¡Cómo están los precios en Varsovia!

20 10 2008

El título de la entrada viene a que una muy buena amiga mia me hizo ver la importancia de tener una cámara para poder subir fotos al tuenti. Asi que el lunes, después de mi primera clase, a la que llegué una hora y media tarde, pensando que retrasaban el horario de la asignatura, con lo que en resumen, no llegué a ir a la primera clase, me fui al centro a ver las tiendas de por allí. Bueno, lo que pasa es que en realidad a las siete de la mañana me llegó un mensaje de Natalia diciendo que la cama de la marquesa que habían comprado por internet iban a entregrla a la hora de comer y no me apetecía presentarme voluntario para recibir los paquetes, por eso me fui al centro comercial “Terrazas doradas” (que os aseguro que suena mejor en polaco pero no se escribirlo) a ver los precios de la cámaras de fotos y a ver ropa ya de paso, que igual que en las novelas de George R. R. Martin: “Se acerca el invierno…”. Y la verdad es que para no tener ni zorra de cómo están los precios en España, me parecen hasta baratos. La cámara que menos costaba de todas se quedaba en 90€ y ya es mejor que la que hay en casa (mwah! ha! ha! ha! ha!). Asi que estoy considerando seriamente la opción de agenciarme una, aunque conociéndome, probablemente tarde una semana en decirdirme. Saliendo de la tienda Saturn, entré en una zapatería, con la intención de mirar algunas deportivas, que aunque las botas que me traje del Decathlon no estan nada mal, no es calzado apropiado de momento, y me sorpendí bastante al comprobar cómo unas zapatillas de más de cuarenta y cinco euros (en mi escala Decathlon, sección Roller&Skate) costaban 79 zlotis, o lo que viene a ser lo mismo, unos 23€, o una especie de zapato de piel emulando la forma de una deportiva por 30€. Salí bastante sorprendido de la tienda, pensando también en comprarme un par, pero igual que con la cámara, tardaré bastante en decidirme, si es que al final me decido. El caso es que acabé de mirar lo que quería demasiado pronto, a eso de las doce, y como todavía faltaba para que llegara el camión de la cama al piso, o sea, que mejor no aparecer por allí después de decir que tenía clases, me fui a la FNAC de Polonia, que aqui se llama Empik (ni idea de lo que significa), para ponerme a leer algo. Pero, ¡oh, fatalidad! no tenían comics y, acordándome de la caminata que me pegué el domingo por la tarde, pensando cada vez que veía un banco “¡ah! Que bien que estaría tener un librito para ponerme a leer aqui igual que me leí el Dossier Negro de la Liga de los Hombres Extraordinarios”, pregunté acerca de la sección de libros en inglés (obviamente no lo hice con estas mismas palabras, por lo general el dialogo es siempre el mismo: “Por favor. Disculpeme.” en polaco y “¿Hablas inglés?” en inglés. El resto es comunicación digital mayormente, es decir, por señas con los dedos). Y lo que me costó encontrar los dichosos libros en inglés, porque me habían señalado una zona con doce estanterías, pero al final los encontré y por la “A” de Asimov. Y divagando sobre posibles autores a los que no me importaría tener un volumen de sus obras en inglés, encontré a Terry Prachett y muy especialmente el quinto volumen de Mundodisco, Rechizero (en inglés Sourcerer) pero costaba 37’90 zlotis. No sé ni por qué miré el precio aun a sabiendas de que me impediría decidirme a comprarlo. Pero ya digo que, como era muy pornto y aquello es como la FNAC, encontré un lugar confortable cerca de la ventana y me puse a leer de gratis. Cuando me quise dar cuenta ya eran casi las dos, o sea “hora segura” para volver, pero como llevaba veinte páginas me daba no se qué devolverlo a la estantería y es por eso que ahora tengo un ejemplar de Rechizero esperando a días con sol en el fondo de mi mochila.

