¡Qué de gente hay en Varsovia!

13 10 2008

Bueno esta vez escribo desde mi ordenador asi que va a haber acentos y eñes en el texto… ¡siii ya tengo interneeeé! Y por eso intentaré ser más escueto que en las entradas anteriores.

El caso es que la semana pasada compré un router para pode instalar una red inalámbrica en el piso en que estoy metido con los otros tres portugueses, pero aparentemente parece que soy la única criatura útil de la casa, asi que como nadie más entendia el tema de ordenadores, la labor de apañar (¡vivan las eñes!) el tema de la interné recayó en mi y tras varios e infructuosos intentos por mi parte de solucionar el asunto me di por vencido. Debía ser que la compañía de teléfonos requería algo que yo no tenia ni idea de lo que era, y de lo cual sigo sin tener ni zorra. Asi que le pedí a Natalia que contactase con el dueño (¡ñ!) del piso para que nos comentase cómo arreglar el tema, pero Natalia decía quee staba poco menos que harta de ser siempre la que se moviera por el piso, ya que las mentores de Ana y André no hacían más que bulto cuando estuvieron negociando con el dueño el tema del alquiler, asi que poco menos que se desentendió del asunto. El caso es que despues de llamar a la mentora de André y que ella extrajese con cuenta gotas una información completamente irrelevante e inutil del casero, el lunes decidió acercarse al piso a ver cómo nos las arreglábamos. Asi que el lunes se presentó en casa, diciendo que ya había hablado con el tipo y que éste le había dicho que él en realidad tampoco ni idea de cómo estableció su conexión, que perece ser que se limitó a toquetear cosas y cuando se conectó decidió dejar las cosas tal y como estaban antes de que se le desajustara todo. O sea que imposible que el dueño (vale ya de celebrar las enes) nos ayudara. Por fortuna la mentora de André, que llameromos Justyna a partir de ahora ya que es más corto que tener que escribir “la mentora de André” todo el rato, tenía un as en la manga y llamó a su Amigo Informático. Venga, todos tenemos un Amigo Informático que sabe mogollón, un Amigo Informático que mola un montón y que nos soluciona cualquier problema que tengamos con esas piezas de la tecnología que tenemos en casa y que llamamos ordenador. Todos conocemos a algún Amigo Infromático de ése estilo, el de mi padre se llama Pepe. El caso es que despues de media hora el Amigo Informático de Justyna se presentó en casa y tras dos horas se solucionó el tema. Y asi es como conseguimos la interné en el piso.

Hablando sobre gente, cualquiera pensaría que Polonia está llena de polacos, pero las apariencias engañan y, Varsovia por lo menos, está hasta arriba de inmigrantes. No me refiero a gente que venga solo de paises extranjeros, sino también de gentes de pueblos cercanos a la capital que vienen a la ciudad por el trabajo y no solo por estudios, que la mayoría de polacos que conozco son estudiantes que están en dormitorios entre semana y los fines de semana se van con sus familias. Aqui hay turcos a mansalva y todos, absolutamente todos, tienen un negocio de kebabs. La competencia es feroz, hay casi tantos kebabs como aptekas (farmacias ¿recordais), y debe haberse pactado en un acuerdo no escrito que el precio medio de un kebab normal son entre siete u ocho zlotis, al cambio poco más de dos euros, lo que convierte el kebab en mi comida de supervivencia número dos cuando me ruge el estómago y no tengo nada en la nevera. Como en todos lados, aquí también hay chinos, pero no tantos como en Madrid. lo más curioso es que aun no he visto ninguna tienda de todo a cien o minimercado en donde te vendan las bolsas de Risketos o de patatas fritas, eso si, hay restaurantes, pero insisto, no abundan tantos como en España, y apenas se les ve por la calle, yo de momento he visto a un par esperando en la parada del tranvía, y pasa lo mismo con ellos, solo hablan con otros chinos. Por último, y aunque parezca mentira, he visto más sudafricanos que chinos, cualquiera lo diría con este clima. Aunque ahora que repaso lo que llevo escrito esto no tiene ni pies ni cabeza a menos que me haya convertido en un racista xenófobo sin darme cuenta porque ¿quién soy yo si no uno más de los millares de personas que llegan de otro lugar en busca de nuevas oportunidades o aventuras a una ciudad desconocida? No es porpio de mi, tendré que hacer que me lo miren.

