaba hablando con alguien de algo. El caso es que me sirvió para confirmar que ya hay al menos una cosa que se me da bien y es ser pesado, saqué a Silvia de sus casillas, me gritó y se enfadó y a poco estuvo de largarme una hostia. Supongo que era una situación arriesgada, pero contaba con que el hecho de que yo llevara semejante cogorza justificase mi comportamiento y al parecer lo logré porque no recibi ninguna bofetada, eso si, cuando me digo SIlvia que me sentara y me estuviera quieto, me senté y me estuve quieto en el banco de la parada hasta que llegó el autobus. Durante el viaje de vuelta me senté alejado del grupo de españoles y ni abri la boca ni una sola vez aunque, como no tenía ni idea de dónde pensaban bajarse, los vigilaba con el rabillo del ojo. Resultó que nos bajamos en la Estación Central y el grupo se dividió de nuevo en dos, los que se ibana a ir a la discoteca Mirage y los que querían ir al Filosofichna de la calle Dobra, cerca de casa de Aurelio. A mi el Mirage me resultaba un lugar más cómodo y amplio y, la última vez no salí mal parado de allí gracias a la polaca que me sacó a bailar tres veces, asi que me fui con Aurelio, Silvia, Bárbara y más gente. En comparación con las veces anteriores en las que estuve, aquello estaba lleno de gente. El caso es que me puse a dar vueltas, a ver si encontraba a alguna polaca como la de la vez anterior con la que probar suerte e investigar y, llamadme exigente si quereis, pero no vi nada de mi gusto. Entraba y salía de la pista de baile desganado, y en una de estas me senté en uno de los sofases que estaba vció, dió la casualidad de que en la mesita de enfrente había una botella de vodka vacía metida dentro de una cubitera, pero los dos vasos de chupito que había a sus lados estaban ya servidos, asi que en cuanto vi que uno de los españoles pasaba cerca del sofá, le paré y le dije que le invitaba. Por el sabor, doy fe de que aquello era vodka. Luego no sé qué más estuve haciendo, supongo que dar vueltas hasta que Silvia, Aurelio y Bárbara vinieron a decirme que se iban. Yo, a decir verdad también me quería ir, pero decidí bromear diciendo que era muy pornto y que apenas había hecho nada de investigación, y me senté en el suelo como un niño pequeño. Aurelio me cogio de la mano para levantarme, pero cuando tiró me hice el muerto y acabé tumbado en el suelo de madera. Silvia estaba indignada, creo que por vergüenza ajena, pero yo partía del punto de que con tanta gente nadie se habría fijado en mi, y de fijarse, la borrachera les haría olvidar verme en el suelo por unos intantes la mañana siguiente. El caso es que salimos al ropero, por un momento temí haber perdido mi número, pero lo acabé por encontrar en el último sitio donde miré (lo cual es lógico). No sabía si la gente pensaba irse a otro lado o recogerse ya para sus respectivas casas asi que me puse a seguirles de la misma manera que antes, muy pegado y sin decir nada, mirando fijamente. Silvia acabó harta y me dijo que me mantuviera a tres metros, asi que estuve caminando detrás de ella procurando dejar tres metros, ni uno más ni uno menos. Incluso cuando pararon a comprar algo de comer me mentuve a tres metros, le dije a Arelio que me omprara algo de comer, que yo no podía acercarme al quiosco a no ser que Silvia se moviera. Y nos pusimos en marcha de camino al piso de Bárbara y Silvia. Aprovechando que pasaba por la cocina, agarré lo que pensaba que era un vaso grande de cristal y me tomé cuatro vasos de agua para prevenir la deshidratación que da lugar a los mareos de la resaca. Extendieron el sofá cama del salón y sacaron una almohada y una funda nórdica, y aunque había hueco para lo menos tres personas en el sofá, dormí yo solo, y es que Aurelio no quiso dejar pasar la oportunidad de dormir al lado de Bárbara. De madrugada llegó la gente del grupo que decidió irse al Filosofichna cuando nos bajamos del autobus, fue imposible no escucharles entrar.