Hablando la semana pasada con una compañera de clase de España, también de Erasmus, pero que había caido en la Facultad de educación por accidente, sobre las causas que me hicieron llevar mi abrigo azul pitufo a la tintorería, me sugirió que buscase en tiendas de ropa de segunda mano alguna prenda para el invierno con un tono cromático más discreto. Y después de la segunda clase del lunes, que terminó a las cinco, me fui a buscar tiendas con la palabra Ciuchy escrita, que debe ser el equivalente polaco a “aqui vendemos ropa de hombre, mujer y niño de segunda mano al peso” y la verdad es que tenían algunos abrigos que se ajustaban a mis necesidades de ligereza, confort térmico y, lo más importante, con capucha, pero hay una cosa que ya mencionés sobre los hombres de polonia y es que miden tres o cuatro tallas más que vosotros o yo, asi que todo lo que encontré, aunque estaba chulo, me estaba grande. Pero aún no me rindo y espero que si Natalia se lleva a la marquesa de compras, se acuerde de que la recordé que me llamara y me llame para ir con ellas a ver que solucion encontramos para mi. Pero no solo lo digo por la compañía. Admito que tengo un problema con la ropa, algunas de mi clase ya lo han notado, pero creo que va siendo hora de reconocerlo: si no es Decathlon no tengo nada. En Decathlon sé que lo que compro es de hombre y los abrigos que he mirado en las tiendas de segunda mano también sé que son de hombre aunque no sean decathlon, pero si me hablas de pantalones, especialmente vaqueros, te diré que no sé distinguir cuáles son de hombre y cuales son de mujer, por lo que es necesario que cuente con asesores no vaya a ser que cometa algun error del que no está al tanto. Aunque tampoco es que sea tonto. Si por la parte del culo un pantalón tiene escrito “chica peligrosa” pues, evidentemente, hasta yo me doy cuenta de que por muy talla M que sea no pienso comprarlo.

El martes por la noche salir de fiesta en plan serio por primera vez, y esta vez no me di la vuelta tras llegar al sitio y pagué los diez zlotis que había que pagar. Para variar, llegamos tarde gracias a que los portugueses tenían que acicalarse. Yo pienso que para qué tanto empeño en maquillaje, gomina y colonia si dentro de un sótano no se te ve la cara de malas que son la luces, salvo tabaco no vas a oler otra cosa y con todo el calor te vas a despeinar igual, pero bueno. En fin, que fuimos a un sitio que está en los sótanos del Palacio de Cultura (la torre de Sekirei que mencioné al principio) y la verdad es que, para ser un sótano, menudos sótanos se gastaban los rusos, lo que no quita que siguiese teniendo poca luz, hiciera calor y oliese a tabaco, pero de grande era para decir basta. Tenía los roperos a la entrada (como se tercia en este tipo de locales), luego dabas paso a un minibar donde no habia nadie sentado, luego, detrás de una cortinilla de bolitas de plástico emulando cristal, estaba la barra de bar, circular como casi todo el recinto, donde se permitia fumar, bajando una escaleras unos sofases rodeaban la pista de baile y señalaban el lugar más próximo a la pista donde se podía pasar con bebida, y luego la pista de baile la delimitaban las típicas lucecitas en el suelo al estilo de las que pisaba el Travolta en Fiebre del Sábado Noche, pero en vez de ser una pista cuadrada era circular, y no se permitia ni fumar ni beber dentro, para evitar accidentes, y en medio de las baldosas parpadeantes había una fuente. pero no os penseis que era la tipica fuentecila de jardín redonda o con un Buda meón que la pones y dice “¡oh! Una fuentecilla de jardín. Que bonito.” No. aquello era grande y, al parecer, bastante profundo, porque a eso de las dos de la mañana me choqué con una chica que salía empapada de la pista de baile no de de tanto sudar precisamente, vamos, que se había caido dentro de la fuente en cuestión, que iría más puesta que nadie y no se dio cuenta de que más allá del bordillo lo que parpadeaba no eran las baldosas de la pista de baile sino el reflejo de las luces en la superficie del agua.

