Vuelta a la normalidad en Varsovia

10 11 2008

Para evitar que me vuelvan a suceder retrasos como en las dos últimas entregas, esta semana me estoy apuntando las cosas en la agenda para que me resulte luego más facil de acordarme.

El lunes, tras volver de clase por la mañana (donde, por cierto, en Body, Mind & Soul dos polacas hicieron que toda la clase se pusiera a hacer las posturitas que sale en los anuncios de la Wii-Fit, si, asi de chorras son mis asignaturas en Varsovia) procedí a saludar correctamente a la marquesa y a entregarle la tan codiciada llave con el chip de la verja de entrada a la urbanización, que no te creas que ha perdido el tiempo y ya le ha colocado un llavero suyo para que nadie se piense que ésas llaves son de otra persona, pero de buen rollo, sin malos humos como cuando se fue, yo casi hasta me creí lo del borrón y cuenta nueva. La marquesa se trajo una cortina de baño de su casa y, sin palo de donde colgarla ni ganchos ni nada, intentó colocarla entre un toallero y el foco de la luz, al poco rato me llama, orgullosa de su labor “mira lo que me he traido” señalando una cortina mas que torcida que apenas cubre la mitad de la altura del baño (con lo que poca agua dentendrá) y, aunque a mi también se me ocurrió utilizar los focos como asidero para una posible cortina, el tema de la temperatura que alcanzan ésas bombillas y la resistencia térmica del plástico de las cortinas me hizo deshechar la idea por completo, asi que la respondí de la maner mñas amable que pude y sin ningun tipo de acritud en absoluto “que bien, yo también habíia pensado sujetarla asi, pero me daba miedo de que la cortina no resistiera el calor de la luz” y ella responde como la pazguata que es “¿qué? ¿por qué dices eso?” y yo, señalando, “ayy… mira, esto es lo que deciaa, ay, que el plástico se está derritiendoo”. Me gustaría pensar que creo que es esta fijación por los detalles los que diferencia a los nacido en el 87 de los nacidos en el 88, pero creo que no es asi. Creo que simplemente es tonta. En estas que volvía a ser lunes y, debido a su ausencia, el calendario de limpieza estaba más que desorganizado. Yo creo que Ana y André sebían saber que volvería la noche del domingo en vez de la del lunes, porque estuvieron limpiando el suelo y la cocina, debí haber sospechado que llegaría Daniela en cuanto les oí moverse con el aspirador, tonto de mi. El caso es que parece ser que si no es para ducharse, peinarse, maquillarse, arreglarse, depilarse y secarse, entre una larga lista de cosas, el baño le da alergia a todo el mundo porque nadie lo limpia. Asi que el lunes, por aquello de cumplir con el acuerdo de limpieza, fregué el baño. No te creas que duró mucho limpito, porque en cuanto se secó, la marquesa entró a ducharse. Y atención porque para bien o para mal las cómicas situaciones de Love Hina pueden darse en la realidad con la persona que menos esperas. Estaba yo escribiendo unos capítulos del Diario de a Bordo (también disponible en este mismo blog, no me seais perezosos y leedlo) cuando oigo que suena la música de Funky Town, la que sale en Shrek 2 cuando llegan al castillo de los padres de Fiona, y yo, por aquello de romper el hielo digo “¡súbelo! ¡súbelo!” pero nada, asi que entro al cuarto de al lado y digo “¡subelo que esta canción me mola!” pero no tuve tiempo de terminar la frase porque la marquesa se estaba secando y mi cuerpo reaccionó (menos mal) lo bastante rápido como para darme la vuelta y salir por patas de alli. Evidentemente mi irrupción en el cuarto no fue ignorada y al abandono de mi presencia en la estancia le sucedieron toda una serie de quejas e improperios a los que respondí con más de un sonoro “lo siento”. Pero al final subió la música. Ni que decir tiene que nunca más se ha vuelto a comentar el asunto, por lo menos entre nosotros.  Estoy seguro de que la marquesa utilizará esta anécdota para ridiculizarme en cuanto tenga ocasión. El caso es que en ese momento la cosa no empeoró y, como ella quería un micrroondas y a mi se me escapó que tenía que hacer la compra, después de volver de mi segunda clase, a eso de las cinco de la tarde al centro que nos volvimos y, parece increible pero es cierto, el poco conocimiento que tenía la marquesa de Varsovia y que a la fuerza debió de haber aprendido los primeros días cuando yo le hacía de GPS por la ciudad, se le había borrado por completo, asi que me tocaba volver a hacer de guía. En el centro comercial, primero fuimos al Carrefour a por mi comida. Ella quería comprar el microondas primero, diciendo que ella también tenía que comprar carne pero que lo prioritario era el microondas, asi que zanjé la conversación diciendo que por mi parte no había problemas, siempre y cuando a ella no le importase esperr fuera del supermercado con el microondas mientras yo compraba mis cosas, una cantidad considerablemente mayor que su paquete de carne. Total que compramos, había mucha cola y la tía me dejó dinero para que pagase lo suyo y se fue a por el mircoondas. Después de chuparme yo la cola entera y de salir a su encuentro cargado con la compra, llego a Saturn y la veo esperándome porque ¡ay! es que el microondas pesa mucho mucho. Asi que intercambiamos bolsas por micoondas y también veo que se ha comprado un flexo, una lámpara de mesa como la que yo andaba buscando desde hacía una temporada. En fin, que regresamos a casa, suelto el microondas, coloco mi compra, Ana me echa la bornca diciendo que estoy ocupando tanto el congelador que ella y André no tienen casi hueco para su comida (mentira gorda, lo que pasa es que esa mañana la marquesa envolvió empanadas que se trajo de Portugal en papel Albal y las metió en el cajón pequeño de congelador que compartimos, echando mis cosas en la balda que ocupaba el cajón grande de Ana y André (que, si, siguen sin haberlo limpiado), y cuando ya estaba todo hecho, que creía que podía relajarme, Ana me avisa de que en media hora habíamos quedado. ya me había olvidado de que era lunes y tocaba cenar en el restaurante de las pechugas completas de pollo. El único problema es que la marquesa tambien vino y yo andaba asustado de que si los españoles la conocían les cayera mejor que yo y me dieran más de lado (cosa que suele pasarme muy a menudo ultimamente), pero no hubo problema, porque Ana no había quedado con los españoles, sino con los portugueses que se vinieron a cenar el sábado anterior. El grupo de españoles estaban en otra mesa, en el sótano y a la que nos ñibamos para casa bajé a despedirme, por aquello de que memoricen mi cara y se acuerden de mi en el futuro. O sea, que para lo que viene siendo un lunes, estuvo movidita la cosa.

