Diario de a bordo XXXIV

3 04 2008

            Vircof se dejó caer al suelo. Estaba desesperado. Y en parte yo entendía cómo se sentía: atrapado en un barco con dos engendros de la naturaleza y sin posibilidad de escapar.

“Cálmate, Vircof…” Empecé a decir. “No puede hacerte nada, está atado. Y si yo quisiera hacerte algo podría haberlo hecho desde que salimos de Ishbal. Y no ha pasado nada ¿verdad?” En ése momento me fijé que Vircof miraba con extrañeza mi frente. Por lo menos ya no intentaba matarme. Me pasé la mano para quitar lo que fuese que distrajese su atención. Noté cómo un hilillo de leche de coco resbalaba por mi frente desde el lugar en que se había clavado la flecha.

Me apresuré a arrancar un trozo de tela de uno de los muchos paños que cubrían algunos de los barriles de la cubierta. Tanteé la frente para encontrar el agujero desde dentro y taponarlo con el trozo de paño, para impedir que el líquido siguiera rezumando. Cuando me di la vuelta, Vircof seguía igual y ahora también el médico me miraba raro desde el suelo.

“Vale, eehh…” No sabía qué decirles. “…tengo que enderezar el barco.” Y me fui a coger el timón, dejándoles tal y como estaban. La corriente nos arrastraba hacia el cuartel del sur, así que lo enderecé como pude, rumbo a Elbaf.

            De vuelta desde el timón recogí la bolsa negra del médico. Vircof y él debían haber bajado a la bodega porque la cubierta estaba vacía. Regresé al cuarto de derrota para registrar la bolsa. Había bisturís, agujas y jeringuillas, vendas, botes de cristal con líquidos de distintos colores, algodones… nada sospechoso. Después de todo, podría ser que el espadachín que habían enviado a por mi cabeza si que fuera un médico a fin de cuentas.

Para despejarme un poco después de lo sucedido me puse a mirar los mapas. Elbaf estaba a unas cuantas jornadas de viaje, pero si el viento nos era favorable podía ser que llegáramos en menos de una semana. Según lo que me contó Vircof la noche antes de zarpar, el cuartel más al norte de los dos que estaban en el oeste estaba destartalado, así que podríamos aprovechar el viento de oriente y rodearlo por encima. Sin embargo había algo en todo ello que me daba mala espina. ¿Cómo dijo Vircof que se llamaba el tipo que le contó eso?…

“Creo que tienes que explicar unas cuantas cosas.” Dijo Vircof desde el hueco de la puerta que daba a mi camarote. Se le notaba bastante mosqueado. Detrás de él estaba el médico de pie.

“¿Por qué le has soltado?” Pregunté levantándome de golpe de la silla.

“Tranquilo, lleva cadenas.” Aclaró Vircof haciéndose a un lado para que pudiera verlas.

“P-pero, ¿por qué…?” Insistí, aunque Vircof me interrumpió alzando la voz.

“El tío quería mear, joder, y yo no pensaba ayudarle ¿vale?” Me esperaba otra cosa, pero me valía. Si hubiese dicho otra cosa Vircof podría montar en cólera otra vez.

            Miré al médico. A pesar de llevar las cadenas en las muñecas y los tobillos llevaba puesto el sombrero rosa oscuro y el florete al cinto. No tenía sentido que Vircof le pusiera las cadenas si encima le dejaba llevar su arma, pero no dije nada, ya había tenido bastante el pobre Vircof para un solo día.

“Antes, cuando te he dado con la flecha sin querer, ¿te ha dolido?” Preguntó Vircof. Salí de mis pensamientos para contestarle.

“No, no. No me ha hecho nada. No puede.”

“¿Por qué?” Preguntó el médico. Estaba ansioso de una explicación. Debía tomárselo como una cuestión profesional, algo que la medicina debía poder explicar.

“No tengo huesos.”

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4 responses

4 04 2008
JeSuLe

Joder tío, que duro… ya se que somos algo feos pero…. ¡¿Llamarnos enjendros de la naturaleza?! ¿No te parece muy fuerte? XD

4 04 2008
Vircof

Te jodes, que tu si tienes poderes xDD
Oye, por haberte disparado una flecha… ¿no te habrás enamorado de mi, no? XDD

4 04 2008
Maese Fangorn

Desde luego… yo alucino con vosotros, menudas cosas se os ocurren.
Hay que tener en cuenta que tener poderes no es algo muy normal ¿verdad? (aunque en los anime y los comics también y, sin embargo, aparece gente con poderes desde debajo de las piedras) lo que me interesaba reflejar es el choque de la “normaildad” de Vircof con la “anormalidad” del capitán y del médico (que aunque todos sabemos quién es quién, de momento ni Vircof ni el capitán saben cómo se llama), y claro está, como los poderes no son algo común pues la gente corriente es de creer que se asuste si lo que la Autoridad les ha dicho siempre que esas son cosas de brujos.
Admás, por si todavía no lo sabíais, en Elbaf recogeremos a Kaoz (que me suena a refresco) y no te preocupes Vircof, que recibirás tus poderes en Endsville.

5 04 2008
JeSuLe

¿Y tu de quién eres? De Kaoz Naranja…
En serio le vas a poner ese nombre a “nuestro” “pequeño” “compañero” “de” “fatigas” “…”

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