Aprendí mucho esa noche. Para empezar que está socialmente mal visto el beber una Pepsi cuando todos los demás lo más ligero que se toman es medio litro de cerveza. Aprendí que si no sabes qué decir no hace falta abrir la boca para proponer un tema de conversación porque probablemente, una de dos, o la música impedirá que los demás te oigan o tu interlocutor acabará por hacerle más caso a lo que sea que otra persona le grite al oido que lo que sea de lo que esteis hablando. Aprendí que es necesario moverse aun cuando la música que suena no tiene ni pies ni cabeza ni te guste o te deje de gustar, en una discoteca solo hay una persona que está quieta y ésa es el vigilante que permanece al acecho de cualquier infración en los límites de las zonas de acceso con cigarrillos o de bebida. Y lo más importante: desentrañé una de las reglas más básicas y elementales del emparejamiento entre machos y hembras de la misma especie. Ya sabeis que yo para estas cosas soy más bien corto asi que imaginaos cuan evidente debía estar. Aparentemente, las hembras solteras se congregan en pequeños grupos de semejantes con los que comparten algún vínculo de amistad y bailan y bailan hasta que un macho o grupo de machos de la misma especie notan su presencia y, de una forma más o menos sutil, se aproximan al grupo de hembras siguiendo el ritmo que marque la melodía en ése momento. Una vez que se ha establecido el contacto entre los dos grupos se procede a un acercamiento mas individual. El macho se exhibirá delante de la hembra que le interese, haciendo gala de sus habilidades en la danza. Si a la hembra le interesa, responderá separándose ligéramente de su grupo habitual de semejantes para poder facilitar la aproximación al macho. De lo contrario, la hembra mirará al macho y se reirá sin piedad para volver de nuevo al estrecho círculo que forma con sus semejantes en la pista de baile. En caso de éxito, el macho continuará acercándose tanto como la hembra se lo permita, siendo ésta quien decide cuándo la distancia entre ambos es la apropiada. Apasionante ritual que podemos presenciar noche tras noche en todo tipo de ambiente urbano donde se congregue una gran cantidad de jóvenes de la especie.

El jueves, a eso de las nueve de la noche, estoy y tan tranquilo viendo Sumomomo Momomo, una de mis series de dibujos, cuando entra la marquesa y pregunta que si se de fontanería porque el fregadero de la cocina está soltando agua. Llevamos dos semanas en la casa y ya se ha jodido algo gordo. No quiero ni pensar cuando lleguen las facturas del agua o de la luz, que aqui se dejan el agua corriendo mientras friegan los platos y las luces encendidas aun cuando se puede ver bien a pesar de que esté empezando a oscurecer. No me lo explico. Quiero pensar que son costumbres de Portugal y por eso he de respetarlas y ser una persona tolerante y afable. Pero el caso es que el fregadero sigue roto y han venido a mi a ver si lo podía resolver. Que no es que me moleste, pero parece que como se me da bien orientarme en la ciudad, puedo montar el somier de la cama que encargó la marquesa fácilmente y friego regularmente me he convertido en el chico arregla-todo del piso, y dados mis escasos conocimientos en cuanto a fontanería, eso convierte a las otras tres personas del piso en unos inútiles.

El viernes me acoplé a ir a cenar a la casa de unos portugueses conocidos de Ana y André que también están de Erasmus y al final fue una tonteria porque estábamos alli los españoles de siempre y los portugueses de siempre. El caso es que me puse las botas a comer pollo asado. Y alli estuvimos, de sobremesa, lo menos dos horas, hasta que se decidieron a ir a un sitio donde había una promoción entre tres bares que estaban al lado uno de otro, en la cual pagabas la entrada en uno y podías pasar a los todos. Total, que para cuando llegamos debe ser que no hacía falta ni pagar por que yo entré de gratis. Aquello estaba lejos de la ciudad, eran unos antiguos almacenes de mercancías rehabilitados como áreas de baile y tenían como tres naves una para cada tipo de música, asi que al final nos quedamos en el primer sitio al que llegamos. No me gustó tanto como el sitio del Palacio de Cultura, en este había más gente y por más que bailé no había forma de localizar ningún grupo de chicas con antelación para poder acercarme, o sea, que no me sirvió lo que aprendí la otra vez que sali. Además, parece ser que hubo un problema y a André y a Javi (que es otro que viene de Magisterio de Lengua Extranjera por la UAM) no les dejaron entrar con el pretexto de que estaban borrachos, el caso es que ellos se fueron a otro local y, a eso de las cuatro y media, me encuentro con Ana que dice que se va y, como yo no tenía nada mejor que hacer y ya estaba cansado de menearme sin sentido, me fui con ella a buscar a André y a Javi al sitio al que fueron, Underground. Para cuando llegamos allí ya si que estabn borrachos de verdad. Ana tení hambre y, como ya estaba amaneciendo, esperamos en frente del McDonals que había cerca para tomarnos un refigerio antes de ir acasa a eso de las siete y media de la mañana y dormir.