En cuanto a los polacos autóctonos, todos, absolutamente todos, llevan el pelo lo más corto posible, la cantidad justa para que se vea que no son calvos del todo, y tienen siempre cara de malas pulgas. Parecen armarios empotrados con patas que caminan por la calle cubiertos con gorras. Despiden un aroma muy particlar, el del vodka. Estoy convencido de que en Polonia toda la población es alcohólica. Bueno, si lo piensas tiene sentido, quiero decir, ¿que mejor forma de mantener el calor del cuerpo que añadirle un poco de combustible a la sangre?. Pero aún asi se hace desagradable, cada vez que subes a un autoús o un tranvía el olor del ambiente se transforma en el de un bar de mala muerte, cortesía siempre de alguno de los pasajeros que lleva dentro media licorería. Tengo la absurda idea de que si fabricantes como Ambi-Pur o Air-Wick sacasen a la venta un ambientador con olor a vodka, Polonía sería el único país del mundo donde se agotarían las existencias del producto, a pesar de toda la gama de olores que tienen ahora en los supermercados. Los supermercados tienen toda la variedad de aromas que quieras: frutas cítricas, flores silvestres, olores mentolados, frutas cítricas Y flores silvestres juntas … etc. Creo que es, precisamente, porque en las casas hasta el olor del vodka es excesivo.. Y fuman, toodos fuman. No he visto más variedad de cajetinas de tabaco en ningún otro lugar como en los supermercados y quioscos de Varsovia. Tienen marcas de cualquier cosa: finos, gruesos, del que no es rubio, americanas, para mujeres… increíble. Y de tanto verlo en las cajetinas de la gente ya se escribir “palejne zabije”, o lo que es lo mismo, “fumar mata”. Mi segunda teoría al respecto de por qué se fuma tanto en varsovia es que el aire es tan frio que a los polacos les sienta bien el respirar el humo cálido del cirgarrillo, pero esto no es más que otra de mis muchas gilipolleces porque llevo un par de dias saliendo a la calle sin mi abrigo y hay veces que hasta paso calor. Seguro que solo en Varsovia se produce la mayor parte de la contaminación del aire. Bueno no, quizá me estoy pasando y me lo estoy inventando todo.

Esta semana el tema de la universidad parece haberse asentado, aunque sigo sin haberme matriculado oficialmente en ninguna asigantura. He estado intentando ver de qué va cada materia para ver cómo me las apaño para reajustar por decimonovena vez (en realidad es la quinta) el Acuerdo de Estudios que confeccionamos en Madrid con la coordinadora (María) antes de venir a aquí. Le mandé a María una nueva propuesta pero me contestó diciendo que, como los cuatro de Magisterio de la Autónama que estmos aquí vamos a acabar por ir asistiendo a las mismas clases, que lo hablemos entre nosotros y la mandemos lo que sea en lo que quedemos. ¡Seguro que ni se miró el acuerdo que le amnde adjunto! El problema es que yo no me matricularé en nada hasta que ella me diga “pues mira a esta asignatura si que te dejo que te vale por esta otra y esta otra la cambiamos por esa de alli que parece que tratan de lo mismo”, y hasta entonces es posible que las plazas ya estén llenas, como me ha pasado en las clases de polaco. Las únicas horas que el horario me deja libre para poder asistir al curso de polaco resulta que ya están hasta arriba de gente y, aunque he hablado con la profesora para que preguntase a la directiva de estudios polacos, la respuesta ha sido la esperada: “que treinta y tres y búscate otro grupo”. Asi que yo seguiré yendo a ésas horas para que vean que de verdad no tengo otro momento para ir y, a base de acostumrarse a verme, al final me dejen quedarme, porque como tenga que esperar a ponerme de acuerdo en el Acuerdo de Estudios con los otros tres de la Autónoma lo llevo claro, más que nada porque por la Facultad de Educación parecen cuando quieren, especialmente las chicas, a las que solamente ha visto en dos clases. No entiendo por qué María no quiere mirarse mi propuesta para poder empezar a atar cabos con las asignaturas yo por mi cuenta.

El resto de los días se han desenvuelto con lo que me gustaría poder llamar agradable rutina, aunque todavía le queda mucho para que sea rutinba de verdad. Ir a las clases hace que el día se me pase rápido sin tener que pensar en nada más. Y como el curso ya esta a la que empieza, pues creo que debería ser hora de comprarme cuadernos y tal para las asignaturas que pretendo cogerme si es que María se digna a dar el visto bueno a mi Acuerdo de Estudios.