El martes me tocaba madrugar asi que a las siete me desperté y esperé a que saliera el que fuera que estuviese ocupando el baño (luego me enteré que era André) unos diez minutos después. Cuando ya estaba acabando de secarme llama Ana a la puerta y me dice que si me va a llevar mucho, que tiene clase a las ocho (joder, pues si tienes clase tan temprano madruga más) y a las siete y venticinco salgo del baño apurado. Mientras Ana termina sus asuntos, André y Daniela intentan hacerme ver por la buenas la importancia de no tirarme “tantísimo” tiempo en el baño (echad cuentas, son 15 minutos) que, claro, somos muchas personas en la casa y que si a todas les lleva lo mismo ducharse habría que despertarse a las cinco de la mañana (lógico, por eso mismo me duchaba a las seis y media las semanas anteriores, para no molestar, pero solo se ven las cosas malas, cuando todo funciona nadie dice nada), la marquesa hasta dijo que usaba tanto el cuarto de baño que parecía que me estuviera maquillando, que lo suyo es que me duche y salga a mi cuarto a secarme y vestirme para despejar el baño para que psae el siguiente. Sin embargo, éste último argumento no lo dijo tan firmemente (seguramente recordando la situación del día anterior), yo, en mi defensa, diré que aunque se me había ocurrido ésa posibilidad (la de secarme en mi cuarto) conozco de los posibles efectos del agua y la humedad en la madera del parqué y por eso seguía haciéndolo todo en el baño. Supongo que mientras me de prisa los martes por la mañana, este incidente caerá en el olvido o, al menos, no volverá a repetirse. El caso es que, se fueron todos antes que yo (los unos despidiéndose de forma más o menos coloquial la otra, no) y me quedé desayunando tranquilamente hasta que media hora antes de que empezaran las clases bajé a coger el tranvía para poder llegar a tiempo.