Se suponí que a las diez de la mañana siguiente había un partido de Erasmus Contra el Racismo al que me había apuntado. Yo me puse el despertador y me levanté, pero luego pensé que a lo mejor no era buena idea y decidí consultarlo con la almohada. Me desperté a las tres y, claro está, no fui al partido. Pero como después había una fiesta de celebración a la que los participantes entraban gratis, pues me fui con Ana y André para allá. Cenamos con una chica de Valencia, Belén, en un pizza-hut del centro y, cuando terminamos, aparecieron dos amigas más de los portugueses y nos fuimos todos al paruqe donde estaba la discoteca. Cuando llegamos había una cola tremenda de toda la gente que había dentro y, ya pensando que nos iba a tocar esperar, sale una empleada de la discoteca llamando a los Erasmus (que parecía ser que teníamos una sala VIP para nosotros), asi que nos congregamos a su alrededor y sacamos la entrada. Para empezar, el sitio estaba tan abarrotado de gente que el ropero estaba hasta las trancas y no pudimos dejar nuestros abrigos. Yo aproveché que un grupo de polacas se iba para ponerme detrás y aprovechar las perchas que dejasen libres. Luego, una vez dentro de lo que venía siendo la discoteca en sí y no sólo el ropero, apensa se podía caminar. Desplazarse por allí dentro consistía en dejarse llevar hacia donde fuese que la muchedumbre se movía. Total, que en una de estas me encuentro a españoles de Radomska, que después del curso de polaco nunca volvía saber de ellos (cabrones) pero tan amigos, lo que me lleva a pensar que como llegaron antes ya habían bebido más de un par de cervezas, de hecho, creo que algunos se sostenian de pie debido a que con tanta gente no se podían caer al suelo. El caso es que al parecer estaban aislados en mitad de la discoteca porque no sabían dónde estaba la presunta sala VIP. Cansado de estar de pie viendo como la gente se chillaba a los oidos para poder hablar, me fui a dar una vuelta, dejándome arrastrar por la marabunta, a ver donde terminaba, y fue en esto que descubro, al otro lado de la mesa donde estaba el pinchadiscos, unas lámparas distintas y sin luces relampagueantes al otro lado de la pista de baile, la imagen me llegó como una visión celestial, iluminado por una de ésas lámparas que no parpadeaban. Total, que me aventuro en busca de tan preciado Grial y me encuentro en una sala donde todos los presentes están coreando “hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual”, o sea, españoles, la sala VIP estaba llena de españoles y en el fondo, en una esquinita cerca de la puerta de los servicios el grupo de gente con la que me suelo acoplar cuando veo que André y Ana se preparan para salir. En fin, que me acerco, saludo, que si ji ji, que si ja ja y me vuelvo a buscar a los pobres naúfragos que estaban perdidos enmedio de la pista de baile. Voy, los recojo y volvemos a la sala VIP. Pasado un rato un español al que no conocía de nada, con prisas por llegar al servicio, salta por encima de los sofases para avanzar por donde no hay gente, y en estas que pisa una madera que estaba suelta, nada más que de adorno para cubrir el hueco entre los respaldos de los sofases, total que la gravedad, presente en toda fiesta donde puedan aparecer individuos ebrios, arrastró al español al sofá de abajo donde estábamos los demás, mientras el tablón de madera hacía palanca y levantaba todos los vasos de cerveza que tenía encima. Cuando todavía no nos habíamos recuperado de que un español nos cayera del cielo, los vasos de la preciada cerveza que tienen algunos en tan alta estima empezaron a llover, estampándose contra mesas y suelo y deshaciéndose en mil pedazos de cristal. La mayor parte de la cerveza de dichos vasos no llegó al suelo, es decir, se quedó en nuestra ropa. A la media hora, una de las españolas, vecina de cuarto de Natalia, me dice que si me voy (que lista, con lo mucho que sabe ella que me gustan a mi las discotecas) y yo, viendo como estaba el panorama, cubierto de cerveza al lado de unos españoles borrachos y sin posibilidad de escape a causa del muro humano que nos rodeaba, consideré las posibles respuestas ante tan descabellada pregunta y al final nos fuimos.

