Diario de a bordo XXVII

4 02 2008

Salimos de la tienda a la hora del almuerzo. Recordé que debía llevar el barco al taller de reparaciones, como acordé con el propietario.

Aunque íbamos bien de tiempo, Vircof caminaba deprisa. Con cada uno de sus pasos, las ballestas y las flechas chocaban produciendo un constante ruido metálico. Yo, por mi parte, sólo llevaba la caja donde se guardaba la lanza. Ya me había guardado la daga. Como si no fuera poco con todo lo que iba cargado, Vircof se había echado a la espalda la claymore y, al no estar acostumbrado a caminar con algo así detrás, sus talones chocaban con la gruesa hoja de la espada, levantándola y haciendo palanca, de tal forma que la empuñadura le golpeaba en la cabeza cada pocos segundos.

“¡Auch!” Se quejaba cuando la espada le golpeaba. Y después murmuraba por lo bajo mientras se frotaba la nuca. “Mierda de espada.”

Sorprendentemente, ninguna de las personas con las que nos cruzamos se mostró sorprendida de ver a Vicof cargado de armas. La situación en Fantom Town era peor de lo que me había parecido en un principio. Ya sabía que la crisis había desmoralizado a todos los habitantes que no pudieron emigrar, pero el hecho de que no se alarmaran ante la presencia de personas armadas demostraba que ya estaban acostumbrados a ellas, lo que significaba que en la ciudad había gente de peor calaña que nosotros, unos renegados a la fuga. Seguramente habría piratas y cazarrecompensas.

“¿Vamos a dejar las cosas al barco y después comemos?” Preguntó Vircof sin mirarme para no perder el ritmo de sus pasos para no darse con la claymore.

“Si.” Contesté. “Bueno, tal vez me quede en el barco trazando la ruta hasta Elbaf.” No podía decirle que no podía comer. “Además, tengo que llevar la Fenris al taller.”

Caminamos hasta llegar al puerto. Una vez allí Vircof bajó a su camarote a dejar toda la cacharrería que llevaba colgada. Al cabo de un rato subió, ya más ligero, con la intención de ir a alguna cantina para comer algo, aunque tenía todavía la claymore a la espalda. Se estaba colgando una de las ballestillas al cinto cuando le vi salir.

“¿Para qué te llevas la espada?” Dije.

“Hombre, ya que me la he comprado, tendré que lucirla ¿no? Vamos digo yo.” Me hizo gracia el tono con el que lo dijo. “En fin, me voy a comer algo. Te veo luego.” Y bajó la pasarela hacia el pueblo.

Íbamos bien de tiempo y no había señales de la Autoridad. Tampoco es que hubiese preguntado, pero no escuché ningún rumor sobre navíos de patrulla o algo así. Tal vez, después de todo, sí que les habíamos dado esquinazo.

Tras organizar un poco los mapas del cuarto de derrota salí a estirar el velamen para recoger algo de viento y llevar el barco hasta el hangar. Allí estaba ya esperándome el dueño, calculando las reparaciones a medida que me acercaba.

“Oiga.” Me llamó desde el muelle del astillero. “Este barco no está roto. ¿Seguro que quieres que te lo mire? Todavía puede aguantar…”

“Ya, pero de vez en cuando no viene mal una revisión.” Dije recogiendo los aparejos.

Tras amarrar la Fenris el dueño del taller subió a hacer una inspección. Tuve que detenerle cuando quiso entrar a la bodega para ver los desperfectos, pero sabiendo que la bodega conectaba con la despensa, no podía arriesgarme a que descubriera mi mercancía. Logré centrar su atención en los aparejos y el velamen.

“Disculpe. Estoy buscando al dueño de la goleta.” Preguntó el dependiente de la tienda de barcos en miniatura a la que entré en primer lugar tras llegar a puerto. “Tengo que instalar un spinnaker.”

Bajé de la nave para hablar con él. Me dijo que, aunque había calculado que tardaría dos días en buscar el material para fabricar la vela, ningún comercio tenía disponible ésa cantidad de tela y no podrían obtenerla en tan poco tiempo, por lo que decidió traer el spinnaker que usaba de patrón para confeccionarlas. Según sus propias palabras, era la única que tenía, pero ante la escasez de clientes, tal vez no le compensaba guardarla, ya que cerraría la tienda. Quiso devolverme parte del dinero que le adelanté para reservar la tela de la vela, pero insistí en que se lo guardara diciendo que entraba dentro de mis cálculos de gastos.

En unos pocos minutos, la cubierta del barco se llenó de empleados colocando material, sujetando amarres y cuerdas, y colgando y estirando velas. Dada la envergadura del spinnaker, decidieron montarla en la botavara del trinquete, para que se extendiera hacia delante lo máximo posible. La Fenris no tenía ningún sistema de acople para llevar dos velas en el trinquete, así que tuvieron que hacer una instalación completa, haciendo que el spinnaker quedase recogido y sujeto por cuerdas arriba del todo, y dispuesto a descender y abrirse liberando un cepo desde la base, a la altura de la cubierta.

No sé si fue porque era el único taller de reparación operativo, o porque habían contratado empleados de más con el dinero, pero el trabajo en el barco progresaba rápidamente. Antes del atardecer ya estaban ultimando pequeños detalles y recogiendo el material sobrante.

El dueño me permitió mantener el barco en el hangar hasta que zarpase, porque de momento no tenían a nadie más esperando para hacer reparaciones. El comercio con Fantom Town escaseaba y eran pocas las naves que se acercaban con la intención de ser arregladas. De vez en cuando algún barco llegaba a hacerse con provisiones y se llevaba con el parte de la población que emigraba, dejando en su lugar malhechores y truhanes que comenzaban a ser mayoría en el pueblo.

A pesar del bullicio que había mientras reparaban la Fenris e instalaban algunas mejoras, cuando se fueron todos los empleados y me despedí del dueño del taller y el señor de la tienda de barcos en miniatura que trajo el spinnaker, sólo se escuchaba el golpeteo constante de las pequeñas olas contra el grueso muelle que rodeaba al barco dentro del hangar. Aprovechando ése momento de tranquilidad bajé al cuarto de derrota a seguir investigando entre los libros.

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3 responses

4 02 2008
fangorn87

Para que no os quejeis os dejo un último capítulo antes de salir de viaje.
Dentro de poco comenzará lo bueno.

5 02 2008
Vircof

Se agradece xDD
No jesus, lo bueno no sera un batalla de sables laser xDDDDDDD

8 02 2008
JeSuLe

Jo macho… Hasta el dia antes de irte de voyage a trois escribes… Por cierto, ya te enteraste de lo de Kaizo? Los de Ivrea nos han vuelto a joder… Vendetta!!!

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