El miércoles fue la repera. me levanté temprano para ir a la estación central de Varsovia y comprar un billete hacia Berlín, que el día anterior me enteré por dos chicas de clase que se iban a ir con otro grupo de gente a pasar el puente allí. Asi que me saqué un billete para el tren siguiente al del grupo de gente (no había más sitio en el mismo tren para mi) y tan contento que se lo dije a ellas en clase. De momento falta por confirmar el tema del hostal, que eso ya se lo ha solucionado el tio que lo organizaba, asi que ahora mismo soy la referencia de todos aquellos que se piensan incorporar a última hora. Y cuando volví a casa me dio por hacer un experimento y echar en nuestra lavadora mis gayumbos, el pijama y una camiseta para ver el tema del lavado y el secado sin tener que recurrir a nadie de Radomska, compré lo que yo me pensaba que era detergente líquido pero que al final resultó ser suavizante y lo eché a lavar. Pero esto no es lo mejor del día. el jueves pasado el profesor de Birtish Studies nos mandó deberes: preparar unos bollos típicos de Inglaterra, los scones. Asi que Javi, el otro chaval de la UAM y yo nos pusimos juntos y para mi casa que fuimos a hacer la receta. Alegría general para Ana y André, que si, a las seis y media de la tarde y todavía andaban en pijama dormidos, que le conocieron durante el curso de polaco de dos semanas, ya que los metieron en la misma residencia, en Sarna, y no esperaban verle antes del fin de semana. Mientras que saco las cosas y hablan, la marquesa me llama, para echarme la bronca sobre la importancia de llamar a la puerta y prevenir incidentes como el de Love Hina del lunes. Según me criticaba yo estaba pensando que menuda estupidez enfadarse por ello ahora, si ocurrió el lunes, que lo lógico sería, digo yo, enfadarse el lunes, justo después del suceso y no dos días después, pero a esta tia no hay quien la entienda. Además, que no es la primera vez que la veo con una toalla nada más, porque los primeros días, después de mudarnos al piso, yo me preparaba mi desayuno en la cocina y ella nada más salir de la ducha no tenía inconvenientes en que acordáramos cómo íbamos a ir a hacer la colada esa misma tarde a Radomska. Lo que yo pienso es que antes no le molestaba porque tenía control de la situación y era yo a quien le pillaba por sorpresa el hablar con una chica en toalla (tampoco descarto que lo hiciera con la intención de que yo viese su mercancía) y sin embargo esta vez era ella la sorprendida. Bueno pues risas y bromas hasta que nos ponemos a la obra. Todas las gracias que el hacía se las reían, incluso la marquesa, que vino a husmear. Ahora bien las mismas bromas que hace él, yo las copio y cuando las hago cuando estamos solos no tienen ni puta gracia. Y mientras se horneaban los scones pues recogi mi lavadora y la tendi en mi cuarto.