El viernes quedé con Ana y André para salir con ellos de fiesta por la noche, por aquello de que apenas les veo normalmente debido a que están dormidos durante la mayor parte del día. El caso es que después de cenar, vinieron dos españoles y otro portugués a casa a beber un poco antes de salir de farranda. A los españoles ya los conocía y el caso es que todos estuvimos hablando hasta la una de la madrugana, momento en el cual se decidieron a ponerse en marcha al centro para ir a un local donde estaba el resto de la gente, esperando desde hacía ya bastante tiempo. El caso es que el llegar al sitio en cuestión nos llevó lo menos tres cuartos de hora y cuando dejamos loas abrigos y todo eso para ia  abajo, resultó que había que pagar veinte zlotis solo por entrar. Hasta a Ana y André se les hizo caro y eso que ellos ya se han debido de gastar un huevo entre todas las entradas que han debido pagar a cada sitio que han ido. Mientras esperábamos a ver qué hacíamos, si entrar o no, pregunté a dos polacas que salían que qué tal estaba el sitio, yo ya pensaba en volverme a casa aunque fuera solo y después de que me dijeran que era muy caro para lo que había dentro me quedó más claro. Asiq ue cuando vi que se disponían a entrar, me despedí de ellos y me fui para casa por mi cuenta. Prefiero gastarme esos veinte zlotis en comida, que desde que se decidió que cada cual se comprase sus caprichitos estoy con la despensa vacía. Loq ue indica que, una de dos, o soy un tipo comedido que no derrocha, o que solo me acuerdo de la comida cuando tengo hambre. Personalmente, lo reconozco, me ubico en el segundo grupo.

El sábado por la mañana, aprovechando que los portugueses se recomponían de su nochecita de juerga y estaban sobando, me sali al centro a comprar comida con mis veinte zlotis y aunque en realidad me gasté más de veinte, la compra me sirvió para proporcionarme un lecho de tranquilidad ante la inevitable pregunta de todos los mediodías: “¿que voy a comer yo ahora?”. El caso es que compré lo necesario en el carrefour del centro y me volvi al piso en tranvia con la mochila y una bolsa llena de cosas comestibles. A destacar las latas de atun que compré sin tener ni idea de que en casa no tenemos abrelatas, muy inteligente por mi parte. Total, que a media tarde, cuando los portugueses empezaban a desperezarse, se presenta la marquesa Daniela con Sebastian (amigo de natalia en Radomska) y un amigo francés de cuando ella estuvo aprendiendo polaco en una ciudad que no se ni el nombre ni donde está, pero que al parecer lo que yo hice en dos semanas ellos se lo tomaron con mas calma y estuvieron un mes de curso intensivo de polaco. Bueno, yo previsor descongelé carne picada para hacer unos espagetis para cuatro personas y, mira tu por donde, que André y Ana no iban a cenar en casa, asi que ya teníamos cena para lo cuatro que éramos. Pero como era muy pronto, la marquesa encendió el portátil decidida a enseñarnos fotos suyas, bueno, en realidad se las quería enseñar a los otros dos, pero yo por aquello de salir de mi cuarto y socializarme, pues me acoplé. Y se pudo a enseñarnos tooodas las fotos suyas de Portugal, del sitio donde hicieron el curso de polaco y de todos los lugares a los que les llevaron, de su casa de verano y su familia, de su parcela con olivas y sus perros, de cuando cogió el avión para venirse a Polonia, pero sobre todo, de ella. Vale, esta claro que cuando uno se aburre y tiene una cámara de fotos ponerse a hacer caras y disparar, o intentar capturar el fondo detrás de nuestra cabeza aun a sabiendas de que nuestro brazo no es lo bastante largo y, de verdad, es necesario que para hacer una panorámica en la que nosotros queramos salir es imprescindible que otra persona nos la haga para poner distancia entre la cámara y nuestra cabeza, es inevitable. Pero también es verdad que, una vez ya nos damos cuenta de que ya hemos hecho bastante el imbecil por unos segundos, las borramos y no se vuelve a hablar de ello. Entonces, me pregunto ¿por qué diablos nos tuvimos que tragar medio DVD de fotos en las que solo salía ella? Y la tia se emocionó al explicarlo tanto que nos dio la hora de cenar. Pero no os penseis que paró, ¡que va! la tia siguió hablando de ella y de sus casas y al final los espaguetis los hizo el francés. Un tio majo, el chaval. Sabe jugar al pin-pon imaginario y conocía Jungle Speed, lo que hizo las cosas más fáciles cuando, por la noche, fuimos a Radomska con la intención de salir después pero que, como pasa casi siempre que vamos a Radomska, no salimos y cuando me dio la hora, cogí el autobús nocturno y me volví al piso, porque Daniela y Natalia ya habían arreglado la reserva de dos camas con la dirección de la residencia, que para algo son taaan amigas.