A la mañana siguiente me dolía la cabeza. Al contrario que la vez anterior, no estaba mareado, sin embargo, si notaba cómo se me iba la cabeza. Consideré seriamente durante al menos un cuarto de hora la posibilidad de ir al baño y vaciar la vejiga asi asi que después me lavanté y fui al lavabo. A la que salía del lavabo me paré a beber un poco más de agua, fue entonces cuando descubrí que lo que la noche anterior pensé que era un vaso grande era en realidad un bote de mermelada vacío de cristal, y despues de beber volví a la cama sudando, sin duda por el extraordinario esfuerzo que ir a mear supuso (no creo que fuera por eso, pero a fin de cuentas estaba empapado) asi que me volví a levantar rumbo al cuarto de baño. Cerré la puerta, me quité la camiseta y me lavé un poco la cara. Cuando me estaba poniendo la camiseta de nuevo, mi tripa comenzó a temblar con ligeros espasmos, según caminaba de vuelta al sofa-cama pensé que tal vez lo que mi estómago quería era devolver. Me pareció una tontería ya que no tenía nada dentro que pudiese sacar afuera excepto el agua y el agua es un líquido de lo más inofensivo comparado con lo que me tomé la noche anterior. El caso es que veía que las contracciones estomacales no parecían remitir y, sorprendido por las gilipolleces tales de las cuales es mi cuerpo capaz, como querer vomitar sin tener nada que echar, me di la vuelta con calma, pasé al cuarto de baño, cerré la puerta, me quité la camiseta para que no se manchara en el caso de que salpicase, me descalcé y me quité los calcetines para no pisar un posible charco que se formase en caso de que fallase a la hora de apuntar a la taza del váter, me arrodillé, levanté la tapa de la taza, limpié un poco la superficie donde pensaba apoyarme y me senté de frente, esperando a que el estómago hiciera lo que quería hacer. He de decir, que apesar de los preparativos, la primera arcada me pilló por sorpresa y sonreí un poco después de ver cómo lo único que había dentro de la taza del váter no era más que agua turbia, el agua que me había tomado al levantarme la primera vez. Estaba pensando un comentario gracioso del tipo “Héctor 1, estómago 0” cuando vino la segunda arcada, que vino por hacer compañía a la primera porque por mi boca no salió nada. Recuerdo algo como “¿que vomitas? ¿que vomitas? si no tienes nada. Que lo único que tenías dentro era agua y ya la has sacado. ¿Para qué sigues?” y vino una tercera arcada, más corta que las anteriores. Luego nada. Y pasado unos segundos me levanté, tiré de la cadena, me enjuagué la boca y me lavé la cara de nuevo. Cuando me estaba poniendo otra vez la camiseta mi intestino vibró, asi que me senté en la taza del váter y esperé de nuevo a que el flujo intestinal siguiera su curso. En ése momento llamaron a la puerta y, debido a todo el tiempo que estuve sentado en el trono, poco a poco escuché cómo la gente empezaba a levantarse. Llamaron al baño un par de veces y respondí pues aquello que suele responderse en ésos casos, que estaba ocupado. Después estuve sentado en el sofá, esperando que se me bajara el dolor de cabeza y el mareo e intentando ver si la gente se decidía para ir a patinar por la tarde. Parece que no había consenso. Cerca de las dos de la tarde, Aurelio se iba para su casa, asi que me bajé con él. En el subterráneo donde yo pensaba coger el tranvía de vuelta a casa y él el autobus 174 de regreso a su piso, comimos en un McDonald que habñia abierto y después, ya en mi casa, me duché en condiciones, me tomé un plátano y un yogur, un gelocatil y a dormir de nuevo. En realidad no acabé de dormirme y estuve viendo Busou Renkin. A eso de las cinco no había noticias de nadie y me puse a leer Watchmen hasta que me dio la hora de la cena. Luego, después de eso, seguí con la costumbre de preparar la ropa y la mochila del día siguiente y dormirme.

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2 responses

1 12 2008
Elena

Jejejejeje. Hasta cuando eres escatologico me rio. Ay! Héctor, ya me comentó algo Almudena Rivilla. Por cierto, estan deseando ver aquella foto inedita que me mandaste.
Osea que tu borracho vuelves a tu infancia de niño plasta. Bueno es saberlo….. Lo que me pregunto es si con esecomportamiento, cuandola chica tenga confianza tesoltara una ostia y de aqui la pregunta: Te ha cruzado al cara una tia alguna vez???? Lo digo porque yo un dia se la crucé a mi hermano y ni terapias ni mierdas, asi si k se keda una a gusto. jejeje.

Un beso Héctor

1 12 2008
JeSuLe

¡Pesao!

¿Los dedos hasta el píloro? Hombre, está bien eso de exgerar… pero es que te has pasado del estómago… XD

Por cierto, veo que has aceptado mi consejo de beber agua en estado de embriaguez para evitar problemas de deshidratación…

Por cierto, ya tenemos plan para Nochevieja…

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