Uy y otra cosa buenísima que me sucedió el miércoles por la noche, pero mejor empiezo desde el principio. Antes de que Javi se fuera a su casa, la marquesa me dijo que iría a hacer la colada a Radomska (justo hoy que me daba por probar nuestra lavadora por primera vez, asi que me fui con ella con las ropa gorda (sudaderas y pantalones) y llegamos sobre las nueve pero fíjate tu que faena que no había lavadoras libres hasta las diez menos cuarto (en teoría la colada nos lleva entre una hora y media y dos horas por la lavadora y la secadora) y a eso hay que añadir que los no-residentes en Radomska deben abandonar el edificio antes de las once de la noche. Total, que la marquesa, ni corta ni perezosa, le pide a Sebastián, el polaco que la ronda, que le diga al portero que la colada nos llevará más y que le daremos la llave después de las once porque no nos vamos a quedar a dormir, el portero acepta pero antes necesitamos que se quede libre una lavadora. Los españoles del curso de polaco estaban viendo un partido de futbol y me quedo con ellos a integrarme un poco hasta que Daniela me avisa de que ya estan las llaves. Qué pena que sean las de la habitación que tiene sólo una lavadora y una secadora y ella, con más morro que nadie me dice “¿no te importa que haga la colada yo primero, verdad? es que a mi no me queda ropa interior limpia y tu ya has terminado tus cosas en casa ¿no?”. Asi que yo, caballeroso como siempre intento comportarme con ella la digo que adelante, que no me importa y se baja. Yo me subo a ver si está Natalia para hablar con ella, que mientras se hacían los scones me llamó toda enfadada diciendo que estábamos a día 5 y que el dueño no había recibido el alquiler, y quería tranquilizarla, pero resultó que no estaba. En su lugar me encuentro a las españolas y como yo, siempre precavido, me había llevado una bandeja de jamón que me mandaron por correo mis padres les digo “¿os hacen unas lonchitas de jamón?” y nos quedamos hablando y riendo un rato. Para cuando me encuentro de nuevo con Natalia, Daniela ya le había contado las cosas y estaba más serena asi que me desentendí del asunto ofreciéndola un poco de jamón (que no quería darle al principio por hacerme un feo el viernes pasado de no avisarme de la fiesta de Halloween en Radomska, que me escribió diciendo que no iba a haber y al final si hubo) qué le voy a hacer, está en mis genes ser generosa, a mi abuela le pasaba igual, cuando era joven no dejaba de prestar cosas y la mayoría de las veces no acababan de devolvérselas. Volviendo a Natalia, la digo “¿tu te acuerdas de que me pregutaste por qué en los bares de España había patas de cerdo colgadas en el mostrador? Bueno pues prúebalo y lo entnederás” asi que cogió un cachinín, una migaja de jamón, lo probó, dijo que estaba rico y no volvió para repetir. Como la bandeja todavía estaba completita (no veas lo que cunde) me bajé con los españoles del futbol a ofrecerles un poco, y estuve el hasta las diez y media recorriendo Radomska en busca de los españoles del curso de polaco para darles un poco de jamón (para los menos audaces, intentaba establecer un vínculo entre sus estómagos y mi cara que no fuesen las arcadas que parezco darles cuando me ven, porque se me ocurre que esa es la única explicación para que no me llamen). A las diez y media se acabó el partido, y algunos españoles se iban a ir de fiesta. Yo me quería apuntar y les dije que me uniría a ellos más tarde porque aún tenía que ññegar a casa para dejar mi mochila de ropa sucia que no pude lavar, cenar y arreglarme, asi que se marcharon y me volví a despedirme de Natalia y Sebastian. Quiso la fortuna que Sebastián estuviera jugando al ping pong con, entre otras personas, Daniela, y con la idea de jugar un poco y uego despedirme, me apunté a jugar una ronda. Una cosa llevó a la otra y al final eran los once, Daniela ya había hecho su colada y nos íbamos ya. Quince minutos hasta que Daniela dijo adiós a todo el mundo, quince minutos en los que aprovechó para decirme “¿vas a por tu abrigo al cuarto de Sebastián? ¿te importaría traerme el mío?”, cosa que hice, y esos quince minutos haciendo de perchero de su abrigo. Salimos del hostal, yo hablando con un español sobre los planes de la noche y ella intentando meterse en la conversación del mismo modo que lo hago yo cuando noto que estoy siendo ignorado. Cuando al final llegamos a la parada del tranvía resulta que todos los tranvía se han acabado, excepto uno que nos viene bien en catorce minutos. Parece ser que Daniela me preguntó si tendríamos tiempo para un kebab antes de coger el tranvía, pero como iba hablando con el otro chaval español no la escuché y hasta que llegó el tranvía estuvo quejándose de que tenía hambre. Menos mal que aproveché ése momento para llamar a mi padre y hacerla un poco el vacío, que no te creas que me dió privacidad, no, que me estuvo preguntando cosas mientras estaba yo al teléfono. En fin, que llgó nuestro tranvía nos subimos y, ella no se cosca de nada, me doy cuenta de que en un cruce donde debía haber seguido recto, el tranvía giró a la izquierda y le digo a la marquesa “creo que estamos yendo a la estación central” y ella responde algo para traqnuilizarme cosa en la que falló al darme más ganas de estrangularla. Mientras bajamos del tranvía yo ya veía los autobuses nocturo en la parada y la digo que nos demos prisa, pero no, la señorita quiere preguntar a la conductora del tranvía por qué el catorce no va a Mokotow, por qué va a Centralny, y yo pensando “¡si la conductora no tiene ni puta idea de