El domingo no vi a nadie hasta las tres de la tarde. En parte porque Ana y André estaban durmiendo, como de costumbre (pobrecicos, que llevan aqui casi un mes y todavía tienen jet lag), en parte porque el francés y Daniela no aparecieron hasta la hora de comer para dejar unas cosas y después largarse. Yo pensaba cuadrar mi horario, lo créditos y repasar polaco por la tarde, pero en vista de que hacía buen tiempo, me sali a caminar sin rumbo fijo. Bueno, si que tenía rumbo, quería ir a un parque, pero como no me llevé el plano me perdí y, buscando el norte (que eso se me da muy bien, como Elena y Almudena ya sabrán), aparecí en el centro unas dos horas después. Y como ya estaba anocheciendo me volví para casa, donde me preparé arroz con pierogi descongelado y unas patatas fritas.

Y de momento esto es todo. Disculpad la tardanza en subirlo, pero es que me quedaba por rememorar el fin de semana, que, ahora que lo pienso, tampoco ha sido para tanto.

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3 responses

13 10 2008
Elena

Primeramente decir que soy la primera en dejarte los comentarios, para que lo tengas en cuenta en un futuro XD. Siguiendo con el tema de tus estudios, dile a Maria que una cosa es que seais estudiantes de la autonoma y otra muy diferente que os veais de manera regular. Dile que a lo mejor a ellos no les corre prisa o llevan demasiado vodka en sangre como para notarlo pero k a ti si. La descripción de los polacos me ha encantado. Sigo sin saber la razon por al cual en los paises del este se rapan con el frio que hace y luego se ponen esos gorros tan estupidos.

El otro dia fui al decathlon y me acordé de ti, de tus revindicaciones sobre los niños (somos profes pero no nos gusta tener a niños jugando con balones de baloncesto, aros y demás material deportivo y poniendo en peligro nuestra integridad fisica) y la verdad, no se como lo aguantas.

Héctor, come mejor. Si necesitas que te enviemos algo nos lo dices. Al aeropuerto podemos llevarte Risketos si alli no existen. En serio, no puede uno sobrevivir a base de arroz con salchichas y spaguetis. Explora la comida polaca, busca recetas en internet. O mejor, profundiza en la española y luego hablamos del resto.

Aqui te dejo el telefono de Madrileños por el mundo por si quiere llamar tu mami o tu papi. 902102952. Creo que a allí no han ido aun y podría ser interesante. Si me dejas tu dirección le digo a Laura que llame que ella convence a cualquiera.

Un beso calamar que me voy a dormir.

14 10 2008
Maese Fangorn

Je je je… yo también me acuerdo de vosotras. Con María y el resto de españoles por aqui me he dado cuenta de que hay que ir despacio, les cuesta entender las cosas.
Que alegría saber que alguien me presta atencion cuando cuento mis batallitas del trabajo como si fuese un abuelete.
El tema de la comida ya lo tengo medio solucionado, ahora ceno más variedad en lugar de los sandwiches de bacon que me comía en los hostales.
Y es que, lo de la tele me da un poquitín devergüenza. Que seguro que luego no es para tanto, pero no puedo evitar ponerme nevioso.
Muchas gracias por acordarte de escribirme.

14 10 2008
JeSuLe

Mierda, Héctor… no me digas que no hay Riskettos sabor a Horchata por ahi, con lo que a ti te gustan…

Pos nada, veo que las cosas por alli evolucionan favorablemente (dentro de lo que se puede considerar favorable en algun sentido), asi que, por ahora, todo tranki…

Por cierto, ayer llevé a Armando (Que nos contó sus batallitas findesemaneras) y al Chirstian al japonés… asi que cuando te vengas, ya sabes a donde vamos a ir… 😀

Saludetes…

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