Diario de a bordo XXX

12 03 2008

                Con la seguridad de que el segundo médico no haría ningún movimiento que incitara a Vircof a apretar el gatillo, me volví para enfrentarme al primer médico, que todavía estaba alerta.

            Con un fuerte impulso deslice lateralmente la alabarda para golpearle en el costado. La hoja silbó a medida que avanzaba cortando el aire. El golpe iba con fuerza, pero hasta yo mismo noté que fue demasiado lento, pues paró el golpe a la altura del primer tramo con la empuñadura de su florete. Aprovechó ése momento para agarrar la alabarda e impedir que la retirase para cargar contra él de nuevo.

            En un instante, otro médico apareció dos pasos a su izquierda, en la misma posición que el que sujetaba mi arma, pero agarrando el aire. Al momento saltó hacia mí, intentando golpearme con el filo de su fina hoja durante la caída. Tuve el tiempo suficiente como para girarme y agacharme por el otro lado de mi lanza para cubrirme con ella y detener el florete. Aprovechando que el médico aún no había recuperado la compostura tras el salto, deslicé un cabo de cuerda desde uno de mis brazos y le até por los tobillos.

            Todavía seguía agachado, cuando el médico que mantenía mi lanza agarrada por el primer tramo me dio una patada por la espalda, tirándome contra el tercer médico. Aproveché el impulso de la patada para golpear la mano que sostenía el florete del tercer médico y desarmarle. Le agarré y le retorcí el brazo mientras caía, haciendo que su utilizara su otra mano para zafarse de mi, y con un solo movimiento, anudé también sus dos manos. El cuerpo del tercer médico cayó a la cubierta como un saco.

            Vircof debió ver cómo el primer médico, tras la patada que me dio en la espalda, sacaba un puñal porque gritó que me apartara justo antes de que se abalanzara y lo clavara en la madera del suelo. Conseguí rodar hacia mi izquierda para evitar el golpe y agarrar uno de los abrecartas que se me cayeron. Mientras el médico trataba de desclavar el puñal de la madera me volví hacia Vircof.

Vircof intentaba quitarse de encima el segundo médico, sacudiéndose violentamente. No tenía muy buena puntería, pero aún así lancé el abrecartas con la intención de darle al médico en la cabeza. Debí calcular mal la fuerza porque fue a clavarse en su muslo. Con un grito de dolor soltó a Vircof para arrancarse el abrecartas. Vircof se lanzó hacia delante y disparó su ballestilla contra el médico que tenía el puñal, que ya estaba de pie. Antes de que la flecha lo alcanzara, el médico desapareció, y se clavó en la puerta que daba a la cocina.

Me volví a mirar al médico que tenía el muslo herido, pero ya no estaba. Sólo unas huellas de color sangre en el suelo delataban que había estado hace poco allí.

En la cubierta de la Fenris se hizo el silencio. De pie estábamos Vircof y yo. El médico que conseguí atar intentaba liberarse boca abajo entre jadeo y jadeo.

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3 responses

13 03 2008
Vircof

Ale, ya va tieniendo esto mas accion y suspense xDDD
atado, boca abao, entre jadeo y jadeo?… Boundage? xDDDD

13 03 2008
Maese Fangorn

Joer, Vircof, como eres…
Con la de pistas sobre las “habilidades” del Capitán y el médico que voy dejando, y tu vas y te fijas en eso.

13 03 2008
JeSuLe

Doctor Rules!

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