inglés y tu no tienes ni zorra de polaco, por muchos aires de grandeza que te des!” el caso es que en ésos dos minutos de conversación, los autobuses se largan y tenemos que esperar media hora hasta el próximo. Al principio me repite lo de que tiene hambre, por si se me había olvidado, precisamente al pasar delante de un kebab, luego me pide dinero para un kebab, a lo que me niego en rotundo justificando mi escasez económica al haber invertido mis últimos zlotis en una moneda de lavandería que no llegué a usar aquella tarde en Radomska, salimos afuera a sentarnos en un banco cerca de la parada de autobus y me dice que esperemos dentro de la estación central que hace calor, pero no hay bancos libres (lógico, toda la gente está esperando los autobuses nocturnos dentro) y la sugiero sentarnos en las escaleras, donde parece ser que había otro tipo sentado, ella se niega en rotundo diciendo “yo no me voy a sentar ahí” y la dejo mirando unos escaparates de gominolas para sentarme en un asiento libre rodeado de borrachos dormidos. Cuando la marquesa se da cuenta de que está sola (que en realidad yo la estaba vigilando disimuladamente desde el asiento mientras hacía como que miraba una pantalla de televisión) me busca por la estación y se sienta delante de mi sobre su bolsa de ropa limpia.En esto que es medianoche y dan las noticias (parece ser que Obama ha ganado las elecciones) me lavanto para ver el arte meteorológico y oigo que una polaca me dirige la palabra. Atención que ahora biene lo bueno que es a santo de lo cual os largo todo este párrafo, el planchazo que le dí a la marquesa y que resultó en una de mis mejores noches en Varsovia. La polaca enc uestión era la recepcionista del primer hostal donde me hospedé la primera semana que estuve aqui, el hostal Kanonia. ni me acordaba de quien era. El caso es que me pongo a habalr con ella y la marquesa se acerca a arrimar la oreja por detrás de la recepcionista, para que yo la vea a ella pero la recepcionisto no. Y hablando hablando me dice que ha quedado con unos amigos en el klub 55 (donde fues la fiesta de Halloween a la que no pude entrar porque era ya muy tarde y no tenia entrada ni iba disfrazado) que los miércoles hay “Jam Session” y se entra gratis. Yo quería irme a casa a dejar mi ropa, cenar y arreglarme para ir a encontrarme con los españoles que se iban de fiesta, asi que le digo como excusa que no puedo, que no sabría que hacer con mi mochila. Me responde “puedes dejarla en el ropero” y digo que genial, a lo que la marquesa tose, entonces me paro y hago las presentaciones (bueno en realidad no les dije quién era quien, simplemente que era mi compañera de piso que íbamos de camino a casa) le digo a la marquesa “¿te vienes?” y ella responde como si no fuese mñas que obvio despues de decir que está muy cansada y de que tiene hambre “nooo. Voy a casa” y digo “pues yo me voy a ir con ella, ya que vas a casa ¿te importa llevar mi mochila y dejarla allí?” y me dice toda enfadada “si tu te vas ahora y me dejas aqui, si, si que me importa” y yo dije “oh, vaya, pues entonces nada. Te veo luego” y me voy con la recepcionista. Según salimos de la estación central me dice la recepcionista, que como ninguno nos acordábamos de los nombre hicimos las presentaciones de nuevo y resulta que también se llama Natalia, “¿seguro que está bien que te marches asi? Tu amiga parecía muy enfadad” y la digo con una tranquilidad que me salió tan natural como mis referencias frikis es estos informes semanales de Varsovia “no te preocupes. siempre está asi”. Charlando de camino a la discoteca me diece ue ha quedado con otros amigos suyos, tres como comprobé después, que eran un poco raros y la tranquilicé diciendo que yo también tenía mis propias rarezas. Y llegamos al klubb 55 donde meé, conocí a sus amigos (uno de ellos con una camiseta del Joker de la película de El Caballero Oscuro. Cuando le pregunté por la tienda donde la compró me dijo que era en Nueva York, o sea que sigo sin saber nada de comics en Varsovia), estuvimos hablando, bailando y dando botes una hora con una música que de veras me gustó y a eso de la una me despedí precipitadamente para ir a la otra discoteca donde estaban los españoles. De camino a la discoteca donde estaban los españoles me paro a comer en un McDonalds y me encuentro a las españolas de Radomska con las que hace menos de dos horas estaba comiendo jamón, que se iban a la casa de unos italianos pero como se habían perdido estaban comiendo en el McDonalds antes de volverse a la residencia. Y hablando una de ellas me dice que la gente con la que nos íbamos a ir a Berlín este puente iban hacia el klub 55, yo le cuento mis planes de ir a Dobra (donde están los españoles de Radomska) y ella dice de venirse conmigo, pero en loq ue tardamos en comer se decidió por klub 55 y yo me di cuenta de que era muiy tarde y estaba muy cansado (que me había despertado a las siete esa mañana para sacarme el billete a Berlín) asi que la acompañamos todos al klub 55 que nos pillaba de camino a la estación central de donde salen los autobuses nocturnos, y nos despedimos alli, cada cual para su casa. Yo ahora mismo estoy que me salgo de contanto. Son las tres y veinte de la madrugada segun escribo esto y oigo a la marquesa hablar con Ana y André (que debido a todo lo que duermen por el día, no paran quietos por la noche). Seguro que les está contando lo que ha pasado toda indignada. Seguro que mañana alguien me pide explicaciones. ¿Pues sabeis qué? Que ahora mismo me da igual. Que les den por culo yo me voy a dormir.