Menuda semanita, de fiesta en fiesta, me he gastado en una semana lo que no me gasté en quince días, cuando estaba en los hostales y salía a que me diera el aire por mi cuenta, sólo en entradas de bares y discotecas. Que yo no digo que ir de farranda sea malo, pero mejor de poquito en poquito. Yo, por mi parte, ya me he curado de espanto. Hasta la semana que viene.

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2 responses

20 10 2008
Elena

Ay Héctor. Me encanta tu descipción sobre las reglas del cortejo humano pero he de decirte que no es el unico modo. De hecho, cuando una tia te dice que si te apetece marcharte y os vais los dos solos, el cortejo tambien puede darse y sin la consecuente humillación ante tus amigos que se puede producir en una discoteca. Otra cosa es que luego ella cuente que le intentaste entrar, pero mejor intentarlo.

Hablando de trapitos, en tu cumpleaños pasado te regalamos ropa y una planta de la que no hemos vuelto a saber nada (RIP). Te explico, soy capaz de buscarte las direcciones de tiendas decentes para chico en Varsovia a verte en una tienda de segunda mano.

LECCIÓN DE MODA 1: No debes confundir segunda mano con vintage. Algo vintage es algo de Chanel o Yves Saint Laurent que tiene 20 o 30 años. Algo usado es algo k se ha puesto otro tio.

Vete a un zara (sí, venden ropa de chico), un springfield, pull and bear y demás tiendas pertenecientes a la cadena inditex que para algo ha trabajado Amancio Ortega muy duro durante muchos años y para algo nos gastamos las españolas una pasta, para comprar ropa que nos gusta hasta cuando estamos de vacaciones. Hazte un favor a ti mismo, a mi y a la moda en general y busca: http://www.inditex.es/es XD

Un besote calamar.

PD.: Todo el frio debe estar allí porque aki no bajamos de los 20 graditos.

22 10 2008
JeSuLe

“Se acerca el Iniverno…”

Bueno, ya sabes que yo de moda no te voy a hablar… asi que vamos a lo que nos interesa…

Ese rito de apareamiento no dista mucho del de España… ¿Será porque la mitad de los Erasmus son españoles y se les ha pegado o es que se trata de una conducta innata a la raza humana en sí? Son cuestiones difíciles de responder… XD

Machote, una vez te convierten en chico-para-todo (Kintaro Oé) lo llevas chungo… pero no creo que tú ligues tanto como el antes mencionado… 😀

Bueno, ya te has acostumbrado algo al modus operandi de toda discoteca… y tranquilo, que cuando vuelvas, no te obligaremos a entrar en una si no quieres, que para sitios con gente y poco aire por persona, ya tenemos a Shen…

¿Te gustó Sumomomo Momomo? 😉

Saludetes…

PD1: Yo también me estoy leyendo Rechicero… pero en español… XD

PD2: “Pero aquí lo que todos los lectores se han estado preguntando es algo muy sencillo… ¿Arthur Dent folla?” XDDDD

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