Esta semana ha habido de nuevo porblemas, como ya anuncié, con la fecha de salida del informe semanal debido a un viaje a Berlín al que me he apuntado de última hora. No voy a incluir anécdotas del viaje a Berlín porque ha sido un no parar y se merecería una entrada propia con resumen de cada día, y como es muy tarde, estoy muy cansado y tengo hambre no me voy a poner ahora a ello.

Nótese también que es la primera vez donde hago referencias a la hora en la que escribo a pesar de ser un relato de acontecimientos pasados. Creo que esta forma de redactar le da más vidilla al texto asi que es un recurso que no descarto utilizar en futuros informes. Un saludo, navegantes, nos vemos la semana que viene.

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5 responses

11 11 2008
JeSuLe

¡Viva la generación del 87!

Bien hecho, Héctor… que sepa esa marquesa quién es la mujer de la casa… digo… el hombre… 😄

Pa que veas que nada más llegar de 12 horas consecutivas de hospital y guardia… me he leido tus peripecias por Varsovia… ;D

Bueno… pásatelo bien… ya me contarás lo de Belín… lo que viste y eso… pero no creo que hayas visto más que yo… 😀

Ah… y cuidado con meterte en habitaciones ajenas… que ya sabes como terminaron Naru y Keitaro… XDDDDDD

13 11 2008
Almu

joder con la marquesa, has probado a mandarla a la mierda??? eres demasiado buena con ella, yo ya la habria mandado a la mierda aunque si tienes que convivir con ella….lo entiendo un pokito

un besooo

15 11 2008
Maese Fangorn

Pues mejor si no me habla. Menos cosas a tener en la cabeza.
Y no es una cuastion de quien manda y quien no, sino de respeto. Que la tia no ha dicho nada bueno de mi desde que nos conocimos.

16 11 2008
Elena

Héctor, I think the marquesshas a crush on you. Esq ya es lo unico que se me ocurre. Vamos a ver, la tia te llama con el canto de una musica que te encanta y se aparece en toalla y toda mojadita. No te echa la bronca pero a los tres dias, cuando se da cuenta que ha quedao como: no has visto nada que otros 20 no hayan visto antes; entonces se enfada. Sin nada que decir de su actitud de “llevamos casados 20 años y te trato como quiero”. Héctor, prometeme que si un dia se mete en tu cama y te pone una escusa nos lo cuentas. 😄

Y otra cosa, no se los demas, pero yo kiero mas detalles sobre aquella recepcionista. Y sobre el viaje a Berlin no me seas, escribete algo y enseñanos uans fotillos.

PD.: Gracias por la postal.

16 11 2008
Elena

Edito: Estoy viendo alguans en el tuenti de un tal Nacho pero tienes que etiquetarte en ellas.

PD: Te estas dejando crecer la melena otra vez?

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